Sevilla (EFE).- Morante de la Puebla ha abierto la tercera Puerta del Príncipe de su vida en una tarde vivida en plena comunión con el público sevillano que había abarrotado la plaza de la Maestranza al reclamo de su nombre en la recuperada corrida del Corpus, una de las apuestas de la empresa Lances de Futuro al hacerse cargo del coso sevillano.

Los previos del festejo no se habían librado de un intenso baile de corrales. El envío de la casa Matilla, que tuvo que embarcar más de veinte toros, había tenido que ser remendado con un ejemplar de Garcigrande que, a la postre fueron dos, incluyendo el sobrero que hizo primero que iba a posibilitar los primores iniciales del diestro de La Puebla.

Devuelto el titular -las muestras de desagrado de Morante eran evidentes- salió ese animal que ya le iba a permitir sembrar con el capote antes de tomar la muleta para ir construyendo la medida calidad de su enemigo en una faena de sencilla y clara naturalidad que comenzó a brotar en redondo y culminó -con el toro buscando la puerta- con una estocada contundente.

Ya tenía la primera oreja en la mano y la corrida, aunque había mantenido el interés, había estado condicionada por el escaso fondo y la discutida fachada de los toros charros. En realidad casi nadie podía esperar que Morante pudiera empezar a extraer, con paciencia de alquimista, la nobleza escondida del cuarto al que enseñó en un excelso inicio de faena que hizo crujir la plaza.