La aprobación del acuerdo con los fondos buitre por parte del Senado reavivó el debate sobre los beneficios y riesgos de saldar litigios históricos con acreedores externos. Para el economista, Maximiliano Ramírez, la decisión tiene una lectura favorable desde el punto de vista financiero, aunque también deja interrogantes sobre los incentivos que genera hacia el futuro.
El economista explicó que, observando exclusivamente el aspecto financiero, el acuerdo presenta ventajas concretas para Argentina. “Se trata de un acuerdo con una quita cercana al 30%, que permite cancelar un litigio abierto en los tribunales de Nueva York y desactivar riesgos sobre activos soberanos”, señaló.
La búsqueda de certidumbre para volver a los mercados
Ramírez destacó que el entendimiento brinda previsibilidad jurídica en un momento en el que el país busca recuperar acceso al financiamiento internacional. “Argentina compra certidumbres jurídicas a un costo relativamente bajo, teniendo en cuenta que estamos buscando activamente salir al mercado y buscar nueva deuda”, afirmó.
Sin embargo, también advirtió sobre un aspecto que considera problemático. Según explicó, el acuerdo puede transmitir una señal compleja a los inversores. “Este tipo de acuerdo consolida una señal en el mercado que en el largo plazo lo que te termina diciendo es que litigar contra Argentina puede ser rentable”, sostuvo.







