“Nos juntamos a ensayar tres o cuatro canciones. Ellos eran unos musicazos, pero prácticamente no nos conocíamos”, recuerda Gabriel “Gabichu” Wisznia. Es que hace una década la directora del jardín al que iban sus hijas pensó en organizar una sorpresa para el Día de la Maestra Jardinera y convocó a varios padres que tenían alguna relación con la música. La idea era que pudieran tocar juntos algunas canciones para los chicos. Pero ese ensamble inicialmente improvisado hoy es una banda que ya lleva más de una década de trayectoria y suma funciones en calle Corrientes.La banda, bautizada Los Raviolis, nació en el Jardín Margarita Ravioli, un jardín público del barrio de Caballito. En ese primer show, reconoce que ni siquiera sabía los nombres de todos los integrantes del “grupo”. De hecho eso mismo se ve en uno de los videos de aquella primera presentación, en mayo de 2012, donde Gabichu le pregunta a otro músico quién era cada uno de sus compañeros de escenario.Wisznia ya trabajaba para las infancias con su proyecto teatral y musical Laberinto Masticable. Otros integrantes tenían recorridos diversos: docentes de música, compositores, productores culturales y gestores de espacios artísticos. Pero todos eran padres del mismo colegio.Después de aquella primera presentación se reunieron algunas veces, tocaron en pequeños espacios y grabaron algunas canciones. Pero después de un tiempo decidieron tomar las riendas del proyecto, sumar nuevos integrantes y fijar un día para un show, aunque todavía no tenían repertorio. “Pongamos la fecha y después vemos”, recuerda Wisznia. Las dos primeras funciones terminaron agotadas.Cómo nació “Turno tarde”, la canción que dijo lo que muchos padres pensabanComo muchos padres, Gabichu había aplicado para conseguir vacantes para sus dos hijas en el turno mañana del jardín. Aunque después descubrió que levantarse temprano todos los días era mucho más agotador de lo que había imaginado. Y la frase de “¿por qué no te mandé al turno tarde?” empezó a resonar en su cabeza en forma de queja cotidiana, y se convirtió en canción.Antes de la fecha que habían fijado para el espectáculo, hicieron una presentación en el jardín, como para anunciar e invitar a las familias al show. Allí interpretaron “Turno tarde” por primera vez, y ocurrió algo inesperado. “Cuando llegué a esa parte, algo se vino abajo. ¿Viste cuando vos sentís que hay un insight? Ahí sentí que esta gente estaba esperando que alguien lo dijera”, recuerda en conversación con Clarín. Ese momento les permitió entender qué los diferenciaba del resto de las propuestas infantiles.“Así empezaron a aparecer estas cosas que yo tenía dentro y que eran como exorcismos: ‘no soporto más levantarme temprano’, ‘no soporto esta cosa de arreglar una cosa y romper otra’. Empezaron a aparecer canciones más tiernas, como Valentín, y se empezó a armar un repertorio”.Hablar de lo que nadie decíaEn esta búsqueda, cuenta Gabichu, “empezamos a entender cuál era nuestra voz”. El cansancio, las tareas escolares, las exigencias cotidianas, los estereotipos familiares y las contradicciones de la maternidad y la paternidad aparecieron como materia prima para sus canciones. “Mientras las otras bandas cantaban ‘Yo soy un astronauta, me subo al cohete y voy hasta la Luna’, nosotros cantábamos ‘El astronauta hizo una nave espacial y me descontroló el living’, entonces involucrábamos a los padres y toda la situación familiar”.Así, descubrieron que había un público de madres y padres que necesitaba reírse de la crianza sin culpa. “Nosotros le cantamos a gente que ama a sus hijos. Eso ya está claro. Lo que decimos es que todo eso también puede ser agotador”, explica Wisznia.Los hijos crecenHoy los hijos que inspiraron las primeras canciones y saltaban al lado de los músicos en esos primeros videos ya son adolescentes o jóvenes adultos (una de sus hijas está en el último año del secundario y otra, a punto de recibirse en la universidad). Pero continúan encontrando nuevas historias para contar: las experiencias de otras familias se convirtieron en un insumo para componer.Por ejemplo, entre sus proyectos más recientes aparece una canción inspirada en las jornadas deportivas de los fines de semana: madrugones, viajes, vianda para el almuerzo, arbitrajes y horas de canchita. "Escucho esas historias y enseguida pienso que ahí hay una canción", dice.Después de un tiempo de reencauzar las energías, Los Raviolis volvieron con un espectáculo de música y comedia dirigido por Diego Reinhold, “Piyama Party”. En lo que ya es su segunda temporada, Gabriel "Gabichu" Wisznia (voz y guitarra), Valeria Donati (voz), Bryan Ayliffe (batería), Bruno Delucchi (teclados), Esteban Ruiz Barrea (bajo) y Juan Pablo Esmok Lew (guitarra) se presentan todos los domingos de junio en el Paseo La Plaza. En julio, durante las vacaciones de invierno, habrá funciones todos los días (de lunes a domingo hasta el domingo 2 de agosto).