“Los eventos culturales siempre son buena noticia, pero tienes que moverlos. La gente del barrio, incluso de zonas cercanas, no lo conoce”. Alicia de la Fuente, de la Editorial Espinas, lamenta con estas palabras la falta de tirón que observa en la Feria del Libro de Puente de Vallecas. Pionera con su edición de 2019 a la hora de llevar este tipo de eventos a los distritos de Madrid, diversas fuentes consultadas por este periódico coinciden en la progresiva pérdida de fuelle y de tirón en lo que a asistencia o impacto mediático se refiere. Para muestra, un post del exitoso escritor Juan Gómez-Jurado en el que cuenta como el pasado 10 de mayo apenas acudieron seis personas a su firma (eso sí, en una jornada lluviosa).
La anécdota del autor de Reina Roja ha acabado provocando cierta tensión, pues otras fuentes sostienen que en realidad el número de asistentes fue significativamente superior. Pero no ha sido nada en comparación con la polémica que ha sacudido la feria este año. Daniel Hernán, autor e impulsor de la editorial Rosa Negra (una de las que participa más activamente en organizar la cita), fingió su suicidio en redes sociales en plena promoción de su libro Desqueerizar el anarquismo. En una publicación llegó a achacar la decisión a la supuesta “presión” y el “acoso” al que se había visto sometido por parte de un supuesto “lobby trans”. De la noticia falsa se hicieron eco personalidades como Lucía Etxebarria, José Errasti o Juan Soto Ivars, que acabaron reconociendo el engaño y lamentando la actuación de Hernán.












