Sin pensarlo mucho, Hernán Rivera Letelier se lanzó al desafío solo con las ganas. Nunca había escrito una novela policial, pero un buen día tuvo una epifanía. “Estaba en el café y llegó una amiga que trabaja en los tribunales -recuerda al teléfono con Culto-. Andaba con una carpeta que contenía los testimonios de una niña a la que violaron en el cementerio y la declaración del violador. Me puse a leer eso de un tirón mientras conversábamos; el testimonio de la niña era tremendo, me impactó muchísimo. En ese momento me dije: ‘Voy a hacer una novela policial’“.Y así nomás, a puras ganas, Hernán Rivera Letelier fue dándole forma a su primera novela policial. Creó a un personaje, el Tira Gutiérrez, un exminero devenido en investigador privado, quien tiene como asistente a una joven evangélica, la hermana Tegualda. “Llegué a la casa y comencé a escribirla. Pensaba que no iba a resultar, pero le fui agarrando el gusto”. Así nació La muerte es una vieja historia, (2015), a la que por su éxito le seguirían otras dos, completando una trilogía: La muerte tiene olor a pachulí (2016) y La muerte se desnuda en La Habana (2017). Y como si fuera poco, a pedido del público, publicó una cuarta. El secuestro de la hermana Tegualda (2021). “De hecho, antes de terminar la primera, ya se me había ocurrido otra historia con el mismo Tira Gutiérrez en El Salvador. Y así fue”, cuenta el Premio Nacional de Literatura 2022.02/08/2022
Hernán Rivera Letelier: “Cuando niño mi sueño era ser un fracasado... y fracasé” - La Tercera
A propósito de la llegada a librerías de Cuatro balas para el Tira Gutiérrez —el volumen que reúne toda su saga criminal—, el Premio Nacional de Literatura repasa con Culto el caso real que gatilló su "epifanía", su desdén por el género negro y la creación de un detective a su imagen y semejanza.











