En economía de 4º de la ESO se explica que, si sale más dinero del que entra, llega el déficit; en el caso extremo de que el sistema colapse, se produce la bancarrota. También vale para los acuíferos. Un 27% de estos almacenes de agua subterránea sufren de “problemas de tipo cuantitativo”, léase sobreexplotación, aporta Bartolomé Andreo, vicepresidente para Europa Occidental y Oriental de la Asociación Internacional de Hidrogeólogos (AIH) y director del Centro de Hidrogeología de la Universidad de Málaga (UMA). Se extrae más agua que la recarga que reciben. “En muchas cuencas, como la del Guadiana, el Segura o el Guadalquivir, el porcentaje de masas en mal estado supera con creces esa media, llegando en algunos puntos a situaciones de colapso irreversible”, denuncia Julio Barea, responsable de campañas en Aguas de Greenpeace. Es decir, se llega a la bancarrota hídrica, término acuñado por la ONU.En España se contabilizan en torno a 800 masas subterráneas de agua, apunta Andreo. No se atreve a concretar más porque ha detectado un baile cifras en la propia información del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco). Ese es el problema de base: cómo gestionar cuando no se sabe ni cuánto hay ni cuánto se está tomando. Barea dice que el agua extraída es una de las “grandes cajas negras” de la gestión hídrica. Teóricamente, el recurso disponible, con capacidad de regeneración, es de 29.400 hectómetros cúbicos (hm³) anuales. La expansión “descontrolada” de la ganadería industrial y el regadío intensivo provoca que la cantidad recogida sea “masiva”, y “lo más grave, en gran parte incontrolada”, incide. Greenpeace estima que existe más de un millón de pozos ilegales, sin contador ni control administrativo.En total, un 44% de las masas de agua subterránea tienen algún tipo de problema, cuantitativo o cualitativo; 58 están declaradas en riesgo y sujetas a programas de actuación para su recuperación, según el Miteco: en el Guadiana, Guadalquivir, Júcar, Segura y cuencas mediterráneas andaluzas. Acuíferos asociados al Campo de Cartagena y el Mar Menor, afectados por contaminación difusa por nitratos; a los litorales mediterráneos, con intrusión salina y presión cuantitativa; al Alto Guadiana y el entorno de Doñana, con una larga historia de sobreexplotación. Como recuerda Andreo, la bajada del nivel freático no solo reduce el volumen de la aportación, sino que saliniza los pozos y multiplica la concentración de contaminantes químicos.Demasiada profundidad Como el nivel del agua subterránea baja, se excavan pozos cada vez más profundos hasta llegar a masas almacenadas durante varias decenas, a veces centenares y miles de años. Es la llamada minería del agua que, para empezar, es muy costosa económicamente, alerta el catedrático de Hidrogeología. Además, explotar las reservas de un acuífero por debajo de su cota natural de descarga —la altitud a la que se produce el drenaje del agua que rellena de forma natural el almacenamiento— corta la alimentación a los cauces de los ríos y a los manantiales, advierte. De ahí el progresivo secado de humedales tan icónicos como Doñana, el Mar Menor o las Tablas de Daimiel (en el Alto Guadiana), con el consiguiente impacto ambiental y social para el territorio.Las concesiones temporales vinculadas al Plan Especial del Alto Guadiana finalizan en 2027. El Miteco afirma no haber tomado aún ninguna decisión formal sobre una revisión y extinción generalizada de derechos de agua, como piden las organizaciones ecologistas. “Sí se trabaja en distintos escenarios de gestión orientados a recuperar el equilibrio entre extracciones y recursos disponibles en masas con déficit estructural”, añade, sin concretar. Los expertos abogan por atajar el problema mediante una combinación de medidas, entre las que se encuentran el cierre de pozos, el control del caudal subterráneo y la recarga gestionada de acuíferos. Andreo reclama más hidrogeólogos en el Ministerio y en las confederaciones hidrográficas; son, defiende, los profesionales capaces de llevar adelante el Plan de Acción de Aguas Subterráneas 2023-2030, que persigue la mejora del conocimiento, control y protección de las masas de agua subterránea.Algunos avancesLas medidas implementadas están produciendo avances en el despliegue de nuevas redes de control, digitalización administrativa, mejora del conocimiento hidrogeológico y puesta en marcha de proyectos de digitalización, recoge el informe anual de seguimiento de 2025 del Plan. También existen experiencias de recarga gestionada mediante balsas de infiltración, infiltración con aguas regeneradas o actuaciones de mejora de la capacidad de recarga natural en las demarcaciones hidrográficas del Segura, el Júcar, el Duero, el Guadalquivir y cuencas internas de Cataluña. Se desarrollan actuaciones de restauración fluvial y recuperación hidrológica en Doñana, las Tablas de Daimiel o el entorno del Mar Menor. En ámbito urbano, “distintas administraciones están impulsando soluciones de drenaje sostenible y renaturalización alineadas con enfoques de adaptación climática y gestión integrada del agua”, concluye el Miteco.Debido a su recarga, mucho más lenta que los embalses, los acuíferos son un recurso al que recurrir en tiempos de sequía, cuando las aguas superficiales escasean. Pero un uso abusivo agota esta reserva e impide que se utilice cuando más falta hace, denuncia Andreo. “Son nuestra cuenta de ahorros o reservas estratégicas para el cambio climático”, establece Barea. “En 2026, con sequías más recurrentes, seguir permitiendo el regadío ilegal y la contaminación por macrogranjas es una irresponsabilidad que pone en riesgo el abastecimiento humano a corto plazo”, sentencia el experto.Sanciones desde la UE“No hemos hecho los deberes y 2027 será el año de las sanciones millonarias de la Unión Europea a España”, anuncia, categórico, Julio Barea, de Greenpeace, a la vista de que el próximo año es el límite, improrrogable, impuesto por la Directiva Marco del Agua de la UE a los países miembros para recuperar los acuíferos sobreexplotados o contaminados. Precisamente el Plan de Acción de Aguas Subterráneas 2023-2030 fue creado para avanzar hacia el cumplimiento de los objetivos de esta Directiva Marco.