OpiniónEl Presidente repite inexactitudes sobre el sistema electoral, claramente rebatidas por el Registrador, quien se ganó la confianza de los colombianos.ABOGADO Y COLUMNISTA02.06.2026 22:01 Actualizado: 02.06.2026 22:01 Son varias las reflexiones que suscitan los resultados de esta primera vuelta para la presidencia en la que, contrario a las previsiones de casi todas las encuestas, Abelardo de la Espriella le sacó aproximadamente setecientos mil votos de ventaja a Iván Cepeda.Muy desafortunada la actitud del jefe del Estado al poner en duda la legitimidad de los resultados. En Colombia ya no hay ambiente para ‘chocorazos’. En los últimos tiempos prácticamente no hay diferencias entre el preconteo y el resultado de las comisiones escrutadoras. El Presidente sigue repitiendo inexactitudes sobre el sistema electoral, clara y contundentemente rebatidas por el Registrador Nacional, quien justificadamente se ha ganado la confianza de los colombianos.Entre otras cosas, él ha dicho que los softwares de conteo y escrutinio no tienen cédulas ni números de ellas por ningún lado, que todas las actas están publicadas, que el censo electoral se cerró desde el 30 de abril y que hubo testigos electorales de los dos candidatos en el 100 % de las mesas. El procurador general, Gregorio Eljach, que por Constitución es el representante de la sociedad, ha sido garante de la pureza del proceso.Fuera de muchas intervenciones en las que claramente se ha apoyado la candidatura oficial, lo que motivó que el jefe del Ministerio Público presentara la queja ante la Comisión de Acusación (lamentablemente el gran barril sin fondo de impunidad), el presidente Petro al salir del cubículo ‘cantó’ el voto que acababa de depositar por Iván Cepeda. Que el hombre más poderoso del país, comenzando la jornada electoral, muestre a sus compatriotas por quien votó no es un acto anodino sino una clara intervención a favor de un candidato en contienda.Para muchos ciudadanos no quedó claro si el presidente Petro actuaba como jefe del Estado –símbolo de la unidad nacional dice la Constitución– o jefe de debate de una campaña.En esta segunda vuelta ojalá pasen varias cosas: que no se ataque más al Registrador; y que los candidatos dejen a un lado el intercambio de insultos.Los llamados “partidos tradicionales” dieron otra demostración de su decadencia. Los ‘jefes’ ordenaron votar por la fórmula Paloma Valencia-Juan Daniel Oviedo. En lo que dejó del liberalismo, César Gaviria fue desobedecido, pues unos parlamentarios –varios ‘enmermelados’ del gobierno Petro– se fueron con Cepeda; y el poderoso senador Gómez Amín, cercano a la casa Gaviria, fue nada menos que uno de los jefes de campaña de De la Espriella. Lo mismo le pasó a mi buen amigo Efraín Cepeda, jefe del conservatismo, no solo con los extrañamente llamados “conservadores petristas” –ahítos de burocracia gubernamental– sino con otros parlamentarios. Ninguno de los dos pudo aplicar las sanciones disciplinarias políticas para quienes se apartan de las directrices.Y Álvaro Uribe fue notoriamente desafiado, pues a pesar de su compromiso total con la candidatura de Paloma, se vio que buena parte de las antes disciplinadas huestes uribistas se “deslizaron” hacia Abelardo de la Espriella. Lamentablemente para ella, Paloma Valencia se quedó con el pecado de recibir apoyos partidistas y sin el género, pues no les pusieron los votos a los que se comprometieron.Una vez más se demostró la importancia de la segunda vuelta, que permite que el elegido tenga que conseguir una amplia mayoría. Aun cuando se erige a partir de la Constitución del 91, irónicamente fue Misael Pastrana, elegido el controvertido 19 de abril de 1970, quien presentó el primer proyecto para establecerla. Óscar Alarcón, en su columna de El Espectador recordó lo que hubiera ocurrido en el pasado reciente si hubiese existido la segunda vuelta. El liberalismo no hubiera perdido el poder en 1946, pues los votos de Gabriel Turbay y Gaitán superaban ampliamente los de Ospina Pérez. Después, Horacio Serpa –que apoyó la segunda vuelta en la Constituyente– habría sido el presidente en 1998, pues ganó la primera vuelta frente a Andrés Pastrana. Y Óscar Iván Zuluaga hubiera sido el presidente en el 2014, pues le ganó a Santos en la primera.En esta segunda vuelta ojalá pasen varias cosas: que Petro no se siga bajando de su pedestal de jefe de Estado para subirse a ser jefe de debate de Cepeda; que, existiendo candidato oficial, se suspenda la asfixiante propaganda gubernamental pagada con fondos públicos; que no se ataque más al Registrador; y que los candidatos dejen a un lado el intercambio de insultos. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. 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Reflexiones postprimera vuelta
El Presidente repite inexactitudes sobre el sistema electoral, claramente rebatidas por el Registrador, quien se ganó la confianza de los colombianos.











