Lo que formalmente se planificó como una agenda de fuerte contenido federal e institucional terminó por detonar las esquirlas de una interna partidaria que el peronismo ya no puede disimular. El desembarco del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, en territorio correntino no solo generó cruces con el oficialismo provincial, sino que desnudó de manera descarnada la profunda fractura que fractura al Partido Justicialista (PJ) de Corrientes, en sintonía con la sorda batalla que se libra a nivel nacional entre el mandatario bonaerense y los sectores más radicalizados del kirchnerismo.

Gustavo Valdés defendió la cumbre con Axel Kicillof: "Esto es institucionalidad y federalismo"

El itinerario de Kicillof en la capital del litoraleña se extendió de manera rigurosa entre las 10 de la mañana y las 19 de este miércoles. A pesar de la densa carga de actividades políticas, el bonaerense no pisó la sede central del PJ correntino y, en un gesto de altísimo voltaje político, tampoco fue recibido por la presidenta del partido a nivel provincial, Ana Almirón, quien optó por un deliberado vaciamiento institucional al no participar de ninguno de los actos oficiales ni de las mesas técnicas de debate.