Roberto CuberoVitoria (EFE).- Tubos Reunidos, en concurso voluntario de acreedores desde hace un mes, ha visto cómo su situación se complica tras el registro de sus oficinas por la UCO, lo que va a dificultar aún más lograr la quita de deuda que todas las partes ven necesaria para atraer a un nuevo inversor.

El origen de los problemas de Tubos Reunidos radica en la fuerte competencia en el mercado internacional por la creciente presencia de fabricantes chinos y ucranianos que compiten con al firma vasca con precios bajos.

Así, antes de la pandemia de la covid-19 ya perdía dinero, y en 2021, dada la situación de dificultad por la que atravesaba, recibió un préstamo de la SEPI de 112 millones de euros, una inyección que fue positiva y le ayudó a anotarse tres años de beneficios entre 2022 y 2024, ejercicio en el que ganó 28 millones.

Pero tras ese periodo de bonanza, el año pasado llegaron los aranceles impuestos por el presidente estadounidense, Donald Trump, primero del 25 % y luego del 50 % a partir del 1 de junio, con lo que perdió su principal mercado, el estadounidense, que suponía una cuota del 45 % de las ventas.

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