10 de diciembre de 2023: cuarenta años después de la consagración de Raúl Alfonsín como presidente de la Argentina democrática, Javier Milei asumió como jefe de Estado con el 55,7 % de los votos en la segunda vuelta electoral. Un líder exasperado para una sociedad exasperada, hastiada, rota, abrumada por la inflación y la frustración. Un presidente outsider, un “anarcocapitalista y liberal libertario” para un país con poca ilusión y mucho desencanto. Votado transversalmente por ricos y pobres, en los countries y en las villas, Milei ganó la primera vuelta en 16 y la segunda en 21 de las 24 provincias argentinas, la mayoría de las cuales no visitó en campaña. El nuevo presidente ejecutó desde el primer momento una de sus promesas centrales: un ajuste de shock, la famosa motosierra. Sin partido nacional ni gobernadores y en minoría en ambas Cámaras del Congreso logró esquivar la hiperinflación y el helicóptero —”la maldición de la doble H” —, y en el primer tramo de su mandato consiguió gobernabilidad, cierta estabilidad macroeconómica y baja de la inflación.

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