Pilar BlázquezMadrid 04/06/2026 19:59 Actualizado a 04/06/2026 20:05 Biometano, biocombustibles, amoniaco o hidrógeno verdes son algunos de los gases de renovables (cuya materia prima son residuos o se producen con energía renovable) llamados a transformar el mix energético europeo y a contribuir a que Europa reduzca su peligrosa dependencia de los combustibles fósiles.Así lo asegura el informe ¿Por qué Europa necesita las moléculas verdes? , publicado por Moeve en colaboración con PwC y que se presentó este jueves en Bruselas ante responsables institucionales, líderes empresariales y otros actores clave.Moeve pide a Bruselas impulsar esta transformación antes de que sea demasiado tardeEl documento llega a cuantificar que el potencial de producción de este tipo de combustibles que tiene Europa podría ser capaz de sustituir hasta un 50% la demanda de combustibles fósiles del continente en 2040 y, por lo tanto, atenuar la volatilidad y la dependencia a las que en estos momentos está sometida con los impactos de las guerras en Ucrania e Irán.Este tipo gases también tienen un labor complementaria a la electrificación, ya que si los electrones verdes (los que proceden de energías renovables) son considerados una vía para la rebajar las emisiones de CO2y alcanzar los objetivos de descarbonización planteados, estas “moléculas verdes” (las moléculas son los distintos elementos que componen un átomo de gas) tienen capacidad para reducir hasta un 22% las emisiones de CO2en Europa en 2050, lo que puede acelerar la consecución de los objetivos marcados en el Green Deal y del paquete normativo Fit for 55 y REPowerEU.“En un contexto global de crecientes tensiones geopolíticas y en las cadenas de suministro energético, el imperativo estratégico de Europa es claro: garantizar la autonomía energética y el momento de actuar es ahora”, aseguró el consejero delegado de Moeve, Maarten Wetselaar.Para acelerar en esta dirección, el directivo reclamó un impulso por parte de las autoridades comunitarias para ayudar a las empresas a avanzar en la producción y consumo de estos nuevos combustibles capaz de reducir el diferencial de precio existente en este momento entre los gases verdes y los contaminantes como el gas natural o el petróleo.Los sectores que más se beneficiarían de estas moléculas verdes son aquellos cuya descarbonización vía electricidad es más complicada o imposible, como el transporte por barco o aéreo.El impulso que reclaman desde Moeve debería ir más allá de las ayudas económicas, propiciando nuevos marcos regulatorios, escalar infraestructuras e innovación en toda la cadena de valor y también reforzar las alianzas público-privadas para movilizar inversión y alcanzar escala industrial ya que, según el estudio, la década actual es decisiva para sentar las bases que permitan el despliegue a gran escala en el futuro.Licenciada en Periodismo. Master en Información Económica. Ha trabajado como directora en Capital y BolsaCinco. Redactora en Público, El País, El Economista. Jefa de Comunicación en Airef. En La Vanguardia desde 2018