El avance puede facilitar la recuperación de vísceras dañadas para reducir las listas de espera de trasplantes, que no dejan de crecer
A pesar de que España es referencia mundial en trasplantes, cada año miles de personas se quedan sin recibir el riñón donado que necesitan. Lo mismo sucede con otros órganos. Y a nivel global el problema es muchísimo más grave, con millones de afectados y unas listas de espera que no dejan de crecer por el envejecimiento de la población. En Estados Unidos, diecisiete personas mueren cada día esperando un riñón trasplantado, y cada nueve minutos se suma un paciente más a la lista de espera. La situación amenaza con colapsar los sistemas de salud dentro de unos años. Hoy, un avance biomédico liderado por investigadores españoles abre una nueva vía para aliviar las listas de espera de trasplantes usando minirriñones humanos.
Estos organoides empiezan siendo un amasijo de unas pocas células madre, y después crecen hasta ser unas pelotitas algo más pequeñas que la cabeza de un alfiler. En ese momento ya tienen un armazón de células especializadas que se asemeja al de los diferentes órganos del cuerpo, una característica que los hace ideales para estudiar enfermedades o hacer pruebas de toxicología.







