Anna BujBruselas. Corresponsal 03/06/2026 14:07 Actualizado a 03/06/2026 14:45 La filosofía de priorizar lo europeo aterriza en la esfera tecnológica. La Comisión Europea ha elaborado un ambicioso paquete de soberanía tecnológica con el que quiere tratar de revertir la enorme dependencia estructural que tiene la Unión Europea de los productos y servicios digitales extranjeros. Especialmente, de EE.UU. y China. El conjunto de medidas legislativas —que todavía necesita la aprobación de la Eurocámara y de los Veintisiete— introduce una serie de nuevos criterios que podrían excluir a los gigantes de Silicon Valley, como Amazon, Microsoft y Google, en licitaciones públicas de carácter altamente sensible. Por ejemplo, las que manejan los datos públicos más críticos de los países comunitarios.El asunto seguramente añadirá nuevos elementos de tensión con la Administración de Donald Trump, que ha criticado por activa y por pasiva todos los palos en las ruedas que los reguladores europeos imponen a sus empresas tecnológicas. “Vivimos en un mundo donde la geopolítica y la tecnología son inseparables”, avisa la vicepresidenta ejecutiva de Soberanía Tecnológica de la Comisión, Henna Virkkunen, que remarca que esto “no implica proteccionismo”. Pero sí que “es hora de que Europa tenga el control de sus datos, de sus cadenas de suministro y de su futuro de forma limpia y sostenible”, desafía la comisaria.Nuevos criteriosAmazon o Google tendrán más difícil trabajar si no demuestran su “valor añadido” en EuropaLa propuesta comunitaria establece cuatro niveles de soberanía en la nube, con criterios como la ciberseguridad, las ubicaciones de las infraestructuras o las cadenas de suministro. En su parte más restrictiva, blinda que los datos vinculados con defensa o el orden público sean exclusivamente tratados por las empresas comunitarias. “Cuando se trata de datos públicos, tienen que estar sólidamente en Europa”, indican fuentes comunitarias. El objetivo es garantizar que ningún componente externo pueda ser manipulado o interrumpido por una jurisdicción foránea. También se menciona especialmente el caso de las gigafactorías de inteligencia artificial: se busca crear entornos que sean inmunes a la interferencia extranjera y que los datos estratégicos y los modelos propietarios permanezcan bajo estricto control soberano europeo.Pero en los otros niveles, Amazon, Microsoft o Google –que ahora mismo dominan más del 70% del mercado de datos en la nube– tendrán más complicado también ahora trabajar en este lado del Atlántico. Ahora, más allá de tener en cuenta el precio en las licitaciones públicas, la UE introduce un nuevo concepto, el de valor añadido en Europa. Es decir, que quiere premiar a aquellas empresas que demuestren que con sus operaciones contribuyen al desarrollo tecnológico en el continente. Dará puntos invertir en I+D o crear empleo local, algo que pone en desventaja a los gigantes tecnológicos de Silicon Valley si no tienen desplegada en Europa una infraestructura arraigada en este lado del Atlántico.Otro elemento clave de la propuesta comunitaria es evitar los llamados kill switches, o los interruptores de apagado que se controlan desde el extranjero. Es decir, el poder de un elemento exterior de interrumpir o denegar de forma abrupta una tecnología para Europa, dejando en pánico a los países europeos. En el Ejecutivo comunitario ponen el ejemplo de la crisis de los semiconductores de Nexperia, que amenazaban el suministro de chips vitales para la automoción europea como represalia de China. La Comisión quiere asegurar que nadie tenga ese poder contra las empresas comunitarias. “Ya es hora de que evitemos que, especialmente al adoptar tecnologías muy avanzadas, nadie pueda tener fácilmente el interruptor de apagado”, subrayan fuentes comunitarias.Infraestructura críticaLa Comisión quiere potenciar la construcción de grandes centros de datos europeosEl plan prevé además nuevos incentivos para construir grandes centros de datos europeos a través de la simplificación de los procedimientos y la armonización de las normas, con la intención de triplicar la capacidad de almacenaje en la UE en entre cinco y siete años. Se consideran una infraestructura crítica para Europa pese a que, por el momento, Europa solo tiene 12 gigavatios de capacidad instalada, un tercio de la capacidad estadounidense. Bruselas calcula que para conseguirlo se requerirá una inversión de alrededor de 200.000 millones de euros, sobre todo del sector privado.La ofensiva de la UE busca potenciar así sus alternativas europeas en sectores que van desde la inteligencia artificial a la computación en la nube. El acercamiento cambia. Ya no se trata solamente de regular a las grandes empresas estadounidenses que operan en territorio europeo con normativas defendiendo a los consumidores, sino de tratar de impulsar compañías tecnológicas propias en un sector en el que Europa es todavía altamente dependiente (en un 80% para los productos digitales, servicios e infraestructura, según fuentes comunitarias) de empresas extranjeras. “No estamos en guerra, pero tampoco estamos en paz en el mundo de hoy”, advierte Virkkunen. “Por eso es importante que seamos capaces de controlar todas estas herramientas”.Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).