En 1986, el país pudo presumir nueve ciudades y 12 estadios, una imagen rota en 2026 con solo tres metrópolis favorecidas en una Copa del Mundo acaparada por Estados Unidos
La maleta del Mundial. Así le llamaba Martín Saucedo a esa valija que guardaba oro puro para los futboleros. Ahí guardaba fotografías con Maradona, Pelé y de la selección de Alemania que hizo escala en León, Guanajuato. “Si uno quería encontrar a mi padre, lo encontraba en el Club Punto Verde viendo a las selecciones entrenar”, cuenta Julio Saucedo, su hijo. Cuando el señor Saucedo se casó con Benita Arenas y se mudaron, ocurrió una fatalidad. La maleta que también tenía hojas y hojas de autógrafos terminó en la basura. Ella pensó que se trataban de papeles viejos, él pensó que una parte de su infancia se había extraviado para siempre. O eso creía.
“A mi padre le tocaron los Mundiales de 1970 y el de 1986. Me dedico a lo que me dedico gracias a la pasión que tenía mi padre y por hablar de selecciones, de jugadores. Ya falleció, me hubiera gustado que me comparara las emociones del pasado con el actual. Decía que era una euforia total. Era un adolescente y se la vivía de entrenamiento a entrenamiento. De estadio a estadio: en León e Irapuato", cuenta Julio Saucedo, hoy periodista de TV Azteca en el Bajío mexicano. Los recuerdos se mantuvieron intactos en la familia Saucedo, revivían cada vez que contaban aquella anécdota.






