Plumas invitadasCuando un gobierno concentra sus fuerzas en pocas metas puede asignar recursos suficientes.
A medida que se acerca el proceso electoral del 2027, los ciudadanos comenzaremos a escuchar una interminable lista de promesas, ofertas y compromisos de campaña. Como ha ocurrido en elecciones anteriores, que en la mayoría de los casos terminan olvidados una vez concluidas las elecciones. Muchos candidatos presentarán voluminosos planes de gobierno llenos de buenas intenciones, pero imposibles de ejecutar durante un período presidencial de apenas cuatro años.
Quizás ha llegado el momento de cambiar ese enfoque. Los candidatos deberían presentar un plan de gobierno simple, concreto, realista y fácil de recordar. No más de tres o cinco grandes objetivos nacionales. Menos promesas significan más posibilidad de cumplimiento. Los ciudadanos necesitamos resultados no discursos.
La historia nos ofrece una valiosa lección. El Coronel Jacobo Arbenz Guzmán llegó al poder con un plan basado en cinco grandes proyectos nacionales, en resumen: Carretera al Atlántico, un puerto en el Atlántico (Santo Tomás de Castilla), la electrificación del país (Jurún Marinalá), Educación pública y la reforma agraria (Decreto 900).










