Noticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 09 jun 2026 - 08:44Con los libros de María Oruña (Vigo, 1976) el lector viaja. No solo lo hace por el interior del crimen, sino por esos paisajes del norte que Oruña conoce bien, manchados por la sangre de sus adictivos argumentos. Cantabria y Galicia, marcos incomparables del mal, han dado lugar a una consistente obra narrativa y a una policía con los ojos de distinto color, Valentina Redondo. Pero desde hace dos títulos, a la inspectora, nacida de su devoción por la escritora Dolores Redondo, la ha dejado 'en la reserva'. El pasado año presentó su novela histórica y de aventuras El albratros negro y estos días ve la luz un libro que se desarrolla en Madrid sobre el mundo oscuro del arte, La Cámara de las Maravillas (Plaza&Janés), con un botín, un asesinato y un romance. Del norte a la capital hay unos cientos de kilómetros, ocho novelas, algunos cuentos y un millón y medio de lectores. Todo un itinerario que Oruña cultiva con meticulosidad, humor y fertilidad lúcida en busca del crimen perfecto, como nos cuenta en la Redacción de 20minutos. Todavía hay Feria del Libro para encontrarla.Creo que va a vivir en trenes unos cuantos días, usted que ama su sitio en el Norte.Sí, en la Feria voy a estar cinco días. Luego tengo presentaciones en Burgos, Valladolid, Barcelona, Sevilla, Málaga, Zaragoza... Pero estar con el público es maravilloso. El ritmo de viajes, no tanto. Pero es parte del trabajo y cuando hay que apretar, se aprieta. Es una suerte que los lectores confíen en ti, que quieran leer tu último libro y desee ir a verte.Los ladrones del Louvre fueron unos chapuceros, no había ninguna elegancia en aquel roboLa casa de papel, el asalto reciente al Louvre... ¿Estaban en su cabeza cuando empezó este libro? ¿Por qué el arte?El mundo del arte lo descubrí cuando trabajaba con la Brigada de Patrimonio Histórico, en mi anterior novela. Me parecieron unos grandísimos desconocidos y tenían material muy interesante, porque no incluía delitos de sangre. Pensé que sería muy estimulante trabajar en una trama en la que participasen ellos de forma activa. A nivel técnico, quería recurrir a un clásico como es el ladrón de 'guante blanco', que requiere mucha astucia a la hora de trabajar el personaje y a la hora de escribirlo también, para que sea un juego de espejos, una intriga psicológica. Pero tenía que seguir el patrón, que era elegancia, limpieza, no violencia; nadie ve entrar ni salir al ladrón, que solo roba a los ricos. Buscaba una propuesta de ingenio y astucia.¿Y eso encaja con las referencias que le he mencionado?Con lo que acabo de decir, lo del Louvre quedaba totalmente descartado, porque allí, elegancia no hay. Además, tenía la novela muy avanzada cuando fue lo del Louvre, que me sorprendió, porque dejaba en evidencia la soberbia del sistema de seguridad del Louvre. Como ladrones eran un poco chapuceros. Perdieron joyas por el camino, encontraron el botín. Y lo de La Casa de Papel no lo acabo de ver, quizás por la serie que hay ahora sobre un robo (Berlín, donde van a sustraer La dama del armiño). No lo vinculo para nada a esto porque tampoco tiene que ver con un ladrón de guante blanco. Este tipo de delincuente se define, básicamente, porque nadie lo ve, nadie lo nota hasta que ha pasado ya.Ha hablado con policias dedicados a esto, ¿y con ladrones de guante blanco?No, he hablado con el lado de los buenos, con la inspectora jefe y con otro personal de la Brigada. Pero hay algo muy positivo en este tipo de ladrones que roban arte o cosas muy espectaculares, y es que suelen ser narcisistas y les gusta presumir de lo que han hecho o de si han sido ingeniosos. Dan muchas entrevistas, en lo audiovisual y por escrito, que están publicadas. Con lo cual, he tenido acceso a unos cuantos ladrones, que ninguno era de guante blanco, precisamente, pero sí que podían haber hecho cosas ingeniosas. Spider-Man de Francia (Vjeran Tomic, quien perpetró una espectacular sustracción de cuadros en 2010), me llamó mucho la atención, hasta había un documental sobre él. "Vale, yo fui a la cárcel, pero yo lo hice", vino a decir. Para mi sorpresa, me fue relativamente fácil encontrar declaraciones y entrevistas. De falsificadores de obras de arte también h. Estos saben que nunca van a triunfar con su propio trabajo, pero sí copiando uno ajeno que saben que ejecutan perfectamente.El personaje de Lupin es narcisista, teatral, muy exagerado. Yo buscaba alguien más creíble, un canalla simpáticoSí cita a Arsène Lupin, el personaje de Maurice Leblanc creado en 1905.Lupin es narcisita, muy teatral, muy exagerado. Yo quería que mi personaje fuera divertido, pero también creíble, un canalla simpático. Por eso la cita de Leblanc al comiezo del libro. Aunque yo buscaba que mi personaje, Dimas, fuera más creíble que Lupin, no tan efectista ni con tantos fuegos de artificio a su alrededor.¿Ha codiciado un cuadro tanto como para desear poseerlo? ¿Entiende que el arte no sea solo una forma de propiedad, sino también de contemplación?El libro va de eso precisamente, de la belleza. A la belleza de la naturaleza estamos más acostumbrados -acantilados, puestas de sol...-, pero la que crea el hombre y traspasa el umbral del tiempo después de muchos siglos, la que te siga emocionando, esa es la que nos atrapa. Yo no robaría ningún cuadro por eso, pero sí que hay cosas que me llamaron la atención visitando muchos museos y leyendo el trabajo de muchos restauradores, incluso de falsificadores, que se hacen sus propias autobiografías incluso. Es increíble cómo se quieren a sí mismos y cómo desean todo el tiempo ser reconocidos por alguien. Me sorprendió cuando visité el Rijksmuseum en Ámsterdam. El cuadro que más reclamo tiene es Ronda de Noche, de Rembrandt, que es gigante. Lo estaban restaurando pero en lugar de tapar los trabajos, pusieron un cristal gigantesco del suelo al techo para que los turistas siguieran viéndolo mientras lo restauraban. Eso atraía a muchísima gente porque estaban viendo las entrañas de la bestia, o sea, cómo funcionaba la maquinaria del museo. Yo automáticamente, cuando vi esa imagen, me quedé allí detenida y pensé, 'tengo que hacer una escena con esto'. Y la hice.De su recorrido por los museos que ha visitado para inspirarse, ¿tiene alguno favorito?He visitado museos de Italia, Países Bajos, Alemania, Francia y Reino Unido. Los mejores museos son para mí, el Thyssen y el Prado. Me parece que es una delicia cómo están expuestos los trabajos en el Thyssen y su delicadeza. El Prado es maravilloso, pero maravilloso. Y la National Gallery de Londres también estaría en mi top. En Londres, otro de mis favoritos es el de arte decorativo en el Albert Hall, es impresionante y no es nada conocido.El cine clásico dedicado a grandes robos ¿la ha inspirado de alguna manera?Atrapa a un ladrón, de Alfred Hitchcock la había visto de pequeña, pero ahora evité verla, no quería contaminarme con nada. Si leí la novela de David Dodge en la que está inspirada, Para atrapar a un ladrón. Este autor norteamericano, está muy bien aunque yo quería mi propio modelo. ¿Por qué romantizamos el personaje del ladrón, le perdonamos?Lo hacemos porque no hay delito de sangre, porque utiliza su astucia y admiramos ese juego de ingenio. Lo asimilamos a un Robin Hood: robas a los poderosos y te lo quedas como una burla a ese sistema, a esa élite, te ríes de todo el sistema, que al final se burla de todos nosotros todo el tiempo y que juega con toda la gente de a pie, tú estás siendo más listo que el sistema. Creo que va un poco el tema por ahí y, sobre todo, insisto, al no ser un delito de sangre, se nos antoja un canalla simpático, un villano simpático.Romantizamos al ladrón de guante blanco porque lo vemos como un Robin Hood que roba a los poderosos¿Está poco penada la sustracción de piezas de arte en España?Es raro que esos delitos no impliquen otros. Y cuando implican violencia, sí tienen otro tipo de pena. El tráfico ilícito, por ejemplo, también está vinculado al tráfico de drogas, a la trata de blancas, como una garantía de la mafia a la hora de realizar operaciones. Es mucho más turbio de lo que aparenta en ocasiones, no es tan fácil ni tan romántico como un robo por encargo de tal multimillonario excéntrico que la quiere exponer en su cuarto de baño. Eso es un caso entre 10 millones. Yo lo que hago en la novela es coger cada personaje como símbolo social de lo que representa.Mi cámara de las maravillas está vinculada a un paisaje y suele estar relacionada con la persona que te acompañaba¿Y entiende los precios que alcanzar determinadas piezas en subastas, ventas...?No entiendo cómo una obra de arte vale millones de euros, no entiendo a qué tanto revuelo con esto. El mundo real está ahí fuera, y eso son los crímenes de sangre de verdad. Pero sí que hay algo en este mundo que nos fascina, sobre todo cuando esas obras de arte tienen una historia detrás. Como le sucede a Mencía, la protagonista, cuando entra en la Cámara de las Maravillas.¿Cuál es la Cámara de las Maravillas de María Oruña?La mía casi siempre está vinculada a un paisaje. Yo donde me siento a gusto siempre es en la naturaleza. Y siempre en compañía. Si lo piensas, cuando recuerdas un lugar concreto a donde hayas viajado o un recuerdo bonito, ¿no recuerdas el último sitio donde fuiste feliz o donde más reíste? Y casi siempre el recuerdo no está vinculado a nada concreto físico, sino a la persona que te acompañaba. Para mí es lo más relevante. Da igual que estemos en la costa, que en el interior de un museo, que de una iglesia románica.Luego está el asunto fiscal: comprar arte para desgravar, como si estuviera al alcance de todos los bolsillos.Quienes lo hacen es porque tienen remanente de dinero y si quieren tener todo en el banco, si quieren invertir en ladrillo, si quieren invertir en oro o si quieren invertir en arte, como forma de tener colocado el dinero sin que esté en forma líquida en ningún banco. Esta es una inversión que requiere expertos, requiere habilidad. No es lo mismo invertir en un autor clásico, que sabes que es un dinero que no vas a perder, a que si inviertes en un autor emergente, que esto suele suceder, por ejemplo, en la Bienal de Venecia, que en el 80% de los autores emergentes, por mucho que triunfen a lo mejor en ese evento y que luego se diluyen. La ética no suele estar vinculada a lo que es legítimo y a lo que no, que es uno de los temas que también se trata en el libro, Igual que lo de la impunidad colonial, la exposición de determinados bienes que no pertenecen ni siquiera a ese continente en algún museo. La ética queda fuera de juego. Mi misión en la novela es abrir el debate. Hasta qué punto es legítimo que un bien patrimonial obtenido en una situación bélica o en una situación de dominación colonial o en una situación de dominación política, por muy legal que fuese el papelito que se haya firmado, es legítimo. Este debate me parece muy interesante, pero no solamente mirando hacia fuera, también tenemos que mirar aquí, en nuestra casa los bienes patrimoniales que se llevó José Bonaparte, algunos están en Francia, otros expuestos en museos en Reino Unido. Las casas, por ejemplo, que pertenecían a Emilia Pardo Bazán, como su pazo famoso en A Coruña, u otra casa que está en el casco viejo en Coruña, que terminaron en la propiedad de quien era el dirigente político entonces. Es un tema que ha sufrido un proceso judicial larguísimo por más que digan que fue un regalo del pueblo.¿Qué cuadro anhelaría tener en su casa?Aa mí me gusta Tiziano, por ejemplo. Mis autores favoritos son los pintores flamencos. Me encantan porque tienen muchísimo simbolismo en sus cuadros. Con toda la pintura flamenca es que me quedo como como embobada. También es verdad que ves un cuadro de Tamara de Lempicka y dices tú, pero 'qué personalidad, qué fuerza tiene tiene este cuadro'. Hay muchas autoras femeninas, como Sofonisba Anguissola, que quedaron olvidadas, y que ahora empiezan a ser recuperadas y tal. Cuando yo estaba escribiendo esta novela, en mi fondo de pantalla, había un gabinete de curiosidades como el que se cita en la novela, que está en el pasillo de antesala de la Cámara de las Maravillas. Ya lo he borrado. Ahora tengo otro fondo de pantalla, que no puedo decir cuál es. Porque tiene que ver con mi próxima novela.¿Cuál es el lado menos amable del arte?Lo bueno es que puedes contar historias de todo tipo y que perduren a lo largo del tiempo y que puedes llegar como a un nivel de pensamiento más profundo, que pueda trascender. Lo malo, es que mientras no sea un arte que perjudique a nadie, no le veo nada negativo en cuanto a fórmula de expresión. Sí es cierto que hay arte que puede mostrar un lado muy oscuro de las personas, pero tampoco es eso algo que me preocupe. Lo único que podría haber malo en el arte es que funcione como herramienta de especulación, tráfico ilícito, que tenga finalidades un poco perturbadoras. ¿Usted es de quienes creen que no todo lo que se dice arte lo es?Lo que pasa es que falta mucha objetividad, al igual que cuando escribes un libro o escribes una canción o un poema...no todo lo que tú hagas va a ser maravilloso. Tienes que tener objetividad. Es como si yo ahora me pongo a cantar. A mí me encantaría cantar bien, pero no canto bien. Lo que yo cante en un karaoke no va a ser música. A mí me ha enseñado a conocer el mundo del arte mejor el proceso de investigación de esta novela. El simbolismo de determinados colores, el juego de sombras, por qué era tan importante o no determinado autor, qué pigmentos se empezaban a utilizar en determinada época. Me sorprendió mucho, leyendo los trabajos de los restauradores del Museo del Prado, que fuera tan importante en su día Venecia a la hora de pintar. Todos los artistas estaban ahí. Era el punto neurálgico de comercio internacional de pigmentos. Los colores que podías conseguir para pintar en Venecia eran diferentes a los que podías conseguir en Sevilla o en Reino Unido. O cómo empezó a generarse en Italia había tal o cual movimiento. Su antiguo oficio de abogada ¿le ha valido para ese proceso de documentación?Soy muy estricta con las fuentes de las que bebo y siempre procuro adquirir información contraria, es decir, lo que diga un experto, intento comprarme el libro o el o el ensayo que haya hecho un experto que opina lo contrario para tomar yo mis decisiones. Quizás lo que más me ha servido no ha sido mi trabajo de abogada, mi carrera en sí, sino el hecho de haber estudiado la carrera a distancia. Me obligó a tener muchísima disciplina. Yo estudié Derecho a distancia por determinadas circunstancias familiares, y a la vez estudiaba inglés y francés y trabajaba. Esa disciplina sí que me ha ayudado a la hora de estructurarme y trabajar de una manera muy ordenada en mis libros.¿Qué le queda por explorar en el universo delictivo y literario?Hay cosas que no he explorado pero no te las puedo decir. Cuando colgué una foto de broma sobre mi nuevo libro, recibí muchos mensajes analizando las cosas que yo llevaba. Todo eran pistas. Lo hago porque es divertido, es una primera pista sin mayores pretensiones. Es como un pacto con los lectores que ya están esperando.Conforme a los criterios deRosa BallarínPeriodista Cultural '20minutos'Rosa Ballarín Borruel es redactora de 20minutos desde 2023. Trabaja en la sección Estilos de vida, sobre cultura y entretenimiento. Su especialidad son los temas relacionados con libros y entrevistas con escritores.