Liberal sin neoPreguntarse si los medios utilizan criterios equivalentes
Hay un fenómeno en el lenguaje político que opera con tanta frecuencia que casi pasa inadvertido; la asimetría en las etiquetas. Leí con interés las noticias sobre las elecciones presidenciales en Colombia el domingo 31 de mayo; más allá de los resultados electorales, me llamó la atención el lenguaje de las etiquetas que corre como vena común a lo largo del espacio mediático.
La primera vuelta del 31 de mayo dejó a Abelardo de la Espriella y su partido Defensores de la Patria con 43.7% de los votos, e Iván Cepeda de Pacto Histórico, con 40.9%. Dos candidatos, dos etiquetas: “extrema derecha” para uno, “izquierda” para el otro. La asimetría es tan metódica que es improbable que sea accidental.
He aquí los antecedentes. El actual presidente de Colombia, Gustavo Petro, militó en su juventud en el Movimiento 19 de Abril (M-19), una guerrilla urbana partícipe de la época más sangrienta del conflicto armado colombiano entre 1974 y 1990. El M-19 provocó mucha violencia, secuestros, asesinatos y actos de terrorismo.
Iván Cepeda, filósofo y candidato del partido oficial Pacto Histórico, es el heredero político de Petro. Creció entre Praga, La Habana y Bogotá. A los trece años se afilió a las Juventudes Comunistas (JUCO) y fue miembro del Partido Comunista Colombiano, organización que dirigió su padre. En archivos incautados en las computadoras del comandante guerrillero Raúl Reyes aparece su nombre mencionado en coordinación de marchas. La prensa global etiqueta a Cepeda simplemente como izquierdista, progresista, o seguidor de Petro.














