NoticiaTecnologías basadas en ADN libre circulante ya están disponibles en Colombia y permiten identificar señales tempranas de rechazo de órganos.Los avances en diagnóstico molecular, selección de donantes y terapias más precisas están transformando el pronóstico de los pacientes trasplantados. Foto: Clínica ShaioPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD02.06.2026 17:03 Actualizado: 02.06.2026 17:03
El trasplante de órganos es considerado uno de los mayores logros de la medicina moderna. A lo largo de las últimas décadas, estos procedimientos han permitido que miles de pacientes recuperen funciones vitales comprometidas por enfermedades graves y mejoren significativamente su calidad de vida. LEA TAMBIÉN Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los trasplantes no solo contribuyen a prolongar la supervivencia de los pacientes, sino que también favorecen una mejor calidad de vida gracias a los avances alcanzados en áreas como las técnicas quirúrgicas, los métodos de conservación de órganos y los tratamientos de inmunosupresión. A nivel mundial se realizan más de 173.700 trasplantes de órganos sólidos cada año, una cifra que refleja la creciente consolidación y sofisticación de esta práctica médica.En Colombia, el sistema de salud ha logrado fortalecer una red nacional de trasplantes que ha ampliado el acceso a este tipo de procedimientos. Durante 2025 se realizaron 1.361 trasplantes de órganos en el país, principalmente de riñón, hígado y corazón.La medicina molecular gana terreno en la lucha contra el rechazo de órganos trasplantados. Foto:iStockNo obstante, el número de personas que requieren un trasplante continúa siendo superior a la disponibilidad de órganos. Actualmente, más de 4.100 pacientes permanecen en lista de espera activa, siendo las personas con enfermedad renal crónica quienes representan la mayoría de los casos.Aunque los avances médicos han permitido aumentar el éxito de los procedimientos, uno de los principales desafíos continúa siendo el rechazo del órgano trasplantado. De acuerdo con expertos, entre el 15 % y el 30 % de los pacientes pueden experimentar algún tipo de rechazo durante el primer año posterior al trasplante, dependiendo del órgano recibido. LEA TAMBIÉN Esta situación ha impulsado el desarrollo de nuevas herramientas diagnósticas orientadas a anticipar complicaciones y optimizar los resultados clínicos. Entre ellas se encuentran las pruebas de compatibilidad más avanzadas y las tecnologías de monitoreo molecular, diseñadas para identificar señales tempranas de rechazo antes de que se produzcan daños significativos en el órgano trasplantado.Dentro de estos avances, Colombia ya cuenta con acceso a tecnologías basadas en ADN libre circulante. Estas herramientas permiten evaluar el riesgo de rechazo mediante análisis de sangre no invasivos, una alternativa que busca ofrecer información más temprana y precisa sobre el estado del órgano trasplantado.Nuevas pruebas no invasivas buscan mejorar la supervivencia de pacientes trasplantados. Foto:iStockLa tecnología funciona a través de la detección de señales moleculares que anteriormente podían pasar desapercibidas durante el seguimiento clínico tradicional. Al identificar estos cambios de manera anticipada, los especialistas pueden tomar decisiones médicas más oportunas y ajustar los tratamientos antes de que se presenten complicaciones mayores.“Esto no solo facilita decisiones clínicas más oportunas, sino que también reduce la necesidad de procedimientos invasivos como las biopsias”, explicó la doctora Marcela Gálvez, directora médico-científica para Latinoamérica de Gencell.Las biopsias han sido durante años una de las principales herramientas para confirmar episodios de rechazo en pacientes trasplantados. Sin embargo, al tratarse de procedimientos invasivos, implican riesgos y pueden generar incomodidad para quienes deben someterse a ellas. Por esta razón, el desarrollo de métodos basados en muestras de sangre representa una alternativa que podría transformar el seguimiento de los pacientes. LEA TAMBIÉN De acuerdo con la información suministrada, la evolución de estas tecnologías, sumada a mejoras en la selección de donantes y receptores y a terapias cada vez más precisas, está modificando el pronóstico de quienes reciben un trasplante.El enfoque clínico actual ya no se limita únicamente a garantizar la supervivencia del paciente y del órgano trasplantado. La tendencia apunta a ofrecer mejores condiciones de vida a largo plazo, con menos complicaciones, una mayor estabilidad clínica y un monitoreo médico más oportuno.Los beneficios de estas innovaciones también tendrían repercusiones para el sistema de salud. La posibilidad de detectar tempranamente eventos de rechazo permitiría reducir hospitalizaciones asociadas a complicaciones, optimizar el uso de recursos médicos y contribuir a una atención más sostenible para una población de pacientes que continúa creciendo.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.















