El �ltimo esca�oPedro S�nchezEFEActualizado Jueves,

junio

00:10Audio generado con IAA la misma hora en la que este diario empezaba a desvelar el sumario del caso Leire, Pedro S�nchez conclu�a en Barcelona las jornadas del C�rculo de Econom�a entre aplausos y gui�os de complicidad del empresariado catal�n, dictando un discurso en el que evit� toda referencia a la corrupci�n, como si la cloaca del PSOE y sus ramificaciones no fueran con �l -cosas de Santos Cerd�n-, y anunciaba que reactivaba el proyecto de presupuestos de 2027 con la voluntad de reconstruir la mayor�a con los nacionalistas.La coincidencia en el tiempo de las nuevas muestras de la corrupci�n del n�cleo fundacional del sanchismo, que habr�a constituido una organizaci�n criminal dentro del PSOE para �proteger a S�nchez� atacando a jueces, fiscales, polic�as, periodistas y empresarios poco afines, con este ejercicio p�blico de cinismo del presidente del Gobierno -arropado por el establishment catal�n-, ofreci� un retrato de conjunto grotesco y muy preocupante. En tanto que la negaci�n que hace S�nchez de la realidad corrupta que acecha a su Gobierno, partido y familia es, en realidad, la negaci�n del Estado de derecho. Cada vez que S�nchez resta toda importancia a las causas judiciales abiertas, sin apenas dar una m�nima explicaci�n o se�al de sincera preocupaci�n, el l�der del PSOE est� restando al mismo tiempo toda legitimidad legal y moral a la labor de los jueces, fiscales y fuerzas del orden. Y al ignorarlos, S�nchez trasciende la denuncia de un supuesto lawfare -el concepto de �guerra judicial� que el independentismo catal�n introdujo en Espa�a en 2017 y que ahora verbalizan diariamente los ac�litos sanchistas m�s matones, como �scar Puente u �scar L�pez- para situar directamente al poder judicial al otro lado del muro que el presidente del Gobierno levant� hace ocho a�os con el fin de diferenciar entre dem�cratas y fachas, entre los suyos y el resto de los espa�oles.El catedr�tico Ignacio S�nchez Cuenca defend�a esta semana en su tribuna de El Pa�s desconfiar de la imparcialidad de la Justicia, �por el doble rasero policial y judicial�, y, por consiguiente, confiar en la honorabilidad del presidente del Gobierno. No obstante, la decisi�n de S�nchez de expulsar al poder judicial y policial independiente de un per�metro democr�tico que dibuja, claro, el mismo -emulando al independentismo catal�n que tacha de �fuerzas de ocupaci�n� a jueces, fiscales y polic�as- sigue la misma l�gica de guerra sucia y tiene los mismos objetivos que el comando que mont� Cerd�n en el PSOE: liquidar profesional y civilmente a los funcionarios del Estado que les estorban para garantizarse la impunidad. Y por lo tanto, refuerza la sospecha de que S�nchez lo sab�a todo del presunto Comando Santos y de la existencia de este Deep State socialista para un terrorismo pol�tico de baja intensidad.