OpiniónMi pregunta final no es quién podrá salvarnos sino de quién podremos salvarnos. Con la repuesta que me dé a mí misma definiré mi voto.PERIODISTA - MAGÍSTER EN GÉNERO - AUTORA - CONFERENCISTA.03.06.2026 22:01 Actualizado: 03.06.2026 22:01 Varias veces he votado en blanco y sigo siendo una defensora de esa opción. Pero esta vez no quiero votar en blanco, no solo porque en segunda vuelta el voto blanco no tiene efecto jurídico, sino porque la inconformidad que este evidencia no ha sido tenida en cuenta por quien gana, ni siquiera cuando este ha superado el 4 % de la votación, como sucedió en las segundas vueltas de 2014 y de 2018. Es decir, en Colombia eso de “gobernar para todos” –frase recurrente en los discursos de victoria de los elegidos– ha sido en el mejor de los casos un intento breve, cosmético y frustrado. Los opositores y ‘los blanquistas’ nunca han tenido cabida.Esta vez, aunque conservo la preocupación por no tener cabida, tengo una preocupación superior: la transformación del modelo de país, pues con ambos candidatos se encienden mis alarmas. Y no exactamente por lo que proponen –de hecho, en esto tienen algunas coincidencias– sino por cómo plantean lograrlo.En el caso de uno porque tengo la certeza de que su cómo no dará los resultados que convienen a Colombia, y en el del otro porque tengo una nerviosa incertidumbre sobre lo que haría con su inmenso poder como gobernante. Para decirlo gráficamente, mi sensación es la de que Colombia está caminando hacia un abismo, en un caso con los ojos abiertos, y en otro con los ojos cerrados.Siendo de centro, que es como me autodefino, lo mío nunca ha sido contra la derecha o contra la izquierda. Siempre he reconocido lo que considero fortalezas en ambas corrientes, igual que siempre he criticado los errores y rechazado los delitos de cualquiera de las dos. O sea, soy una de esas tibias que tantos miran con recelo pero, aún así, orgullosamente tibia. De lo que he estado en contra es del autoritarismo, del fanatismo, de la descalificación violenta al adversario, de la resistencia a la crítica, de la censura, del matoneo, del uso inescrupuloso del poder y de los recursos del Estado para garantizar el respaldo popular, y del rompimiento de las reglas de juego democrático.Saco del análisis algunos ideales que me parecen fundamentales, pero que ya me resigné a que esta vez tampoco los lograremos, como la convivencia respetuosa entre quienes pensamos distinto.Históricamente, en ambas corrientes ideológicas todo eso ha sucedido, y evidentemente es más probable que suceda entre más extremas sean, como es el caso de quienes disputarán el balotaje. Con esto en mente estoy tratando de contestarme varias preguntas: ¿de qué y de quién nos podemos recuperar más fácilmente los colombianos?, ¿qué proyectos, valores y principios son más viables de ser defendidos, aunque sea muy difícil, en caso de que el siguiente gobierno los ponga en jaque mate?Saco del análisis algunos ideales que me parecen fundamentales, pero que ya me resigné a que esta vez tampoco los lograremos, como la convivencia respetuosa entre quienes pensamos distinto. Con el resultado de Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo quedó claro que eso de sumar entre diferentes nos interesa a muy pocos. Ya lo mostraban las encuestas cuando evidenciaron cuán pequeño es el porcentaje de quienes priorizan la capacidad de unir a los colombianos para elegir al candidato de su preferencia (6,5 %, según la encuesta Invamer de mayo), y se confirmó con el magro resultado de los candidatos que más claramente representaron al centro en la primera vuelta (5,21 % entre Sergio Fajardo y Claudia López).Reconciliarnos, entonces, quedó para después… ¡algún día! Lo que viene, gane quien gane, será un nosotros contra ellos y un ellos contra nosotros. En ese escenario, mi pregunta final no es quién podrá salvarnos sino de quién podremos salvarnos. Con la repuesta que me dé a mí misma definiré mi voto, teniendo claro que esta vez esta tibia ha decidido no votar en blanco.Pensamiento suelto: Quiero pensar que fue principalmente por la polarización y no por tratarse de una mujer y un gay que tanta gente rechazó la fórmula Paloma-Oviedo. ¿Peco por ingenua? Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
Esta tibia no votará en blanco
Mi pregunta final no es quién podrá salvarnos sino de quién podremos salvarnos. Con la repuesta que me dé a mí misma definiré mi voto.














