Calatayud conserva parte de su historia más antigua fuera del casco urbano actual. A pocos kilómetros de la ciudad, en un entorno elevado sobre el valle del Jalón, se encuentran las ruinas de Bílbilis, un yacimiento que permite acercarse al pasado romano de este territorio zaragozano y a la importancia que tuvo antes de la configuración de la localidad actual.
En muchos municipios de interior, la huella histórica no se entiende solo a través de sus calles, iglesias o plazas principales. También aparece en los caminos cercanos, en los cerros que rodean el núcleo urbano y en los restos que quedaron fuera de la ciudad habitada. En el caso de Calatayud, ese vínculo con el pasado se mantiene en un espacio arqueológico que reúne restos públicos, zonas residenciales, infraestructuras y construcciones vinculadas a la vida cotidiana de una antigua ciudad.
Bílbilis no fue un asentamiento menor. Su evolución permite seguir el paso de un núcleo indígena a una ciudad romanizada, con edificios pensados para la administración, la actividad social y el control de la comarca. Hoy, sus restos ayudan a entender cómo se organizaba una ciudad levantada sobre un terreno complejo, con barrios adaptados a la pendiente y monumentos situados en puntos visibles del paisaje.







