El mundo de par en parEl autor de ‘En el reino de los esp�ritus hambrientos' sostiene que el origen de las adicciones no est� en la qu�mica de las sustancias, ya que la mayor�a de quienes las prueban no acaban siendo dependientes, sino en un trauma de la infanciaActualizado Viernes,
junio
00:28En el Downtown Eastside de Vancouver hay mujeres adictas a la coca�na que se prostituyen en callejones para pagarse la pr�xima dosis y acaban contrayendo s�filis. Hay mujeres suicidas, enganchadas a los opi�ceos, que rechazan tratamientos contra el VIH. Hay j�venes con enfermedades mentales que mueren de c�ncer de h�gado o infecciones por hepatitis C. Hay adictos al crack que ara�an grava de las aceras buscando una dosis imaginaria. Y hay seres humanos que hurgan entre sus llagas supurantes intentando encontrar otra vena donde clavarse la aguja. En el Downtown Eastside hay sobredosis que terminan en ambulancia y sobredosis que terminan en silencio.Durante m�s de una d�cada, el doctor Gabor Mat� (Budapest, 1944) recorri� esas calles como m�dico de la Portland Hotel Society y se convirti� en testigo directo de una de las mayores concentraciones de drogadicci�n de Occidente. Despu�s de a�os reviviendo el mismo patr�n, lleg� a una conclusi�n que desmonta buena parte del discurso tradicional sobre las adicciones: �La pregunta no es por qu� la adicci�n, sino por qu� el dolor�.P. Pero seguimos haci�ndonos la primera. R. Porque nos centramos en lo que podemos ver. En Occidente, y especialmente en Norteam�rica, hay dos maneras de entender la adicci�n. La idea dominante es pensar que las personas eligen consumir y el sistema debe castigarlas por tomar decisiones err�neas. Y la otra es verla como una enfermedad gen�tica heredada. Pero en ninguno de los dos casos miramos la experiencia vital de las personas. Nos quedamos en la superficie, no observamos lo que hay debajo.Y lo que hay debajo atraviesa todo su trabajo, el sentido de su vida, y las p�ginas de En el reino de los esp�ritus hambrientos, que acaba de publicar en Espa�a Capit�n Swing, y que convirti� a Mat� en una referencia mundial en trauma y adicciones. En la cosmolog�a budista los esp�ritus hambrientos son criaturas condenadas a un deseo perpetuo, incapaces de llenarse jam�s.Para saber m�s�Qu� es la adicci�n?La adicci�n se manifiesta como cualquier comportamiento que proporciona placer o alivio temporal, un deseo compulsivo y que, aunque termina trayendo consecuencias negativas, no se abandona. Pueden ser drogas legales como la cafe�na, la nicotina, el alcohol… o ilegales como la coca�na o la hero�na; o comida, o compras, juego, pornograf�a, sexo, deportes extremos, autolesiones, bulimia. Cuando pregunto a la gente si alguna vez ha tenido una adicci�n, la mayor�a responde que s�. Entonces les pregunto: �qu� ten�a de bueno? �Qu� te daba que necesitabas? Porque la cuesti�n no es qu� ten�a de malo, sino qu� funci�n cumpl�a.Tal vez calma, placer...Exacto. Muchos adictos describen las drogas como la primera vez que sintieron calma. Ahora bien, �qu� significa no sentir calma? �Qu� significa no sentir placer? Significa vivir algo desagradable. Por eso digo que la adicci�n no es el principal problema. El problema es la ausencia de calma, la ausencia de placer. Ese es el dolor. La adicci�n es un intento de resolver un problema interno.Sus tesis chocan con d�cadas del discurso cl�sico sobre drogadicci�n, de que las drogas generan dependencia qu�mica y secuestran el cerebro.No niego la parte de la dopamina, la de la serotonina, la de los circuitos de recompensa, y de c�mo el consumo repetitivo reconfigura neurol�gicamente a una persona. Pero si las sustancias son tan adictivas por s� mismas, �por qu� la mayor�a de quienes las prueban nunca desarrollan una dependencia severa?�Por qu�?El trauma infantil est� siempre en la base. Abusos sexuales en la infancia. Violencia dom�stica. Padres alcoh�licos. Negligencia emocional. Hogares atravesados por el miedo constante. Y en muchos casos, ni siquiera grandes tragedias visibles, ni�os que crecieron sin sentirse seguros, queridos o, simplemente, vistos. No importa cu�l sea la adicci�n. Puede haber distintos niveles de trauma, claro, pero trauma significa que existe una herida. Y la adicci�n intenta aliviar temporalmente esa herida. Eso ocurre en todas las adicciones. El cerebro humano no nace terminado, sino que se desarrolla en relaci�n con el entorno emocional. Un ni�o sometido a estr�s, miedo o desconexi�n constante acaba construyendo sistemas de supervivencia que a�os despu�s pueden convertirse en ansiedad, impulsividad o conductas adictivas.�Pero hasta qu� punto la infancia determina una adicci�n adulta? Hasta el 100%.�Y qu� pasa con la responsabilidad individual?No hablo de excusas, hablo de razones. Si digo: �No puedo evitarlo porque tuve una infancia dif�cil y la sociedad me hizo da�o�, entonces estoy evitando mi responsabilidad. Pero comprender el origen de un problema permite asumir mejor esa responsabilidad. Si fui herido en la infancia, hoy sigue siendo mi responsabilidad sanar esa herida. Nadie puede hacerlo por m�. Entender el origen no elimina la responsabilidad individual; simplemente ayuda a comprender qu� ocurre. Porque si no entiendes nada, acabas pensando: �Soy una mala persona�. Y no: quiz� no seas una mala persona, sino una persona herida. Pero sigue siendo tu responsabilidad sanarte.�Hay una epidemia de adicciones? �Est� vinculada a nuestro modelo de sociedad? Las adicciones son activadas por el trauma y el estr�s. Cuanto m�s estr�s soporta una persona, menos capaz es de regularse emocionalmente y de sentirse bien consigo misma, y m�s necesita buscar fuera algo que calme lo que ocurre dentro. Vivimos en una sociedad que genera much�simo estr�s. Y cuanto m�s estr�s hay, m�s problemas de salud mental, m�s adicciones y m�s enfermedades aparecen. Es una sociedad insegura, con menos v�nculos, m�s aislamiento y m�s sensaci�n de amenaza.En su libro cuenta que vivimos en una sociedad obsesionada con anestesiarse, distraerse y escapar de s� misma. Redes sociales dise�adas para generar dopamina. Plataformas que monetizan la atenci�n. Pantallas que eliminan cualquier espacio de silencio. Un consumo constante de est�mulos que convierte el aburrimiento en algo insoportable.Las investigaciones muestran que la soledad extrema supone un riesgo para la salud comparable al de fumar un paquete de cigarrillos al d�a. Las personas solas enferman antes y mueren antes. En Reino Unido incluso tuvieron que nombrar un ministro de la Soledad. La soledad es un fen�meno social ligado a la econom�a y la pol�tica neoliberales. Y cuanto m�s sola est� una persona, m�s probable es que caiga en una adicci�n.Parece imposible vivir libre de conductas adictivas.Es posible. Requiere mucho trabajo, pero es posible.Usted es bastante beligerante con la guerra contra las drogas. �Ha fracasado? No, no ha fracasado. Ha tenido �xito.��xito?Si el objetivo era acabar con el consumo o el tr�fico, es un fracaso. La guerra contra las drogas est� condenada al perpetuo fracaso, la pregunta es por qu� se sigue librando. Pero si el objetivo es enriquecer a determinadas industrias legales, aumentar el control social o controlar minor�as –como sucede en Estados Unidos–, entonces ha sido un enorme �xito. Todo depende de cu�l fuera la verdadera intenci�n.Entonces, �qu� deber�amos hacer? Primero, entender cient�ficamente el problema. La prevenci�n contra las adicciones empieza en la primera visita prenatal. El estr�s de una mujer embarazada afecta al desarrollo cerebral del beb�. Si queremos prevenir el consumo de drogas debemos apoyar a las familias j�venes y cuidar a los padres. Y cuando los ni�os tienen problemas, en lugar de castigarlos, deber�amos tratarlos con compasi�n, porque muchos futuros adictos fueron antes ni�os con dificultades. Las personas con adicciones graves suelen tener cerebros predispuestos al consumo debido a traumas infantiles, y sanar requiere tiempo y tratamiento adecuado. Hay mucho que podemos hacer, pero primero debemos ser cient�ficos y humanos al mismo tiempo.Despu�s de todo lo que ha visto, �qu� ha aprendido sobre la naturaleza humana?La gente suele pensar que la naturaleza humana es ego�sta o agresiva, pero si observamos c�mo evolucion� nuestra especie vemos que sobrevivimos durante millones de a�os viviendo en grupos cooperativos. Si no hubi�ramos sido cooperativos, no habr�amos sobrevivido. No existe una �nica naturaleza humana. Lo que existen son necesidades humanas. Si estudias a un elefante en un zoo, parecer� un animal pasivo. Pero si lo observas libre en la sabana africana, se comportar� de forma completamente distinta. Con los seres humanos pasa igual: depende del entorno y de si nuestras necesidades emocionales est�n cubiertas. Un beb� necesita amor incondicional tanto como necesita ox�geno. No es un lujo. Y si esas necesidades emocionales no se satisfacen, las personas desarrollan conductas muy distintas. Hitler era humano. Buda era humano. Franco era humano. Jes�s era humano. La naturaleza humana es un abanico de posibilidades que depende del entorno.�Qu� errores suelen cometer las familias de personas adictas?Primero hay que entender que la familia aislada no es natural hist�ricamente. Durante millones de a�os vivimos en tribus y comunidades donde los ni�os eran criados por todo el grupo. Hoy los padres cr�an solos, sin apoyo, y adem�s se les exige moldear a sus hijos para encajar en una sociedad donde mucha gente realiza trabajos sin sentido y apenas tiene control sobre su vida. El mayor error es intentar forzar a los hijos a convertirse en algo concreto en vez de ayudarles a desarrollar su propia naturaleza en un entorno seguro. Y otro gran problema es que los padres transmitimos nuestros propios traumas sin darnos cuenta. Yo tambi�n lo hice. No porque no amemos a nuestros hijos, sino porque muchas veces ignoramos nuestras propias heridas.�Qu� le dir�a a alguien que ahora mismo siente que no puede escapar de su propia compulsi�n?Lo primero: �Te entiendo, porque yo tambi�n estuve ah��. Estas compulsiones son muy poderosas porque hay dolor dentro y uno intenta desesperadamente escapar. He visto a personas quitarse la vida porque no encontraban una salida. As� que entiendo perfectamente esa desesperaci�n. Lo segundo: �Existe ayuda. Ahora mismo puede parecer imposible, pero muchas personas han salido adelante y t� tambi�n puedes hacerlo si decides pedir ayuda�.










