M+.- La visión de ‘America First’ (Estados Unidos primero) de Donald Trump, que ha sido su principal eje de discurso, fue planteada bajo la promesa de mantenerse lejos de guerras y no inmiscuirse en asuntos de otros países para enfocarse en el suyo. El presidente estadunidense lo confirmó en Riad, capital de Arabia Saudí, en mayo de 2025: criticó a sus predecesores, calificándolos de “intervencionistas” y declaró que Estados Unidos ya no daría a otros países “lecciones sobre cómo vivir”.Sin embargo, informes de centros de investigación internacionales, consultados por MILENIO, indican que está haciendo lo contrario. En el primer año de su segundo mandato, Trump multiplicó los ataques militares por siete, en relación con el promedio anual de su predecesor Joe Biden, e incluso por tres, respecto a la media de su primer periodo.Además, mediante acciones que van desde el secuestro del presidente de Venezuela hasta el estrangulamiento de Cuba y la liberación de un expresidente hondureño condenado por narcotráfico, pasando por amenazas abiertas a los electorados de distintos países si no votan a sus candidatos preferidos, ha intensificado la injerencia estadunidense en asuntos internos de otras naciones.“Esta administración está demostrando ser mucho más intervencionista que las dos anteriores”, afirma el European Union Institute for Security Studies.Una revisión de maniobras intervencionistas de Estados Unidos realizada por este medio revela que al menos 19 países han padecido algún tipo de injerencia en su política interior.Este activismo tiene un fuerte componente ideológico, pero también transaccional, pues Trump busca siempre un beneficio directo, con un apoyo a facciones de extrema derecha antiliberal, advierte la Brazil Office Alliance (BOA), una red de centros brasileños que estudia los riesgos de interferencia extranjera en las elecciones presidenciales que tendrá ese país en octubre. “La articulación internacional de la ultraderecha no es nada nuevo, pero el nivel de sofisticación, audacia y la cantidad de recursos involucrados han alcanzado un nivel sin precedentes desde el inicio del nuevo mandato de Trump”, advierte la BOA.Ante comicios venideros en los dos mayores países de América Latina, los de Brasil y las legislativas de México de 2027 —cuyos gobiernos actualmente están inclinados a la izquierda—, el proceso ahora en marcha para Colombia podría anticipar un realineamiento del sur del continente hacia el trumpismo con su grupo Escudo de las Américas. El republicano, de hecho, pidió el voto para el candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella. Se verá si el 21 de junio gana la extrema derecha o, por el contrario, vence el izquierdista Iván Cepeda.En todo caso, BOA hace una advertencia para Brasil que tiene resonancia en todo el continente: “Debemos dejar de considerar la injerencia internacional como algo que ocurre en otros países y empezar a prepararnos para lo que podría suceder aquí”.