Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.Existe un vínculo emocional que permanece con los años en los recuerdos de objetos guardados. FOTO: EL COMERCIO / EL COMERCIOConservar dibujos, fotografías escolares y pequeños recuerdos de la niñez es una práctica habitual en numerosos hogares. Aunque a simple vista puedan parecer objetos sin mayor relevancia, muchas familias deciden preservarlos durante largos periodos. Con los años, estos elementos suelen transformarse en testimonios de etapas significativas de la vida. Asimismo, el apego a este tipo de pertenencias ha sido objeto de estudio por parte de la psicología durante décadas. Imágenes familiares, juguetes, cartas, cuadernos y otros artículos de la infancia figuran entre los bienes más apreciados dentro de un hogar. Esto se debe a que, más allá de su valor material, tienen la capacidad de evocar recuerdos, emociones y situaciones del pasado que permanecían guardadas en la memoria. Los especialistas tienen una explicación para este tipo de personas.