La última vez que un papa estuvo en España fue en agosto de 2011, hace 15 años. Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, estuvo en Madrid en su tercer periplo español: antes había estado en València (en 2006) y, luego, en Santiago de Compostela y Barcelona (en 2010). El 6 de junio próximo, Robert Prévost, León XIV, se encontrará, en sus números, una Iglesia diferente a la de Ratzinger. Entonces, aunque ya había iniciado un cierto declive, gozaba de una fortaleza y de una tremenda influencia que hoy aún ejerce, ciertamente, pero no con la misma intensidad que hace tres lustros. Es una Iglesia aún poderosa, pero en retroceso.PublicidadEn este tiempo, otras confesiones, singularmente el culto evangélico, han incrementado su presencia. Además, en paralelo, han surgido nuevas espiritualidades híbridas, al calor de la globalización, que también compiten con la Iglesia católica, al menos en lo que afecta a la búsqueda de equilibrios en el campo emocional. Además, quienes se declaran ateos hoy, según las encuestas del CIS, son prácticamente los mismos que quienes afirman ser católicos practicantes, un 17% por un 18%. En efecto, el paisaje religioso en España está hoy "fragmentado y en transición" y "está caracterizado por el declive de las formas religiosas tradicionales y el surgimiento de creencias difusas, espiritualidades heterodoxas y formas híbridas de pertenencia", según se puede leer en el último barómetro sobre religión y creencias, elaborado por un equipo de expertos universitarios y la Fundación Pluralismo y Convivencia. Lo que sigue son algunos de los datos fundamentales que revelan ese retroceso del catolicismo en España y el avance de lo que ha dado en llamarse proceso secularizador. Los templos y las creenciasEn España había 31.350 templos operativos en septiembre de 2025, la última cifra disponible, de los que 22.922 eran católicos y el resto, 8.428, de otras confesiones, según los datos del observatorio del pluralismo religioso en España. Es decir, aproximadamente uno de cada cuatro (el 73%) pertenece a una fe distinta. De estos, los evangélicos gestionan 4.763 lugares de culto y los musulmanes 1.983. Luego, a distancia vienen los testigos de Jehová, con 572 sedes. Hace 15 años, las cuentas eran diferentes: los datos revelan un avance no solo espiritual, sino también físico, de otras confesiones, y un estancamiento de los centros de culto católicos, bien y completamente asentados ya en el territorio. Entonces el 82% de los lugares de culto eran católicos, según el Observatorio. Los templos católicos eran 23.074, una cifra superior a la de hoy, pero muy similar, mientras que los evangélicos tenían 2.944, los musulmanes, 988, y los testigos de Jehová, 706. En total, eran 5.002 templos de otras religiones, el 17,8% del total.PublicidadLas encuestas del CIS permiten también conocer, más allá de los templos, la evolución de las creencias religiosas en el Estado. En 2011, el 17,3% de los españoles afirmaba ser católico practicante, una cifra que se ha mantenido estable: hoy es el 18%. Al mismo tiempo el porcentaje de quienes se definen como ateos es una cifra similar: el 17%. Sin embargo, si en 2011 el número de personas que se declaraban católicas no practicantes era del 57,2%, esa cifra ha caído en estos años hasta el 36,3%. Por tanto, hace tres lustros, cuando vino Ratzinger, el 74,5% de la población se declaraba católica y ahora ese porcentaje es del 54,35%. "A pesar de que el 54% de la población española se identifica con alguna religión, solo el 17% mantiene una práctica religiosa regula, el 16% participa de forma estable en comunidades de fe y el 31% declara que la religión da mucho o bastante sentido a su vida", señala el barómetro de religión y creencias. Los expertos que firman el barómetro expresan además: "La pertenencia católica se sostiene más como identidad cultural que como espacio normativo o de pertenencia activa: el 28% de quienes se identifican como católicos son practicantes activos, y el 44% de este mismo colectivo no se consideran personas espirituales ni interesadas en lo sagrado". León XIV visita tres Comunidades Autónomas en esta ocasión: Madrid, Catalunya e Islas Canarias. En Catalunya, el porcentaje de personas que se dicen católicas es el menor del Estado, según el barómetro: apenas un 31%, otro 15% declara profesar otra fe, mientras que un 51% afirma ser o bien agnóstico o ateo o no religioso. Además de los ateos, en efecto, han crecido en estos años en el Estado, también quienes se declaran agnósticos, el 13%, y no creyentes, el 11,1%. "La no identificación —recoge el barómetro sobre religión y creencias— con una confesión religiosa no implica necesariamente la ausencia de creencias y prácticas espirituales: un 20% de quienes declaran no tener creencias religiosas se autodefine como una persona espiritual sin pertenecer a ninguna confesión religiosa. Un 35% de este mismo colectivo afirma que puede existir algún tipo de realidad espiritual o fuerza vital o cree en el poder de la naturaleza y la madre tierra. Entre las personas agnósticas la creencia en el poder de la naturaleza y la madre tierra asciende al 56%".PublicidadSolo un 3% afirma profesar otra fe religiosa, distinta de la católica, según el CIS. El barómetro del Observatorio de la Pluralidad Religiosa eleva esta cifra al 8% y analiza lo siguiente: "Se observan diferencias notables entre el colectivo católico y el de las minorías religiosas: el porcentaje de personas practicantes entre las confesiones diferentes a la católica es significativamente superior (45% por 28%)". Luego, añade: "El dato de participación en iglesias, comunidades o congregaciones religiosas es, sin embargo, muy similar entre católicos y las otras confesiones religiosas: tres de cada 10 personas que se declaran pertenecientes a alguna religión, con independencia de cuál sea esta, participan en una comunidad religiosa". La diferencia entre las cifras de creyentes de otras religiones (entre el 3% del CIS y el 8% del barómetro) y la de templos (el 27%), superior en términos relativos, tiene que ver con el tamaño de los lugares de culto y también con las estrategias de implantación de las diferentes confesiones. "Es evidente que se está incrementando el número de creyentes de otras religiones, fundamentalmente por la mayor inmigración, pero la construcción de templos requiere un tiempo y unas comunidades. Se están incrementando bastante los evangélicos. Los templos de esta religión son mayoritariamente locales o edificios no excesivamente grandes, para intentar cubrir barrios", analiza José Antonio Naz, presidente de Europa Laica, en conversación con Público.El profesor de Sociología Rafael Ruiz, profundiza: "Está sobre todo [la cuestión] en las iglesias evangélicas. Son habitualmente pequeñas en tamaño, y hay muchísimas denominaciones distintas. Eso puede hacer que en una misma calle haya dos o tres iglesias evangélicas distintas mientras que la parroquia suele tener un espacio más amplio. Lo que está desproporcionado es el número de templos protestantes-evangélicos".Bautizos, comuniones y bodasLos sacramentos, bautizos, comuniones, confirmaciones, bodas y exequias también han descendido en estos años. En 2011, la cifra de bautizos fue de 292.143 mientras que, según la última memoria de la Conferencia Episcopal disponible, la de 2024, fueron 146.370, casi la mitad. Las comuniones se elevaron a 250.916 hace 15 años y en 2024 cayeron hasta las 154.677, a lo que hay que sumar 13.323 más, de quienes la hace más tarde, no de niños. Las bodas también se ha reducido y han pasado de 67.313 a 31.462. Las confirmaciones en la fe , empero, están en un nivel similar: 109.275 y 103.535.De cara al futuro, como la condición de católico —analiza un trabajo del año 2025 del centro de estudios católico CEU-CEFAS, titulado Demografía de la Iglesia Católica, a las puertas de su tercer milenio— empieza por el bautismo, "es muy relevante el porcentaje de recién nacidos que son bautizados". Luego, recogen: "Es igualmente indicativo comparar el número de primeras comuniones con el número de niños de nueve años. En ambos casos, las proporciones serían inferiores al 50%, y claramente a la baja en los últimos años, y mucho más comparadas con las que había hasta hace 40 o 50 años en España", añade el estudio.La propia estructura de la Iglesia, las vocaciones, también se ha venido reduciendo en paralelo a este proceso general de secularización —y de aparición de nuevas espiritualidades— de la sociedad española. Así, hoy hay 4.627 sacerdotes menos que en el año 2011: de 19.621 a 14.994, según los datos que expone la Conferencia Episcopal en sus memorias. ¿A qué obedece este descenso? El análisis que hacen en la Conferencia Episcopal, según indicaron a Público, se basa en cuatro factores. Por un lado, "hay un factor demográfico que influye de forma determinante". "En España hay zonas muy afectadas por la despoblación y el envejecimiento; y en términos generales, hay más personas mayores que niños y jóvenes", aseguran. En el análisis de la Conferencia Episcopal se añade también como factores que contribuyen a explicar la caída "la dificultad para tomar decisiones definitivas" y "la poca participación de los laicos en la vida pública, que desplaza el cristianismo al ámbito de lo privado y delega la promoción de las vocaciones de especial consagración". Por otro lado, los obispos consideran que otro factor que influye es "el secularismo creciente". "Cada vez hay más personas (especialmente jóvenes) y más familias indiferentes al fenómeno religioso".PublicidadUno de los ejes estratégicos de actuación de la Iglesia en España y uno de las que contribuye a mantener su considerable influencia social es su papel en la educación. Casi un millón y medio de alumnos (1.482.503, según las memorias de la Conferencia Episcopal) estudian en centros católicos (en su mayoría concertados con el Estado, es decir, financiados con dinero público), una cifra ligeramente superior a la de hace quince años. "Dos de cada 10 estudiantes están matriculados en centros educativos confesionales", según la Fundaciò Ferrer i Guardia. Ademas, aunque ha descendido en casi medio millón, aún rozan los tres millones quienes asisten hoy a clases de religión católica, aun en la escuela pública, con un contenido manifiestamente confesional y con profesores elegidos por la jerarquía católica. La educación es una de las áreas donde la religión tiene una mayor presencia", considera la Fundaciò Ferrer i Guàrdia, que analiza año tras año en su informe Laicidad en cifras la influencia del catolicismo.El sistema, aunque parte de la doctrina jurídica lo discute, está sellado en los acuerdos del Estado con la Santa Sede de 1979. Fueron cuatro los pactos, uno de ellos sobre enseñanza y cuestiones culturales. Ahí se recoge: "A la luz del principio de libertad religiosa, la acción educativa respetará el derecho fundamental de los padres sobre la educación moral y religiosa de sus hijos en el ámbito escolar. En todo caso, la educación que se imparta en los centros docentes públicos será respetuosa con los valores de la ética cristiana".En resumen, la Iglesia Católica está en retroceso y compite con otras confesiones y con el surgimiento de nuevas espiritualidades, pero goza de una inmensa influencia aún en el Estado español, entre otras razones, por su poder en la educación. Así lo recoge el sociólogo Fernando Vidal, en su estudio Iglesia Católica en España, siglo XXI: ciclos, dimensiones y estructuras: "La Iglesia católica española está iniciando un cambio cultural profundo en un nuevo ciclo impulsado desde Roma que procura una nueva relación sinodal en el interior de la Iglesia, y el fomento de la cultura del encuentro en la relación con las instituciones modernas. En cuanto a las dimensiones, la comunidad católica [estaba] formada en 2024 por el 55% de los españoles (en 55 años, desde 1970, ha perdido 40 puntos porcentuales). El 15% de los españoles son católicos practicantes y el 28% de españoles son católicos que nunca o casi nunca participa en eucaristías. En total, 26,28 millones de personas en España. Respecto a la estructura, encontramos una tendencia al fortalecimiento de casi todas sus instituciones parroquiales, sociales, educativas y culturales, con tal cantidad de centros y actividad, que constituye una singularidad en la sociedad civil por su tamaño, capilaridad e incidencia. El futuro de las religiones es incierto pues depende en gran parte de cómo desarrollan el carisma, pero, pese a la reducción de sus miembros, sigue siendo no solamente la mayor realidad de la sociedad civil española, sino que previsiblemente lo seguirá siendo a lo largo de todo el siglo XXI".
León XIV encontrará en España una Iglesia aún con poder pero en retroceso desde la visita de Ratzinger en 2011
El paisaje religioso en España está hoy "fragmentado y en transición" y "está caracterizado por el declive de las formas religiosas tradicionales y el surgimiento de espiritualidades heterodoxas y ...












