La VanguardiaBarcelona 04/06/2026 16:37 Actualizado a 04/06/2026 17:00 Durante años fue presentada como la gata más rica del mundo. Viajaba en avión privado, comía en vajillas de lujo y protagonizaba campañas publicitarias que generaban millones de dólares. Pero la realidad actual de Choupette, la inseparable mascota del difunto diseñador de moda Karl Lagerfeld, dista mucho de aquella imagen de opulencia que la convirtió en un fenómeno mediático internacional.Choupette continúa sin recibir ningún beneficio de la herencia de su antiguo propietario más de siete años después de su fallecimiento en 2019, según ha revelado su cuidadora y antigua ama de llaves, Françoise Caçote, en declaraciones a The Atlantic. Caçote también asegura que se ve obligada a trabajar a tiempo parcial para mantener al animal.Choupette fue protagonista en solitario de una campaña de Hublot. Hublot“No hemos recibido absolutamente nada”, ha contado la exempleada del diseñador, que durante años años formó parte del círculo más cercano de Lagerfeld. “Trabajo a tiempo parcial para mantenerla”. “Quiero ser totalmente transparente. No hemos recibido absolutamente nada. Dada la complejidad de la situación, he tenido que contratar abogados caros para reclamar la herencia a mi nombre y asegurar que se respeten debidamente los deseos de Karl”, amplía Caçote sobre su situación al no haber recibido el legado que el diseñador dejó para los cuidados de la que fue su mascota.“Lo que sé es que Choupette es feliz en casa, y eso es lo más importante”, relata también la exama de llaves. La historia de Choupette es una de las más singulares del mundo de la moda. La gata de raza birmana se convirtió en la compañera inseparable del que fuera director creativo de Chanel y una de las figuras más influyentes de la industria del lujo. Lagerfeld llegó a declarar públicamente que sentía por ella un afecto excepcional y que incluso sentía que era el centro de su mundo. El actor Jared Leto con su disfraz de Choupette en la gala Met en honor al legado del diseñador. EFEDurante los últimos años de vida de Lagerfeld, Choupette se transformó en una celebridad de Internet. Vivía junto al diseñador en su residencia parisina, comía en cuencos de lujo, disponía de cuidados personalizados y acumulaba un par de cientos de miles de seguidores en redes sociales.Su popularidad llegó incluso a convertirse en un negocio, pues, según datos difundidos por el entorno de Lagerfeld, la gata habría generado alrededor de tres millones de dólares en el 2014 gracias a campañas publicitarias y colaboraciones comerciales. Su imagen apareció en sesiones fotográficas, editoriales de moda y acciones promocionales que la consolidaron como uno de los animales más reconocibles del planeta.Karl Lagerfeld junto a su gata Choupette. REDACCIÓN / TercerosSin embargo, tras la muerte del diseñador, el interés comercial en torno a Choupette comenzó a disminuir. Sin la maquinaria creativa y mediática que impulsaba Lagerfeld, su presencia pública se redujo considerablemente. La herencia de Karl Lagerfeld sigue sujeta a disputas legales y a la complejidad del proceso sucesorio, incluyendo impugnaciones sobre su testamento y posibles reclamaciones por parte de terceros. A esto se suma también que la legislación francesa no permite que los animales sean herederos directos, por lo que cualquier disposición en su favor debe realizarse a través de una persona o entidad encargada de su cuidado. Mientras tanto, Choupette reside en París bajo el cuidado de Caçote, lejos de la vida mediática y el entorno de lujo que la convirtió en un icono global del mundo de la moda.