Las jornadas del Cercle d’Economia concluyeron con el anuncio del presidente del Gobierno de que esta semana comenzará la tramitación de los presupuestos del 2027, lo que resulta una manera de decir a sus socios que el Ejecutivo resistirá y espera que le acompañen hasta al final, al margen de la ofensiva judicial en marcha por tierra, mar y aire, que tiene contra las cuerdas al Gobierno. Mané EspinosaSin embargo, la frase de las sesiones la dijo Alberto Núñez Feijóo, que estuvo en las antípodas de su debut en las jornadas hace cuatro años, al mes de llegar a la presidencia del PP. A aquel Feijóo moderado, que rechazaba el insulto y que entendía la pluralidad de España, nos lo han cambiado. En su discurso manifestó que ni venía a pedir favores, ni tampoco a regalarlos, que quería mandar para superar la decadencia que vive el país y que no va a romperse la cabeza buscando atajos para llegar a la Moncloa.El presidente del PP dijo a los empresarios que vino a hablar del elefante en la habitaciónNo perdió el tiempo hablando de programas, riñó a los catalanes sin acritud (“no deberían seguir aspirando a lograr cosas ni por colisión ni por coacción”) y pronunció la frase que ha hecho correr más ríos de tinta: “He venido para hablar del elefante que hay en la habitación”.La expresión tiene su origen en un cuento indio y significa una situación que dejamos pasar porque nos incomoda afrontarla. Se refería con esta metáfora a la moción de censura que Junts solo acepta discutir en Waterloo e indirectamente al empresariado catalán que no presiona para que esta propuesta sea posible. Los elefantes en India significan sabiduría, protección y abundancia: en el Mahabharata, el dios Ganesh es mitad hombre mitad paquidermo. Pero en España se los compara a una situación de riesgo, difícil de gestionar, como “el elefante en la cacharrería”. Al rey emérito un paquidermo le cambió la vida. Para mal.El desconcierto de los asistentes a las jornadas recuerda al vasco del chiste de Eugenio que denuncia que un elefante ha atracado un banco. El cajero coge el teléfono para confirmarle al agente que el autor es un paquidermo con cuatro patas y una larga trompa. El comisario pregunta si lo reconocerían y los denunciantes responden que no: “Es que llevaba una media en la cabeza”.
El paquidermo de Feijóo, por Màrius Carol
Las jornadas del Cercle d’Economia concluyeron con el anuncio del presidente del Gobierno de que esta semana comenzará la tramitación de los presupuestos del 2027, lo que resulta una manera de decir a sus socios que el Ejecutivo resistirá y espera que le acompañen hasta al...














