La lucha contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad sigue siendo uno de los grandes desafíos en la actualidad. Esta no depende solo de las decisiones políticas o los avances tecnológicos, sino que se apoya en herramientas igual de eficaces. En este sentido, la educación ambiental se ha convertido en un pilar fundamental para formar a ciudadanos más comprometidos con el futuro de nuestro planeta.Concienciar sobre el cuidado del medio ambiente no es una tarea sencilla, pero sí algo necesario. Desde hace décadas, colegios, centros y asociaciones trabajan para enseñar a niños y jóvenes los hábitos sostenibles, el respeto por la naturaleza o el consumo responsable. Más allá de transmitir conocimientos, la educación ambiental busca fomentar valores y actitudes que permitan a las nuevas generaciones convertirse en protagonistas reales del cambio. Y la pregunta es: ¿estamos educando lo suficiente?En este contexto, María Roca Carrera, presidenta de la Asociación Española de Educación Ambiental (AEEA), nos cuenta la situación que atraviesa el planeta y el papel de la educación para impulsar un cambio de perspectiva. En sus palabras, la AEEA tiene como objetivo «ofrecer formación y apoyo; para que, por medio de un conocimiento responsable, se propicien los cambios individuales y colectivos necesarios para frenar el deterioro ambiental».Comprender para actuarSegún explica Roca, vivimos una época marcada por «diversas crisis: climática, de gestión de recursos, de valores humanos y de conflictos geopolíticos». Una situación que obliga a la humanidad a distinguir «lo verdaderamente esencial de lo superfluo» y a utilizar los recursos de forma que «se garantice el bienestar de las generaciones presentes y futuras».Ante esta realidad, la especialista insiste en que la educación ambiental resulta una pieza clave. «Apoyándose en los datos y la investigación científica, nos ayuda a entender qué está ocurriendo y a descubrir la estrecha relación que existe entre las emisiones de gases de efecto invernadero debidas a la actividad humana y el cambio climático», señala.La presidenta de la AEEA considera que, en general, los centros educativos están realizando un buen trabajo en materia de educación ambiental. «El profesorado cada vez está mejor preparado y tiene mayor conciencia ecológica», afirma.Sin embargo, advierte de que todavía existen limitaciones, principalmente por la falta de recursos y de tiempo, ya que los planes de estudio «aún no dan un papel relevante a la educación ambiental»Aunque la formación no se limita a las aulas. Talleres, actividades ambientales y educadores especializados complementan esta labor, aunque Roca lamenta que estos profesionales sigan estando poco valorados. A ello se suma el papel de los medios de comunicación: «Los programas y la publicidad dirigida a los/as niños/as deberían tener siempre en cuenta la gran influencia que ejercen sobre la infancia», subraya.Educación para todosPero la necesidad de educación ambiental no termina en la niñez. «Por supuesto, todos la necesitamos», afirma Roca. A su juicio, incluso quienes ya poseen conocimientos deben actualizarlos, ya que los cambios ambientales y sociales se producen con gran rapidez. En este sentido, subraya que «la educación ambiental proporciona herramientas para analizar, reflexionar y tomar decisiones más adecuadas para el bienestar propio y el del conjunto de seres vivos del planeta».«La educación ambiental proporciona herramientas para analizar, reflexionar y tomar decisiones» María Roca Carrera, presidenta de (AEEA).Además, para la presidenta de la AEEA, la educación ambiental tiene un pilar fundamental: las familias. «Hay que facilitar formación e información veraz para que puedan transmitir mensajes que vayan en consonancia con lo que el niño aprende en la escuela y en las actividades medioambientales que realiza», explica.Valores para construir el futuroRespecto al negacionismo climático, Roca considera que debe abordarse «con una información basada en estudios científicos y en un diálogo respetuoso para poder comprender otras posturas u opiniones». La construcción de una sociedad más sostenible pasa, además, por valores esenciales como «el respeto ante la dignidad y diversidad humana; el cuidado de nosotros mismos y de los que nos rodean; y la cooperación».Aún con la situación que define como «alarmante», la presidenta es optimista de cara al futuro. «La conciencia ecológica ya está formando parte de una conciencia colectiva en gran parte de la sociedad», asegura. «Distintos sectores de la sociedad están aportando soluciones y sobre todo voluntad para llevarlas adelante», añade.Hábitos para cuidar el planetaMaría Roca señala que uno de los hábitos más importantes es «informarse bien antes de comprar», para utilizarlo del modo más sostenible posible o buscar otra alternativa si va a suponer un consumo muy alto de energía. También, destaca la importancia del consumo responsable y «comprar solo lo que necesitamos».​Otros hábitos esenciales que recoge son: reducir el uso de plásticos, reutilizar y reciclar, utilizar el transporte público y la bicicleta, o cuidar los espacios naturales cercanos. Estas son algunas de las acciones que, según explica, permiten reducir significativamente la huella ecológica y contribuir a la sostenibilidad del planeta.