“No solo el momento actual es peligroso, siempre hemos tenido que luchar por el poder de las palabras”. Cornelia Funke lleva haciéndolo décadas a través de sus libros, con sagas convertidas en fenómenos como Mundo de Tinta, Reckless y El jinete de dragón. A la primera acaba de regresar con su cuarta entrega, Venganza de Tinta (Ediciones Siruela), en la que se ha reencontrado con personajes como Dedo Polvoriento y el Príncipe Negro, con una novela en la que la capacidad transformadora de la lengua vuelve a ser la gran protagonista. La escritora alemana ha visitado Madrid para presentar el volumen, que es también una reivindicación del público que la ha convertido en una autora superventas, los jóvenes.
Corazón de tinta, el primer título de la serie, se publicó en 2003, época en la que ya pensaba que el mundo era “un lugar peligroso”. “No solamente lo es el momento actual. Siempre hemos tenido que luchar por el poder de la palabra”, recuerda al tiempo que considera que lo que sí ha cambiado, es que ahora lo ve con “más claridad”.
“Cuando escribí los otros libros había mucha oscuridad en otras partes del mundo, lo que pasa es que ahora está más cerca de nosotros. Quizás por eso lo vemos mejor”, plantea. La autora lamenta que hasta ahora haya imperado la “visión blanca del mundo” y celebra: “Me alegra que nos hayamos quitado las gafas que nos impedían ver el mundo tal y como era y ser capaces de ver lo que hemos hecho. El colonialismo viene de Europa. Gracias a haber vivido en Estados Unidos he podido entender que muchas de las malísimas ideas que hay allí, en realidad vienen de aquí”, reconoce.














