La OCDE ha publicado este miércoles su ejercicio de previsiones semestral y contempla, en su escenario central, que el conflicto en Oriente Medio finalice en junio, acotando el mayor impacto en los precios energéticos al segundo trimestre del año. Bajo esta premisa, optimista con la evolución de las conversaciones para un acuerdo de paz, el organismo concluye que el crecimiento de España en 2026 no se vería afectado por la guerra, aunque la inflación sí repuntaría. A nivel mundial, se perderían unas décimas de avance del PIB este año y la inflación ascendería a una tasa alejada del objetivo del 2% de los bancos centrales. En concreto, la OCDE eleva en una décima su previsión del crecimiento del PIB de España para 2026, pasando de un 2,1% estimado en marzo a un 2,2% actual, la misma cifra que la proyectada en diciembre de 2025, antes del inicio del conflicto. Para 2027, mantiene la estimación de un avance del 1,7%, en línea con una desaceleración progresiva hasta el crecimiento potencial de la economía. El dinamismo en el primer trimestre del año ha contribuido a la mejora de la previsión. Por componentes, el mayor crecimiento se espera en la inversión privada (4%) y en el consumo privado (2,6%) a pesar de la inflación, a lo que se añade un menor crecimiento previsto para las importaciones. En el lado opuesto, la proyección de inflación para 2026 empeora al 3,3%, tres décimas más de lo calculado en marzo, y asciende al 2,9% para 2027, siete décimas más que hace tres meses. Esto se debe a que España ya registraba una inflación superior a la media de los países de su entorno antes del estallido de la guerra (el 2,7% en 2025) y a que, dado el retardo en la traslación de los shocks energéticos al resto de la cesta de la compra, la inflación de los alimentos registrará su pico entre finales de 2026 y principios de 2027. No obstante, la proyección de la OCDE solo tiene en cuenta las políticas legisladas o anunciadas por cada gobierno hasta la fecha, por lo que no se contempla la prórroga que el Ejecutivo está barajando para los recortes de impuestos vigentes inicialmente hasta junio. Por otra parte, la OCDE mantiene prácticamente su previsión de tasa de desempleo para España, que bajaría al 10,2% en 2026 y al 9,8% en 2027. Respecto al déficit y la deuda, estima un 2,2% tanto en 2026 como en 2027, mientras que la ratio de deuda pública bajaría del 100% este año (98,5%) y se mantendría en una senda descendente en 2027 (97,3%). Se espera que la política fiscal sea neutral en 2026 y más restrictiva en 2027, contribuyendo a la consolidación fiscal. En el plano de las recomendaciones, el organismo insiste en que las ayudas por la guerra en Oriente Medio "deberían estar mejor orientadas a los grupos sociales vulnerables" y ser "de carácter temporal" para limitar el coste fiscal. Además, insta a aumentar la inversión en infraestructura de la red, interconexiones y capacidad de almacenamiento para poder aprovechar la expansión de la generación de electricidad renovable. Si el conflicto llegara a 2027 existe riesgo de recesión También bajo el escenario de disrupción limitada en el tiempo, la OCDE estima que el crecimiento mundial se reducirá al 2,8% en 2026, una décima menos de lo previsto en marzo y tres menos que lo proyectado en diciembre de 2025. Para 2027, el avance se aceleraría al 3,1%. Respecto a la inflación, la previsión es que la registrada en los países del G20 aumente hasta el 4% en 2026 frente al 2,5% estimado en diciembre y que baje al 3,1% en 2027. Sin embargo, si el conflicto se prolonga hasta 2027, extendiendo los efectos en los precios y en las interrupciones de suministros energéticos, el crecimiento se verá mucho más afectado y la inflación repuntará más. En este escenario de disrupción prolongada, algunas economías entrarían en recesión, el crecimiento mundial se desaceleraría hasta el 2,1% en 2026 y el 1,8% en 2027. Lo cual "podría empujar a algunas economías a una recesión o situarlas al borde de ella". En este escenario, la inflación global crecería otras cuatro décimas más en 2026 y 1,3 puntos más en 2027. La OCDE no desglosa la evolución que tendría cada país bajo ese escenario. Lo cierto es que, dada la incertidumbre sobre la evolución del conflicto, todos los ejercicios de previsiones quedan superados en sus escenarios centrales por una mayor duración de la guerra, por lo que incluyen también escenarios más adversos. Por ejemplo, el último del FMI, del mes de abril, anticipaba que se alcanzaría un acuerdo de paz a finales de ese mes o a principios de mayo. Bajo esa premisa ya pronosticaba cifras muy similares a las de la OCDE en su escenario central de esta edición de junio, ya que ambos se calculan asumiendo un impacto máximo acotado al segundo trimestre de 2026. Hipótesis para la cual empieza a agotarse el tiempo. La OCDE ha publicado este miércoles su ejercicio de previsiones semestral y contempla, en su escenario central, que el conflicto en Oriente Medio finalice en junio, acotando el mayor impacto en los precios energéticos al segundo trimestre del año. Bajo esta premisa, optimista con la evolución de las conversaciones para un acuerdo de paz, el organismo concluye que el crecimiento de España en 2026 no se vería afectado por la guerra, aunque la inflación sí repuntaría. A nivel mundial, se perderían unas décimas de avance del PIB este año y la inflación ascendería a una tasa alejada del objetivo del 2% de los bancos centrales.
La OCDE prevé que la inflación de España se enquiste en el entorno del 3% hasta 2027
Si la guerra en Oriente Medio terminara este mes, el organismo estima un crecimiento del PIB en 2026 del 2,2%, una décima más que en marzo, por el auge del consumo privado y la inversión. Mantiene el 1,7% proyectado para 2027
OCDE prevé inflación España 3,3% (2026) y 2,9% (2027), con pico alimentario diciembre-enero por impacto retrasado de energía. Presión sostenida sobre márgenes en ops tecnológicas; data center y capex requieren revisión ROI en orizonte plurianual.














