El primer crucePersonalmente, pod�a dormir tranquilo sabiendo que hab�a un enchufado en BadajozDavid S�nchez, hermano del presidente del Gobierno.ArabaActualizado Mi�rcoles,
junio
22:42Audio generado con IAComo apunt�bamos ayer, resulta que s� hab�a una conspiraci�n. Solo que no contra el Gobierno, sino desde el Gobierno. La novedad es que ya no estamos ante una cloaca (s�lo) del PSOE: Santos Cerd�n, Leire D�ez y una colecci�n de personajes secundarios dedicados a proteger al partido de sus problemas judiciales. La aparici�n de presuntas presiones desde Interior cambia la naturaleza del asunto. Ya no hablamos de una operaci�n de partido; existen indicios de que se movilizaron estructuras del Estado para proteger al entorno del presidente. Y entre los nombres que reaparecen en este sumario hay uno especialmente revelador: David S�nchez.Su caso siempre me pareci� el menos grave de cuantos inquietan al Gobierno. Frente a mascarillas, hidrocarburos, rescates, adjudicaciones, comisionistas, tr�fico de influencias y las actividades profesionales de Bego�a G�mez, lo del hermano m�sico colocado en una diputaci�n provincial ten�a un aire menor, casi costumbrista. Una plaza aparentemente hecha a medida, una adjudicaci�n generosa y un beneficiario con una concepci�n muy contempor�nea del trabajo presencial. Feo, s�, pero no m�s grave que haber compuesto La danza de las chirimoyas.Siendo realistas, Espa�a no podr�a permitirse enchironar a todos los enchufados de sus diputaciones. No porque fueran a notarlo mucho las diputaciones, sino porque no habr�a sitio en las c�rceles. La Administraci�n espa�ola ha sido siempre muy comprensiva con el talento familiar y muy hospitalaria con el hermano zangolotino.Por eso he lamentado ver aparecer a David S�nchez chapoteando en la cloaca. Su caso ha dejado de ser el del herman�simo beneficiado por una contrataci�n controvertida. Ahora lo relevante son los movimientos pol�ticos para protegerle. �Qu� dice de la salud de nuestro Estado de derecho que, seg�n mandos de la Guardia Civil, hubiera �rdenes para que la UCO se pusiera �de perfil� en investigaciones sensibles? �Y qu� dice de la presunta inocencia de David S�nchez? Si no hab�a nada que ver, �por qu� tanto inter�s en que nadie mirara?La conducta de quienes intentaban protegerlo resulta m�s reveladora que el propio expediente. El af�n de encubrimiento no demuestra el delito, pero s� la ansiedad de quien lo orden�. Personalmente, pod�a dormir tranquilo sabiendo que hab�a un enchufado en Badajoz. Lo que complica el sue�o es saber que el DAO presion� para que no se investigara.











