La nueva regla del presidente estadounidense, Donald Trump, que obliga a solicitantes de la green card a regresar a sus países mientras esperan una decisión migratoria supone un nuevo golpe a la migración legal y puede afectar a más de medio millón de personas al año, advierten especialistas.
La norma, implementada desde la semana pasada, impedirá a los migrantes que ya están en el país realizar su ajuste de estatus migratorio (adjustment of status) en Estados Unidos, por lo que deberán volver a sus naciones de origen para solicitar la llamada tarjeta verde de residente en los consulados.
La medida, que rompe con una práctica aprobada por el Congreso desde 1952, "va a tener un impacto muy negativo en las vidas de verdaderamente millones de personas", expresó Daniel Costa, director de investigación sobre leyes y política de inmigración del Economic Policy Institute (EPI).
"Va a complicar las vidas de mucha gente porque van a tener que salir de su trabajo. Si no pueden trabajar remoto en otro país, van a perder su trabajo, probablemente.
Después de perder dinero, pueden estar separados de las familias por lo menos meses y, en muchos casos, tal vez la mayoría, por años", comentó.











