Actualizado 07/06/2026 - 01:53h.

Hoy mismo, un millón de congregados habrán buscado una única foto, la del Papa, en la Plaza de Cibeles. He aquí una versión moderna del milagro, porque el móvil es el artefacto que nos aísla, pero hoy cumple como la artesanía insólita y eficacísima ... de lo comunitario. La foto única será un millón y pico de fotos. El Papa ha puesto de acuerdo a un millón de móviles, durante un instante, avivando un desafío tecnológico, además, porque una celebración de foto así no se había dado aún en España. En un segundo se va a multiplicar por cincuenta la hora punta de un macroconcierto. Madrid ha visto pobladas manifestaciones, celebraciones deportivas, visitas de jefes de Estado, y otros acontecimientos históricos. Lo de hoy es novedad. Hay algo abiertamente poético en imaginar un millón de miradas convergiendo en un mismo momento, un millón de manos pulsando el mismo botón, un millón de mensajes viajando de repente por el aire no visible de nuestro tiempo. La tecnología se obstina en separarnos, pero hoy se inaugura como herramienta de vínculo colectivo. Naturalmente, no estamos hablando solamente de una fotografía. Las fotografías se cuentan hoy por miles de millones, y sirven para todo y para nada. Lo excepcional de esta foto, en este día, es la coincidencia humana, la voluntad compartida, la decisión de concretar aquello que nos dejó vislumbrado Octavio Paz, a otros efectos: existe la eternidad del instante. Los antiguos milagros hablaban de panes multiplicados o de aguas convertidas en vino. He aquí, hoy, el milagro moderno, vía móvil. El móvil, ajuar de la individualidad, se pone a trabajar un momento para lo insólito compartido. Resulta que miles de desconocidos han descubierto que pertenecen a un mismo domingo de la misma historia, que tiene en su copa de cielo abierto a León XIV. Una ciudad, Madrid, se ha logrado como el punto de encuentro de tantísimas personas que jamás se conocerán, pero que han participado juntas en una gran experiencia histórica, memorable y desde luego irrepetible. Un millón de fotos son una misma foto. He aquí la condición moderna del milagro.