Actualizado Viernes,

junio

00:20La Corona espa�ola tiene un compromiso hist�rico con El Vaticano. Entre la larga lista de t�tulos que ostentan los monarcas espa�oles figura el de �reyes cat�licos� como una distinci�n importante y heredada desde el siglo XV. Un nombramiento que ha sobrevivido incluso a los cambios de dinast�as en el trono espa�ol y que se materializa en la actualidad en una relaci�n continua con El Vaticano y en el privilegio de blanco: el derecho de las reinas espa�olas a vestir de blanco en lugar de negro en las audiencias con el Santo Padre en El Vaticano. .�La relaci�n con la Iglesia Cat�lica forma parte del prestigio de la Corona�, reconoce Mar�a Jes�s Fern�ndez Cordero, profesora de Sagrada Escritura e Historia de la Iglesia de la Facultad de Teolog�a de la Universidad Pontificia Comillas. La relaci�n entre la monarqu�a espa�ola y el papado �viene desde los or�genes�, explica. Durante el reinado de Isabel de Castilla y Fernando de Arag�n, el papado �tiene un papel en pol�tica internacional muy importante que se mantuvo hasta el siglo XIX�. Y a Fernando le interesaba ser nombrado Rey Cat�lico. �Hay una gesti�n diplom�tica hasta que consiguen ese t�tulo por medio de una bula�, contin�a la profesora. �Ese t�tulo es un reconocimiento del papel de la Corona en defensa de la fe, en pro de la Iglesia cat�lica. Lo determinan con la conquista de Granada, por ejemplo; con la expansi�n en Am�rica o la expulsi�n de los jud�os...�, enumera.Estos hitos motivan que, en 1496, Alejandro VI les conceda el t�tulo de Reyes Cat�licos. Una bula papal que �tiene un fundamento no tanto en la fe como en la pol�tica�, explica la profesora. Seg�n constata, �aunque no quita que haya sinceridad en la de los monarcas, en la relaci�n con el papado entonces el elemento pol�tico es muy importante�. Tambi�n matiza que �al Papa en ese momento le interes� tener el apoyo pol�tico y militar de Fernando II de Arag�n y es un elemento que tambi�n hay que tener en cuenta�.La historiadora pone como ejemplo que �con los Reyes Cat�licos el Reino de N�poles era vasallo de la Santa Sede�, en un contexto en el que �los elementos pol�ticos y religiosos est�n muy unidos�. Un elemento que se convirti� en decisivo para que, en 1503, N�poles comenzara a formar parte de la Corona espa�ola como virreinato.Los Reyes Juan Carlos I y Sof�a, en la Misa de comienzo de Pontificado de Benedicto XVI, en abril de 2005.EfeSeg�n la profesora, �estos t�tulos juegan un elemento de prestigio que pretende tambi�n legitimar y expandir el de la monarqu�a hisp�nica�. Pero tambi�n de otras en Europa. La experta recuerda que �todos los monarcas cristianos buscaban tener este trato de favor con la Iglesia�. Antes que los Reyes Cat�licos, explica, �el rey de Francia ten�a el t�tulo de Rey Cristian�simo�, en una �poca en la que �los soberanos tienen en cuenta� estos reconocimientos �mientras se mantiene la unidad de fe en Occidente�. M�s tarde, con la Reforma protestante, Europa atraviesa �un proceso muy complicado, con elementos religiosos y pol�ticos, y de ah� tambi�n surge una Europa aconfesional�.Para saber m�sSeis siglos despu�s de que Isabel y Fernando obtuvieran el t�tulo de Reyes Cat�licos para la Corona espa�ola, la monarqu�a sigue siendo consciente de la importancia de mantener ese v�nculo con El Vaticano. Si los Reyes Juan Carlos I y Sof�a manten�an los compromisos religiosos dentro de los institucionales, con el paso de los a�os y el reinado de Felipe VI, en esa �monarqu�a renovada� que prometi� en su discurso de proclamaci�n, se ha avanzado hacia otro modelo. Felipe VI y sus hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sof�a, son cat�licas practicantes, mientras que la Reina Letizia asiste desde el respeto a los actos religiosos. Los Reyes se casaron por la Iglesia y su descendencia ha participado de los sacramentos que les correspond�an: bautizo, comuni�n y confesi�n. Adem�s, asisten a misa los domingos en la capilla del Palacio de la Zarzuela. Pero es ah� precisamente, intramuros, donde se profesa la fe. Los Reyes decidieron hace cinco a�os terminar con su presencia en la Misa de Pascua de Palma, y cuando asisten a procesiones en Semana Santa lo hacen de manera privada, fuera de la agenda. Ello no es incompatible con su relaci�n constante con El Vaticano.La Reina Letizia saluda al Papa Francisco en una audiencia privada en el Vaticano, en junio de 2014.E.M.A lo largo de las �ltimas d�cadas, la Casa Real ha mantenido una relaci�n constante y de especial cercan�a institucional con la Santa Sede, reflejada en la presencia habitual de los Reyes y otros miembros de la Familia Real en los principales acontecimientos del pontificado y de la vida de la Iglesia. Los encuentros y viajes al Vaticano han estado marcados tanto por audiencias oficiales con distintos pont�fices -desde Juan Pablo I y San Juan Pablo II hasta Benedicto XVI, Francisco y Le�n XIV- como por la participaci�n en ceremonias de gran relevancia, como inicios de pontificado, exequias, beatificaciones, canonizaciones y actos internacionales de car�cter humanitario e institucional. Estos �ltimos, reflejo de la evoluci�n del papel de los pont�fices en la vida civil y de la modernizaci�n de la relaci�n con la Corona, como muestra el encuentro de Do�a Letizia con Le�n XIV durante el D�a Mundial de la Alimentaci�n, el 6 de octubre de 2025. Esta continuidad evidencia el compromiso hist�rico de la Corona espa�ola con El Vaticano y su papel representativo en acontecimientos de dimensi�n internacional, religiosa y diplom�tica, manteniendo una presencia institucional estable. Desde 1978, los Reyes de Espa�a han tenido encuentros regulares con todos los papas que se resumen en 34 contactos: 26 encuentros y viajes relacionados con El Vaticano y ocho visitas de papas a Espa�a.�El Papa como autoridad de la Iglesia no tiene ninguna postura definida con las formas de gobierno de los pa�ses�, concluye la profesora. Sin embargo, reconoce que una monarqu�a constitucional, donde hay un t�tulo hereditario, �puede facilitar estabilidad� en la relaci�n entre el representante m�ximo de la Iglesia y la Jefatura del Estado.