Actualizado Viernes,
junio
11:25Durante casi nueve a�os, Chutou acompa�� a su due�o por desiertos y monta�as nevadas de China. Dorm�a junto a una tienda de campa�a en el Gobi, vigilaba el coche durante las paradas y aparec�a en v�deos que millones de personas segu�an en las redes sociales. Era un border collie d�cil y de mirada despierta, una peque�a celebridad de internet con m�s de un mill�n y medio de seguidores en una cuneta que su due�o le hab�a creado en Douyin, equivalente a TikTok.La historia de Chutou ha terminado de la forma m�s brutal posible. En mayo, mientras su due�o, Guo, realizaba un viaje por carretera en el extranjero, Chutou qued� al cuidado de sus padres en una zona rural de la provincia de Henan, en el centro de China. Una ma�ana, el padre de Guo trabajaba en el campo y el perro permanec�a junto al camino vigilando el veh�culo familiar, una escena habitual para un animal acostumbrado a acompa�ar a la familia. Las c�maras de vigilancia registraron entonces una secuencia que ha conmocionado a millones de chinos.En las im�genes se observa c�mo una pareja llega en una moto el�ctrica. La mujer desciende primero y examina los alrededores. Cuando comprueba que nadie observa, corre hacia el perro y le agarra el cuello. El hombre se acerca inmediatamente despu�s, inmoviliza las patas del animal y ambos lo introducen a la fuerza en la moto. Cubren el cuerpo con una manta cortavientos y abandonan el lugar a toda velocidad.Cuando Guo recibi� la noticia, interrumpi� inmediatamente su viaje y regres� a China. Durante d�as recorri� aldeas, revis� grabaciones de c�maras y pregunt� puerta por puerta hasta localizar a los responsables. Pero ya era demasiado tarde. Seg�n la investigaci�n policial, tres d�as despu�s del robo, el perro fue vendido por apenas 180 yuanes (unos 23 euros al cambio) a un restaurante de carne de perro que lo sacrific� para su consumo.La noticia provoc� una oleada de indignaci�n en las redes sociales. Un animal que hab�a acompa�ado a su due�o durante casi una d�cada, seguido por m�s de un mill�n de personas y convertido en una peque�a estrella de internet, hab�a sido reducido al precio de una comida. La reacci�n de los presuntos responsables agrav� todav�a m�s el esc�ndalo.Cuando Guo pidi� explicaciones a los ladrones, alegaron que cre�an que se trataba de un perro callejero. La explicaci�n choc� frontalmente con las im�genes de las c�maras, donde se aprecia c�mo el animal es reducido por la fuerza. Adem�s, Chutou llevaba collar y dispositivo de localizaci�n.Desesperado, Guo intent� recuperar al menos alg�n resto del animal. Pregunt� si era posible recuperar la piel o el pelaje. La respuesta fue demoledora por parte del comerciante que lo hab�a comprado: todo fue vendido o desechado.El caso ha dejado ahora de ser �nicamente la historia de un perro robado. Se ha convertido en uno de los debates sociales m�s intensos esta semana en las redes sociales de China.Miles de usuarios y grupos animalistas exigen castigos ejemplares y reclaman una legislaci�n espec�fica para proteger a los animales de compa��a. Muchos consideran que la muerte de Chutou ha expuesto una enorme laguna legal en un pa�s donde el n�mero de mascotas no deja de crecer, pero donde la protecci�n jur�dica sigue muy por detr�s de la realidad social.China no dispone actualmente de una ley nacional espec�fica de protecci�n de animales dom�sticos. A efectos legales, perros y gatos contin�an siendo considerados bienes materiales. En la pr�ctica, la p�rdida de una mascota suele traducirse en una disputa civil por da�os econ�micos, independientemente del v�nculo emocional existente entre el animal y su propietario.Hace apenas dos d�cadas, la inmensa mayor�a de los perros en China cumpl�an funciones utilitarias. Vigilaban explotaciones agr�colas, proteg�an viviendas o eran considerados simplemente animales de granja. En algunas regiones rurales segu�a existiendo una larga tradici�n de consumo de carne de perro.La China actual es muy diferente. El pa�s cuenta hoy con una de las mayores industrias de mascotas del mundo. Millones de j�venes urbanos consideran a perros y gatos miembros de la familia. Gastan fortunas en comida premium, seguros veterinarios, hoteles para mascotas, ropa, juguetes, tratamientos m�dicos y hasta funerales especializados.En modernas ciudades como Shanghai, Shenzhen o Hangzhou resulta habitual encontrar cafeter�as para perros, guarder�as caninas y hospitales veterinarios equipados con tecnolog�a comparable a la de muchos centros m�dicos humanos. La transformaci�n ha sido tan profunda que en 2020 el Ministerio de Agricultura excluy� oficialmente a los perros del cat�logo nacional de animales considerados ganado. El mensaje pol�tico era evidente: los perros deb�an ser vistos como animales de compa��a y no como animales destinados al consumo.Posteriormente, ciudades como Shenzhen prohibieron expresamente el consumo de carne de perro y gato. Aunque el mercado se ha reducido dr�sticamente y muchos restaurantes han eliminado discretamente estos platos de sus men�s, el comercio de carne de perro contin�a existiendo en determinadas zonas rurales y en algunos mercados tradicionales.










