No tanto tiempo antes de lograr vivir de sus proyectos, de tocar en las oficinas de NPR Music para un Tiny Desk que les cambiaría la vida, de llenar estadios, de ganar cinco Grammy Latinos, de entregarse a una gira de 60 conciertos, Catriel Guerreiro y Ulises Guerriero eran dos chicos comunes. Pasaron por una amplia gama de trabajos: Catriel fue camarero y se dedicó a llevar verduras y frutas a residencias de mayores. Ulises trabajó como cartero y como peón en una fábrica de discos colocando pegatinas.Ninguno de los dos se iba a imaginar que en 2025 estarían en lo más alto. Fue el año de Papota Tour, una gira que incluyó tocar en Coachella, Glastonbury, agotar un aforo de 14.000 personas en el Movistar Arena de Madrid, encabezar el cartel del Spring Festival, donde actuaron para más de 25.000 personas, y participar como teloneros de Kendrick Lamar en Latinoamérica. Y además estuvieron invitados por Jimmy Fallon en The Tonight Show.Coincidiendo con el final de aquella gira, CA7RIEL & Paco Amoroso resultaron los más premiados en los Grammy Latinos junto con Bad Bunny. En esa vorágine, decidieron grabar un disco en tiempo récord. Lo concretaron y lo anunciaron: se llamaría Top of the Hills. Pero el día del lanzamiento, el pasado 19 de diciembre, comunicaron súbitamente que no iba a salir. “Necesitamos descansar y sanar”, justificaron.Un mes y medio más tarde, publicaron en su cuenta de Instagram un vídeo de Sting contando que, efectivamente, el álbum Top of the Hills era lo peor que había escuchado en su vida. Allí, el exlíder de The Police relata que los dos artistas, después de pasar por un centro de bienestar imaginario administrado por él mismo, el Free Spirits Wellness Center (que hasta tiene una página web creada por el dúo argentino), se convirtieron en verdaderos espíritus libres. Además, anuncia que CA7RIEL & Paco Amoroso grabaron un disco a partir de esa experiencia: Free Spirits.Paco Amoroso se sienta en una tumbona al sol, después de haberse metido en una piscina a las afueras de Madrid para las fotografías de esta entrevista. A su lado, pone a secar su calzoncillo, al que dará la vuelta un par de veces durante la charla. CA7RIEL alterna entre mantenerse de pie, fumando, y sentarse junto a su compañero. Poco después, llega Celina Lattanzio, estilista del dúo, que se queda recostada a un lado. Hablan bajo, escuchan con atención y responden entre los dos.¿Top of the Hills existió?CA7RIEL. Top of the Hills existió y no es Free Spirits. Nosotros siempre contamos lo que nos pasa y nos reímos de nosotros mismos. Tal vez en Top of the Hills no nos reíamos tanto, solo expresábamos lo que nos pasaba de una forma medio cruda.PACO AMOROSO. Cuando habíamos anunciado todo, nos dimos cuenta de que quizás no era buena idea.C. Algo real es que ya estábamos en contacto con Sting. Y escuchó el disco y no le gustó.¿Cómo surgió la idea del centro de bienestar?P. A. Nos pareció que el wellness center era la salida más prolija después del burnout. La gente nos vio mucho tocando y había ya una representación muy clara de nuestros personajes y looks.C. Entonces, pensamos: ¿cómo bajar a tierra ahora? ¿Y quién nos va a bajar a tierra? El tío Sting. ¿Quién es más gurú que Sting? A mí no se me ocurre una persona a la que podamos respetar más que a él.Criticado y alabado, todo este movimiento que se llevó adelante en redes sociales fue reducido por algunos a una muy moderna campaña de marketing. Lo cierto es que el hablar de sí mismos ya estaba presente en su música. Crearon un relato con personajes (ellos dos), conflicto (el burnout) y desenlace (el centro de bienestar), que además continúa la historia que habían contado en Papota: los pasos hacia el éxito seguro que debían seguir. “Tratamos de hacer un disco más personal. Queríamos hablar de la cara B, de lo que no se ve tanto. Del éxito que nos pasó y de cómo nos cambió la vida”, dice Paco Amoroso.Poco después de cancelar Top of the Hills estuvieron dos semanas en Los Ángeles, donde grabaron un disco en el que combinaron más de media docena de géneros, del pop a la electrónica, pasando por sonidos indios, merengue, funk y hip hop. Quedaron atrás los músculos exagerados y los conjuntos de Versace estrenados en los Grammy Latinos y repetidos hasta el hartazgo. Ahora, inauguran una etapa zen de tonos grises y materiales cómodos, que se volvió un uniforme desde su primera aparición el pasado febrero para recibir el Premio Grammy al mejor álbum de rock latino o alternativo. Se ocuparon de ser, una vez más, fácilmente identificables.Catriel Guerreiro (Buenos Aires, 32 años) es un músico de pura cepa. Hijo de un guitarrista, fue al colegio público de música más reconocido de su ciudad, Escuela Esnaola. “Hacer música es lo único que sé hacer y nunca hubo plan B”, asevera. Tuvo grupos desde la adolescencia, y pasó por el rock, metal (con Barro), trap y pop. “Yo era muy flaquito, no tenía fuerza para llevar las verduras. E intenté ser camarero, pero a los tres días me autodespedí a mí mismo, porque era muy malo”, confiesa. Decidió hacer música en la calle (“me iba bastante bien para los estándares de ese momento”). Tocó la guitarra en trenes, en casamientos y en eventos, en uno de los cuales conoció a Sting. Siete años después se lo volvería a encontrar, junto con Paco Amoroso, ya como músicos consagrados, para tomar un café en el mismo hotel, el Faena.Ulises Guerriero (Buenos Aires, 32 años) conoció a Catriel en la escuela primaria. Se quedaba por las tardes en casa de Catriel porque su madre trabajaba mucho. Fue al colegio público Carlos Pellegrini, uno de los más prestigiosos de Argentina. Como era buen alumno, su madre le insistió para que estudiara. Empezó la carrera de Comunicación, que poco después abandonó para estudiar batería en el conservatorio.Su primera banda conjunta fue Astor y las Flores de Marte. Felipe Brandy, bajista, amigo de ambos que toca con ellos hace más de 15 años y participó en la gira de Papota, en el Tiny Desk, grabó bajos para el último disco y, ahora, colabora en la gira de Free Spirits, cuenta sobre su adolescencia: “En el entorno de la música se sabía que había un chico que se llamaba Catriel y que tocaba y cantaba muy bien”. Lo conoció en un recital y, al poco tiempo, Catriel lo llamó para preguntarle si quería tocar el bajo en su banda de rock. “Después, alquilamos una sala un mes, que fue una decisión grande porque ninguno tenía un mango [dinero]. Intentábamos ir todos los días”. Cada mediodía, comían en un bar llamado El Palacio (“un lugar con unas vibras muy bajas”, puntualiza). Tenían 24 años, grababan las canciones en el dormitorio de Catriel.Así recuerda Brandy la gira del año pasado: “Como una guerra contra nosotros mismos. Un mes de no dormir ocho horas seguidas ningún día. Mucho mal humor, cansancio. Todos los días en un aeropuerto. Pero todos entendimos que era lo que había que hacer”.Mientras estaban de gira, vivieron lo más alto y también lo más miserable. Fue un periodo de decir que sí a todo, viajando todos los días con un equipo que no siempre funcionaba del todo bien. En las letras del último álbum, el colapso parece grave: destrozos en dos hoteles, Rivotril, ganas de matarse. En cambio, cuando se les pregunta por todo eso, parece menos significativo.¿Se quemaron? ¿Cómo se manifestó?P. A. Obvio que sí. Cuando no parás de tocar y de grabar cosas todo el tiempo, un poco estás tapando la realidad de lo que va pasando. Es un poco agotador.C. Mucha data social.P. A. Quizás a veces salir un poco de más.P. A. y C. Mucha gente y sentirte muy solo.P. A. Uno tiene esta idea de que, cuando tenés un poco de plata, tu vida está solucionada. Y probamos que no.C. Salís de un problema y te metés en otro. De repente, tenés dos problemas.P. A. La cabeza es muy traicionera. Ganamos los Grammy, pero quizás al otro día estás pensando qué va a pasar el año que viene. A veces decimos que hace unos años, con menos, estábamos mejor.El día que todo cambió fue el 4 de octubre de 2024. Su Tiny Desk —serie de conciertos en las oficinas de la emisora NPR Music en Washington que podrían ser una versión siglo XXI de aquellos Unplugged de la MTV— ya suma 52 millones de visualizaciones: más que los de Coldplay o Taylor Swift. Este concierto funciona para los músicos como un trampolín y, a la vez, como un modo de reflejar autenticidad, ya que no está permitido retocar en posproducción. A partir de entonces, dejaron de ser músicos argentinos para convertirse en artistas internacionales. Todavía no sabían que su vida iba a dar un vuelco cuando, con pesar, meses antes aceptaron ir a cenar a la pizzería porteña Chuí con Anamaria Sayre, comisaria de artistas de Latinoamérica de Tiny Desk y productora. Estaba interesada en ellos desde que había escuchado su álbum Baño María. “Conocerlos fue uno de estos momentos en que no entiendes del todo lo que estás mirando. Y te sientes parte de algo muy único que va a ser importante”, relata por teléfono. Al terminar la cena, ellos iban a un cumpleaños y la invitaron. Era una fiesta en un piso muy pequeño, abarrotado de gente. Así lo recuerda Sayre: “Me sentí como cuando entras a una escena. Todo era distinto. Todos estaban vestidos muy distintos, estaban pasando música de los early 2000, pero unos remixes superinteresantes que nunca había escuchado. En un momento, pararon la música. Cantamos el feliz cumpleaños y la homenajeada dijo: ‘Les quiero regalar algo. En todos lados del depa hemos escondido drogas de todo tipo de variedades. Búsquenlas’. Y todo el mundo empezó a gritar”.Para Sayre, llevar a CA7RIEL & Paco Amoroso al programa fue un riesgo. Y para ellos una entrega, porque así como les cambió la vida, fue de los momentos más estresantes que vivieron. Viajaron con fiebre, tomando jarabe para la tos, con el baterista enfermo, escribiendo los arreglos en el avión. “Fue sufrimiento. Iba a ser un papelón y resultó lo que más nos transformó la vida”, resume CA7RIEL. Prosigue Sayre: “Cuando terminan de tocar, como productora voy a preguntarles [a los músicos] si están bien. En este caso, les dije: ‘Tienen que saber que de todos los shows que he visto, este es el mejor’. Y nunca digo esto”.¿Qué le ha parecido a Sayre el nuevo álbum? “No lo he escuchado aún. Creo que parte del charm [encanto] de su proyecto es que eran underdogs [con pocas opciones de triunfar]. Que estaban en plan: ‘No nos importa nada, estamos aquí para el chiste’. Cuando ya llenas estadios tienes que empezar a pensar en quién quieres ser. Sin haber escuchado el disco, creo que todavía lo están buscando”.Sobre la cena con Sayre, Paco Amoroso comenta: “Siempre fuimos muy reacios a hacer lobby. Y hace unos años ya entendemos que es una parte importante del trabajo. Al final, alguna termina dando frutos”. CA7RIEL completa: “Hoy, por ejemplo, nos metimos a la pileta, con frío, para las fotos hermosas que van a salir”.Toman una decisión y se entregan a ella. En los shows, pasaron de saltar y gritar a bañarse en un jacuzzi, a estar sentados en taburetes, a las camillas de Free Spirits. Hace tiempo que son performers. “Cuando éramos más pendejos, había que convencer a la gente, saltar, gritar y ser supermegairreverentes. Ahora, salís a cantar y la gente está con los brazos alzados, llorando, cantando. Te terminan convenciendo a vos”, asegura CA7RIEL.El show del Lollapalooza en Buenos Aires, en marzo de 2024, fue una escucha de Baño María, el primer disco que firmaron juntos y con Federico Vindver, productor que ha trabajado con Kanye West o Justin Timberlake. El espectáculo iba a ser su gran momento, y el golpe de gracia a su paso por el trap más puro. En lugar de hacer un concierto al uso, una DJ mezcló las canciones mientras ellos estaban dentro de un jacuzzi tomando champán. Sin cantar ni tocar instrumentos.Aunque todavía faltaban unos meses para el Tiny Desk, ya eran mainstream, y ya se los identificaba como artistas que eran más que músicos. Ese arsenal de humor, crítica a los caminos preestablecidos y autenticidad que los hizo aterrizar en el Tiny Desk se volvió cada vez más conceptual, y la ironía se les pegó cada vez más a la piel.Después de colaborar con Jack Black, de titular un álbum en inglés, de grabar en Los Ángeles, ¿dónde queda el underground que llevaban dentro?C. En el directo. Porque ahora la forma de hacer las canciones cambió y el mensaje es mucho más claro, que es algo que no teníamos antes. Pero la forma de defender el directo… Es algo que estamos puliendo desde que éramos rockeros.P. A. No sé si se pierden cosas. Las canciones que hiciste se empiezan a sumar a tu…C. A tu carpeta.P. A. … A tu carpeta de archivos. Pero hay una búsqueda de lo desconocido, de ir probando cosas nuevas.El momento más punk de sus conciertos es, quizá, cuando tocan las colaboraciones con Fred Again, productor y DJ londinense que es uno de los nombres más importantes de la electrónica actual. Su modo de trabajar es único, ya que samplea una y otra vez canciones propias y ajenas de tal modo que altera continuamente las versiones finales de los temas. Apenas habla con la prensa, pero en un mensaje de WhatsApp responde algunas preguntas que le hemos mandado. Del día que se conocieron comenta lo siguiente: “Le pregunté a mi hermana si podía hacer de intérprete, ya que habla español con fluidez, y al principio pensé: un momento, ¿acaso he creado una situación infernal? ¿Están a punto de coquetear con mi hermana en un idioma que ni siquiera entiendo?”.¿Qué fue lo que más le interesó de ellos? “Su talento musical. Son músicos de élite. Creo que eso les abre puertas que suelen estar cerradas. En este momento, esas puertas concretas me interesan cada vez más”.En Argentina, donde solo un 3% de los menores de 41 años puede comprar una vivienda por sus ingresos, el año pasado cada uno se compró la suya. Les pagan las vacaciones a sus familias. Aprendieron inglés, hacen ejercicio. No tienen coche porque no saben conducir. “Nosotros crecimos sin tener plata”, cuenta Paco Amoroso mientras dobla el calzoncillo, que ya está seco. “Hace no tanto, si me pedía un Uber y salía más caro de lo que tenía que salir, esperaba a que bajara”. Hace no tanto, al terminar un concierto (como el Lollapalooza) volvían a casa en tren.Así, lo que construyeron en estos años tiene la coherencia de un relato; uno en el que cada disco suma al anterior, que pasa del éxito al burnout, del burnout a la sanación, y de la sanación… a la próxima sorpresa. Créditos de producciónFotografía Javier BioscaEstilismo Juan CebriánProducción Cristina SerranoMaquillaje y peluquería de CA7RIEL Lucas Margarit (Another Agency) para Dior BeautyMaquillaje y peluquería de Paco Amoroso David López (Another Agency)Asistentes de fotografía Ana Eguizábal y Álvaro ToméAsistente de estilismo Carmen CruzAsistente de producción Marina Marco