Todo era jolgorio en el madrile�o paseo de la Castellana. Decenas de miles de j�venes cantaban, coreaban y disfrutaban de los alrededores de la plaza de Lima desde las cuatro y media de la tarde, esperando en comuni�n y con paciencia al Santo Padre. Oficialmente, la organizaci�n traslad� que 240.000 personas se hab�an apuntado a la vigilia previa al Corpus Christi, sin embargo, asum�an que dos tercios no se apuntan a estos eventos y van por libre, por lo que f�cilmente se juntaron medio mill�n de personas en la cita de los j�venes, la que cerr� el primer d�a del Papa en Espa�a. Pasaba media hora de las seis de la tarde cuando comenzaron las actuaciones musicales. Una hora y cuarto de entretenimiento que cerr� el Samaritano de Godspell de Antonio Banderas. Entonces, tras la diversi�n, empez� la espiritualidad. Apareci� la Virgen de la Almudena en procesi�n y todos los fieles juntos rezaron un rosario: 65 oraciones en cinco misterios en las que cada participante puso a los pies de la patrona de Madrid sus intenciones. Apareci� a las ocho y media de la tarde el Santo Padre a bordo de su papamovil. El fervor pas� a locura conforme Robert Prevost recorr�a el carril central del Paseo de la Castellana. Era un acto para acercarse a los j�venes despu�s de que haya habido en Espa�a un repunte de personas que se declaran cat�licas por primera vez en d�cadas, y quisieron hacerlo din�mico en una suerte de conversaci�n entre Le�n XIV y los chicos y chicas all� presentes. Y el Papa ten�a un mensaje claro, un cometido para ellos: "Sed humanos. No apariencias sin rostros fiables". MADRID, 06/06/2026.- El papa lt;HIT gt;Le�n lt;/HIT gt; lt;HIT gt;XIV lt;/HIT gt; saluda a los fieles a su llegada a la Plaza de Lima donde el Sumo Pont�fice presidir� una Vigilia de Oraci�n con j�venes, este s�bado, primero de los seis d�as que componen su visita oficial a Espa�a. EFE/ J.J. Guillen POOLEFELe�n XIV tard� m�s de 20 minutos en llegar al escenario principal. En el camino, miles de j�venes coreaban: "�Esta es la juventud del Papa!". Casi cada minuto le acercaban beb�s para que el Santo Padre los bendijera. Al primero que ha tocado en la frente apenas ten�a unos d�as de vida. En total, le acercaron a 21 ni�os m�s.El Vaticano plante� esta cita como una conversaci�n con el Santo Padre, una suerte de entrevista. As�, al Papa le preguntaron por otros santos referentes para �l adem�s de San Agust�n. En una respuesta muy pensada, enumer� a tres: Juan Cris�stomo, uno de los padres de la iglesia; el espa�ol Tom�s Villanueva, un agustino nombrado obispo de Valencia por Carlos V y que reform� parte del clero: "Su caridad me ha alientan en momentos de prueba", asegur�. Y, por �ltimo, al misionero espa�ol Toribio de Mogrovejo, que se dedic� en Per� a la evangelizaci�n de los indios: " Santo Toribio uni� una intensa vida de oraci�n al compromiso por la justicia, especialmente frente a los abusos y la corrupci�n de su �poca", explic� a los j�venes.Adem�s de los santos, el Papa asegur� que de los a�os vividos en Per� recordaba "sobre todo el testimonio de fe de la gente, marcada por muchas dificultades, pero llena de esperanza". As�, asegur� que "el encuentro con las heridas y las alegr�as del pueblo me hicieron crecer en el camino del seguimiento de Jes�s". Ese tiempo, asegur�, le ayud� a experimentar que "la palabra del Se�or lleva paz donde hay conflicto y se convierte, para todos, en fuente de reconciliaci�n y de justicia".Le preguntaron a continuaci�n por la manera de encontrar la voz de Dios y saber acompa�ar a otros en su proceso de b�squeda de fe. Fue aqu� donde el Papa interpel� directamente a la juventud. Le�n XIV asegur� que para "reconocer la voz de Dios, puede ayudarnos ante todo el silencio, que favorece la atenci�n y el recogimiento". Explic� a los chicos y chicas que "cuando buscamos el silencio, decidimos qu� no escuchar y de qu� ruidos no dejarnos distraer. Al liberarnos del estruendo de mil voces, reconocemos que algunas enga�an nuestros deseos, otras nos compran sin alimentarnos, otras hablan por inter�s. En el silencio comprendemos que las ideolog�as pasan, mientras la verdad permanece.", record� el Papa. "Muchas veces vamos con aud�fonos, con la m�sica, con la distracci�n, pero no sabemos estar en silencio y es en la experiencia de Silencio cuando Dios puede hablarnos", insisti�MUNDOA continuaci�n, anim� a los j�venes a compartir sus caminos espirituales "dando testimonio de �l con coherencia de vida: la voluntad de seguir a Jes�s os renovar� constantemente, sobre todo en la hora del cansancio". El Papa no dej� de alentar a los j�venes en el camino del apostolado: "Si rez�is con amor, los j�venes apreciar�n la importancia de la oraci�n. Si ard�is en la fe, transmitir�is su fuego vivo. Si permanec�is fieles a vuestra vocaci�n, reflejar�is su gracia atrayente. Educad, por tanto, en el discernimiento, sabiendo que toda virtud se transmite en un v�nculo de escucha que se convierte en di�logo", afirm�. Por �ltimo, le preguntaron c�mo pueden vivir los j�venes cristianos comprometidos con la sociedad y cu�l es la misi�n concreta que les ped�a �l como representante principal de la Iglesia Cat�lica. "J�venes, est�is llamados a dar una nueva direcci�n a la sociedad, convirti�ndoos en protagonistas del cambio a partir de vuestros v�nculos cotidianos, aquello que viv�s en la familia, en la universidad y en el trabajo. Vi�ndoos, queridos j�venes, llenos de este entusiasmo motivado por la fe, me ilusiona pensar en la capacidad que ten�is de testimoniar a Cristo en el mundo, incluida la realidad digital, para comunicar los valores y la belleza del Evangelio", asegur� el Santo Padre.Por �ltimo, Le�n XIV, insisti� a los j�venes en ser alegr�a: "Cuando la vida no sabe a nada, es como si nos fuera arrebatada: ya no la sentimos nuestra. Ante el vac�o de la indiferencia y del conformismo, ante la violencia de la guerra y de la mentira, sed vosotros mismos chispa de una humanidad nueva". Entonces el Santo Padre quiso terminar sus palabras con el mensaje directo a los j�venes: "La misi�n que os conf�o es precisamente �sta: que se�is humanos. S�, �sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables. Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como del pan de cada d�a. Personas que desean una vida honesta y recta, porque gustosamente hacen a los dem�s lo que querr�an que los dem�s hicieran con ellas".
Le�n XIV interpela a los j�venes en Madrid: "Ante el vac�o de la indiferencia y el conformismo, sed vosotros chispa de una humanidad nueva"
Todo era jolgorio en el madrile�o paseo de la Castellana. Decenas de miles de j�venes cantaban, coreaban y disfrutaban de los alrededores de la plaza de Lima desde las cuatro y...











