EL MUNDO MadridActualizado Mi�rcoles,
junio
09:50Los primeros pasos, las primeras palabras, las primeras rabietas...�Qu� padre no recuerda los principales hitos en el neurodesarrollo de sus hijos? Esas peque�as 'conquistas' que los peque�os parecen aprender de repente un d�a son en realidad el resultado del registro de todo un conjunto de experiencias sensoriales, motoras, sociales, culturales y ambientales y que se integran en el cerebro durante periodos cr�ticos del desarrollo. Para referirse a esa informaci�n registrada desde la gestaci�n hasta aproximadamente los 25 a�os, un art�culo publicado esta semana en la revista Brain Health propone acu�ar el concepto de criticoma, el periodo de la vida en el que se experimenta una mayor plasticidad cerebral y est� marcado por momentos clave. "El concepto de criticoma trata de definir c�mo el cerebro humano se va construyendo y moldeando a s� mismo a trav�s de la interacci�n con el mundo en momentos precisos", explica Juan Lerma, profesor de investigaci�n del CSIC en el Instituto de Neurociencias CSIC-UMH y miembro de la Real Academia de Ciencias de Espa�a. Pero este concepto no es nuevo: "ya lo dej� claro Cajal con su famosa frase de "el hombre, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro", se�ala el investigador en declaraciones a SMC Espa�a.En estas etapas de m�xima plasticidad, el cerebro "absorbe como una esponja toda la informaci�n que se le da y la procesa, grabando f�sicamente las experiencias en sus circuitos neuronales", contin�a Lerma. "Este concepto integrador viene a recordarnos que es importante asumir con sus m�ximas consecuencias que todo lo que vemos, escuchamos, olemos o sentimos, junto con las emociones que nos provoca, deja una huella en nuestras neuronas y c�mo se interconectan", a�ade. "Toda esta informaci�n se integra estructuralmente en la arquitectura del cerebro con caracter�sticas no accesibles conscientemente, pero que influyen profundamente en la percepci�n, la cognici�n y el comportamiento a lo largo de la vida. Los movimientos, gestos y la forma en que interactuamos f�sicamente con el entorno quedan grabados como patrones en nuestro sistema nervioso. La forma en que nos relacionamos socialmente, las din�micas familiares y las jerarqu�as sociales tambi�n definen c�mo se cablean nuestras redes neuronales sociales. Lo mismo pasa con la cultura. El idioma que aprendemos, los s�mbolos y los rituales que observamos se asimilan biol�gicamente durante ventanas cr�ticas del desarrollo", se�ala el investigador, quien subraya que "finalmente, el entorno o contexto ambiental, desde la arquitectura de nuestra casa hasta la naturaleza que nos rodea y las condiciones socioecon�micas que disfrutamos, act�an como el escenario real que limita o potencia todo nuestro desarrollo". En resumen, incide, "el ser humano es una fusi�n biol�gica de lo que percibe, c�mo se mueve, con qui�n se relaciona, la cultura en la que crece y el lugar f�sico donde se vive".Ahondar en el criticoma, proponen los autores de este nuevo estudio-liderados por Michel Cuenod y Kim Q. Do desde la Universidad de Lausana (Suiza)- tiene implicaciones tanto en la comprensi�n de algunos trastornos psiqui�tricos como en intervenciones de tipo educativo. Estos periodos cr�ticos para el aprendizaje son un arma de doble filo, se�alan los cient�ficos en un comunicado. As�, "el mismo mecanismo que permiti� a Mozart emerger de una infancia saturada de relaciones arm�nicas es el que produjo los retrasos en el desarrollo documentados en los orfanatos rumanos".�No busc�bamos un t�rmino nuevo. Busc�bamos una manera de hablar de algo que no logr�bamos nombrar�, resume Kim Q. Do. �Nuestros estudiantes nos preguntaban qu� integra realmente el cerebro durante un per�odo cr�tico, y recurr�amos a la memoria, al aprendizaje cultural o a la marcaci�n epigen�tica, pero ninguna de esas palabras encajaba del todo. El criticoma es nuestro intento de encontrar una definici�n adecuada�












