El gasto en nuevas f�bricas ha ca�do, y los ejecutivos de la industria hablan de una recuperaci�n desigual.La promesa de Donald Trump de impulsar una "era dorada" de la industria manufacturera estadounidense pierde �mpetu, ya que los compromisos corporativos para edificar f�bricas no se est�n traduciendo en construcci�n real.El gasto privado estadounidense en construcci�n manufacturera cay� en abril a 15.200 millones de d�lares (13.000 millones de euros), un descenso de aproximadamente el 16% desde el inicio del segundo mandato de Trump, mientras que el empleo en las f�bricas se ha reducido en 77.000 puestos de trabajo durante ese per�odo, seg�n datos oficiales.Esta disminuci�n en el gasto en la construcci�n de plantas se produce a pesar de que 84 empresas han anunciado inversiones por m�s de 900.000 millones de d�lares para expandir la industria manufacturera estadounidense desde la toma de posesi�n de Trump en enero de 2025, seg�n c�lculos de Financial Times.Esta divergencia pone de manifiesto las dificultades que ha tenido Trump para impulsar un boom de la industria manufacturera nacional, una de sus iniciativas estrella, a pesar de los aranceles y la presi�n sobre las empresas para que inviertan en f�bricas estadounidenses."Los anuncios son lo que la gente dice que va a hacer, pero los d�lares invertidos son lo que realmente cuenta", se�ala Didi Caldwell, consejera delegada de Global Location Strategies, que ayuda a las empresas a identificar ubicaciones para f�bricas."Desde nuestra perspectiva, no vemos se�ales de un renacimiento industrial en Estados Unidos".Kush Desai, portavoz de la Casa Blanca, declar�: "El presidente Trump se comprometi� a reactivar la industria estadounidense, y su Administraci�n est� cumpliendo con una agenda econ�mica probada que incluye aranceles selectivos, una r�pida desregulaci�n y rebajas de impuestos favorables a la inversi�n".Se�al� datos que muestran un aumento de la producci�n industrial y de los pedidos de bienes de capital b�sicos, un indicador ampliamente utilizado de la inversi�n empresarial.Sin embargo, Diane Swonk, economista jefe de KPMG, argumenta que, si bien la producci�n manufacturera creci� modestamente a principios de 2026, hay pocas se�ales de que se est� revirtiendo la p�rdida de empleos manufactureros causada por la automatizaci�n y la competencia extranjera.Los recientes aumentos de la producci�n manufacturera estadounidense parecen estar impulsados menos por la confianza que por el temor al aumento de los precios y la incertidumbre interna y geopol�tica, agrega Chris Williamson, economista jefe de negocios de S&P Global."Las empresas nos dicen que gran parte de este crecimiento se debe a la acumulaci�n de existencias por la preocupaci�n a que escaseen los suministros y los precios suban m�s mientras contin�a el conflicto con Ir�n", afirma Williamson, se�alando repuntes similares durante los per�odos de ansiedad por las interrupciones causadas por la pandemia y los aranceles del denominado d�a de la liberaci�n de Trump en abril de 2025."Esto no refleja la verdadera salud de la econom�a industrial, y es m�s preocupante que alentador".Katie Farmer, consejera delegada del gigante ferroviario BNSF, declara a FT: "Sin duda he visto una recuperaci�n" en "ciertos sectores de las materias primas", incluido el acero, pero "la otra cara de la moneda es que en los otros segmentos industriales, hemos visto un estancamiento"."Debido a otras incertidumbres que existen en el mundo, y a algunas de las incertidumbres que, francamente, existen en torno a los aranceles, creo que eso est� haciendo que parte de ese capital se mantenga al margen", sostiene Farmer, a�adiendo que "hasta el momento no hemos visto un repunte significativo en la capacidad de producci�n".Las se�ales contradictorias son visibles en el alto Medio Oeste y otras zonas del hist�rico "cintur�n del �xido" estadounidense, a pesar de la promesa de Trump de que "impulsaremos nuestra base industrial nacional" e iniciaremos una "era dorada de Estados Unidos".En Indiana, que cuenta con la mayor proporci�n de empleos manufactureros del pa�s, nuevos proyectos avanzan y los aranceles han beneficiado a algunos productores. Sin embargo, los ejecutivos locales describen una recuperaci�n desigual, gradual y que se ha gestado durante a�os, muy diferente del boom repentino prometido por la Casa Blanca.En las afueras de Varsovia, al noreste de Indiana, Dan Tasiemski supervisa la conversi�n de una antigua imprenta en una planta para la fabricaci�n de veh�culos el�ctricos de bajo coste.Tasiemski, jefe de ingenier�a de fabricaci�n de Slate Automotive, empresa respaldada por Jeff Bezos, planea comenzar la producci�n comercial de una camioneta pick-up b�sica con un precio inferior a 30.000 d�lares en la planta de Varsovia a finales de este a�o.Tasiemski, quien ha participado en la construcci�n y operaci�n de plantas para Tesla, Boeing y Foxconn, el ensamblador taiwan�s del iPhone, se�ala que cuando la imprenta cerr� hace unos a�os, la ciudad perdi� 2.000 empleos."Eso debi� ser un golpe duro", explica. "Pero aqu� hay una gran reserva de talento y todo lo necesario para la industria automotriz".En la cercana Fort Wayne, la segunda ciudad m�s grande de Indiana, los empresarios destacan la mejora de la base industrial, que ahora abarca componentes de autom�vil, metales, ortopedia y sat�lites militares. La reconstrucci�n ha llevado d�cadas despu�s de que General Electric e International Harvester se retiraran de la zona en la d�cada de 1980 debido a la deslocalizaci�n y la consolidaci�n industrial."Hemos generado un impulso que se ha mantenido, pero no se trata de un crecimiento explosivo repentino", afirma John Urbahns, consejero delegado del grupo empresarial Greater Fort Wayne Inc.Chuck Hughes, presidente de la c�mara de comercio de Gary, Indiana, explica a FT que esta ciudad industrial, situada en la costa sur del lago Michigan, atraves� "tiempos realmente dif�ciles" como consecuencia del casi colapso de la industria sider�rgica estadounidense en las d�cadas de 1970 y 1980.Sede de la mayor planta de US Steel, la ciudad ha perdido casi la mitad de su poblaci�n desde la d�cada de 1970, mientras que el n�mero de empleados en Gary Works ha ca�do de un m�ximo de 30.000 a menos de 5.000 en la actualidad. Seg�n Hughes, el Casino Hard Rock local es ahora "al menos tan importante" para la econom�a de la ciudad como la propia sider�rgica.En abril, US Steel anunci� un plan para invertir hasta 20 millones de d�lares en la reactivaci�n de su planta de esta�o en Gary Works, creando 225 puestos de trabajo —una medida que la Casa Blanca situ� en lo m�s alto de su lista de logros cuando proclam� que "la industria manufacturera estadounidense est� resurgiendo con fuerza"—.Timna Tanners, analista de metales y miner�a de Wells Fargo, afirma que, sin los elevados aranceles impuestos por Trump al metal, la industria sider�rgica estadounidense se habr�a visto en una "situaci�n muy delicada" y enfrascada en una "feroz pugna" con las importaciones extranjeras baratas.A�ade que los aranceles significan que US Steel probablemente recupere su inversi�n en la planta de esta�o de Gary Works incluso si no sobrevive a un cambio de presidente en 2028, y se�ala que, sin estos aranceles, es probable que se hubiera cerrado al menos uno de los cuatro altos hornos de la sider�rgica.Swonk, sin embargo, advierte que, dado que las modernas instalaciones de fabricaci�n emplean a muchos menos trabajadores debido a la automatizaci�n, ninguna planta podr� acercarse siquiera a compensar la p�rdida de decenas de miles de empleos a lo largo de las d�cadas."Es imposible volver a la situaci�n de los a�os 50 o 70", concluye.� The Financial Times Limited [2026]. 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