"Era como un padre para mí". Con estas palabras ha recordado uno de los dos menores supuestamente víctimas del presunto pederasta de la Canal de Navarrés (Valencia) al ciudadano alemán que estos días se sienta en el banquillo de la Ciudad de la Justicia. El acusado, que se hacía llamar Jessie Marsson, enfrenta una petición fiscal de quince años de prisión.El juicio se celebra en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Valencia. En la segunda sesión declararon los dos adolescentes, sus padres y varios testigos. Los menores relataron el martes día 2 de junio a través de videoconferencia la pesadilla que vivieron cuando tenían catorce y doce años. El primer menor: abusos continuados con acceso carnalSegún han publicado los diarios Las Provincias y Levante, una de las víctimas, de catorce años, explicó que llegó a España en febrero de 2022. Venía de Alemania, donde sufría acoso escolar. "Tenía muchos problemas en el colegio", dijo. Le dijeron que aquí había un proyecto para ayudar a jóvenes (que dirigía el presunto depredador sexual).Primero vivió en una autocaravana en la parcela del acusado. Luego, en otra que él mismo le regaló. "Sabía que me hacía mucha ilusión tener un perro", recordó el joven sobre uno de los muchos regalos que recibió del presunto pederasta alemán."Empezó con caricias, abrazos, luego empezó a tocarme más"Los abusos comenzaron de forma progresiva. "Empezó con caricias, abrazos, luego empezó a tocarme más", detalló. El acusado se acostaba con él en la caravana. Al principio con ropa. "A veces se me acercaba mucho pero lo veía normal, para mí era como un padre".Con el tiempo, los tocamientos dieron paso a masturbaciones mutuas, sexo oral y penetración anal. "Una o dos veces al defecar eché mucha sangre", relató.Un detalle clave: el agujero en el glandeEl menor ha identificado una característica física del acusado que da credibilidad a su relato. "Tenía un agujero en el glande", explicó. Según le contó el propio procesado, "era la marca de un clavo".También ha descrito una cicatriz en la ingle. La defensa no ha podido rebatir estos detalles.Mensajes de Telegram: el acusado admite "errores graves"Una de las pruebas clave son los mensajes intercambiados por Telegram en la primavera de 2024. En ellos, el menor pregunta directamente: "¿Quieres negar que tu pene, varios centímetros, estuvo varias veces en mi culo?"."¿Quieres negar que tu pene, varios centímetros, estuvo varias veces en mi culo?"El acusado respondió: "He hecho todo para protegerte de ellos y de ti mismo, he hecho todo para ayudarte". Y añadió: "Hice fallos, muy importantes y graves, y tú sabes que he aprendido las consecuencias".El segundo menor: tocamientos y amenazasEl otro adolescente, de doce años cuando ocurrieron los hechos, ha relatado un episodio de tocamientos. Ocurrió en la cocina de una casa. "Me llevaba a comprar golosinas", explicó."Una vez estábamos en la cocina y le dije que no quería más golosinas. Me cogió la mano, me metió una golosina en la boca, me bajó los pantalones y me tocó mis partes", declaró.El menor reaccionó con rapidez. "Le dije que parara. Había un cuchillo, lo cogí y le pedí volver con mi mamá". El acusado accedió, pero le advirtió que si le contaba lo ocurrido a su madre le causaría daño físico.​Un personaje construido sobre una identidad falsaMarsson se presentó durante años como un rescatador de niños víctimas de explotación sexual. Su relato lo situaba como superviviente de redes de abusos rituales. Nada era cierto. Ni su nombre.El acusado, de 50 años, se movió en círculos conspirativos, negacionistas y de extrema derecha. Se hizo visible en medios alternativos y entrevistas difundidas en redes. Su figura creció en el ecosistema de teorías sin base y discursos ultras.