José Daniel Ferrer, líder opositor cubano (REUTERS/Norlys Pérez/Archivo)José Daniel Ferrer, coordinador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), advirtió en una carta enviada a Infobae que la isla atraviesa lo que denominó una “Crisis de Octubre 2.0”, una combinación de colapso interno del régimen y penetración estratégica de Rusia y China, comparable en gravedad —aunque distinta en forma— a la crisis de los misiles de 1962.“Cuba vuelve a estar en el centro de una peligrosa tormenta geopolítica”, manifestó Ferrer; al tiempo que analizó: “No por fortaleza propia, sino por la combinación explosiva de una dictadura en crisis terminal, una población exhausta, represión cada vez más brutal y una creciente confrontación entre el régimen castrocomunista y Estados Unidos”.PUBLICIDADEl líder opositor describió la situación interna de la isla como “la peor crisis de su historia”: miseria extrema, hambruna, apagones interminables, crisis sanitaria, transporte paralizado, míseros salarios y desesperanza social, contenidos por la Policía Política mediante “cárcel, violencia, torturas, amenazas y terror”.Ferrer señaló que Washington elevó el tono de sus acciones contra el régimen. Citó la orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que califica a la dictadura cubana como “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional norteamericana”, a la que se suman nuevas sanciones económicas, advertencias a empresas extranjeras, presión sobre suministros de combustible e investigaciones en curso. PUBLICIDADRaúl Castro (AP Photo/Ramón Espinosa/Archivo)También mencionó la acusación contra Raúl Castro por siete cargos criminales, incluidos cuatro asesinatos vinculados al derribo de dos avionetas de la organización humanitaria Hermanos al Rescate, un escenario que, según Ferrer, el viejo poder castrista “durante décadas creyó imposible: tener que responder ante la justicia estadounidense”.A ese panorama se suma el cambio en el equilibrio regional. “La caída de Nicolás Maduro en Venezuela el 3 de enero cambió también la ecuación“, escribió. “Durante años, Caracas fue el gran salvavidas económico, petrolero y político del castrismo. Sin Venezuela, Cuba queda mucho más expuesta“, subrayó.PUBLICIDADEl coordinador de la UNPACU apuntó que, ante ese vacío, Moscú y Pekín emergen como los nuevos sostenes del régimen. Sobre Rusia, afirmó que sus señales de apoyo energético, financiero y político “no son gestos de solidaridad humanitaria, son movimientos estratégicos”. “Rusia no quiere perder la última gran pieza simbólica de la Guerra Fría en América“, expresó Ferrer; al tiempo que acotó: “Ante el fracaso estratégico de Putin en su guerra contra Ucrania, ve en Cuba una importante carta de triunfo".PUBLICIDADUna bandera cubana en una calle de La Habana (Europa Press)Sobre China, el análisis del disidente fue igualmente directo: Pekín no mira a Cuba “con nostalgia ideológica, sino con cálculo imperial”. Para el gigante asiático, la isla representa “una plataforma excepcional: situada a solo 90 millas de Estados Unidos, en medio del Caribe, con un régimen necesitado, dependiente y dispuesto a entregar soberanía a cambio de supervivencia”. Ferrer agregó que China “quiere a Taiwan y Cuba bajo su influencia. Es un recurso muy útil para negociar con Estados Unidos”.El opositor alertó sobre la existencia de “reportes de inteligencia sobre instalaciones de espionaje vinculadas a China y Rusia en territorio cubano” y advirtió que en el siglo XXI no hacen falta misiles nucleares visibles para crear una amenaza grave. “Bastan estaciones de escucha, radares, capacidades cibernéticas, inteligencia electrónica, presencia naval, cooperación militar y control de infraestructuras estratégicas”, remarcó. Y agregó: “Un régimen desesperado puede venderlo todo: puertos, telecomunicaciones, bases, información, territorio y soberanía nacional”.PUBLICIDADPara trazar el paralelo histórico, Ferrer recurrió a la "Crisis de Octubre de 1962″. Recordó que, tras el fracaso de Bahía de Cochinos y de la Operación Mangosta, la Unión Soviética instaló misiles nucleares en Cuba, y que Nikita Jrushchov pretendía “alterar el equilibrio estratégico mundial usando la isla como punta de lanza contra Estados Unidos”. La cuarentena naval impuesta por John F. Kennedy llevó al mundo “al borde de una guerra nuclear”. Pero el desenlace de aquella crisis tuvo, según Ferrer, “una consecuencia trágica para el pueblo cubano”. Las negociaciones entre Kennedy y Jrushchov garantizaron la continuidad del régimen de Fidel Castro, quien aprovechó esa protección para consolidarse y “exportar subversión” en América Latina y África.El coordinador de la UNPACU apuntó que Moscú y Pekín emergen como los nuevos sostenes del régimen. En la foto, los presidentes de China, Xi Jinping; y de Rusia, Vladimir Putin (Sputnik/Alexander Kazakov/Pool via REUTERS)Ferrer advirtió que el riesgo actual es que “la historia se repita con nuevas formas”. Describió las intenciones del régimen cubano de forma taxativa: “No quiere reformas reales; quiere negociar impunidad. No quiere liberar la economía, quiere preservar el control militar sobre las riquezas nacionales. No quiere soberanía, quiere protección extranjera para seguir oprimiendo a los cubanos”.PUBLICIDADPara el coordinador de la UNPACU, la única salida duradera pasa por el fin de la dictadura: “Cuba libre dejaría de ser una plataforma enemiga a 90 millas de Florida y sería un aliado natural de las democracias americanas”, sostuvo. Ferrer instó a Estados Unidos a actuar “con rapidez, firmeza y claridad estratégica” e impedir que Rusia, China o cualquier otro aliado de la tiranía cubana “le den oxígeno, la fortalezcan”.La carta cerró con una advertencia directa sobre la lección de 1962: “Salvar la paz mundial no debió significar perpetuar la esclavitud de una nación”. Ferrer reclamó que la crisis actual “no debe terminar con otro pacto que deje al pueblo cubano abandonado a merced de sus verdugos”, y sostuvo que, esta vez, “la seguridad de Estados Unidos y la libertad de Cuba coinciden plenamente. Esa oportunidad histórica no debe arriesgarse”.PUBLICIDAD