Sin acuerdo sobre la reforma de la financiación. La reunión anual del Cercle d'Economia evidenció la falta de sintonía entre las llamadas comunidades históricas en torno a la propuesta pactada entre el Gobierno y ERC y que, entre otras medidas, consagra el principio de ordinalidad —es decir, la conservación del puesto en el ranking antes y después de las asignaciones de recursos—.Pese a la sensibilidad compartida por Cataluña, País Vasco y Galicia, regiones donde la voluntad de autogobierno históricamente se ha manifestado con más intensidad que en otros territorios, la propuesta catalana no levanta pasiones. Así lo expresó Alfonso Rueda, presidente de la Xunta: "El nuevo modelo de financiación autonómica me ofrece muy poca credibilidad y, tal como se está haciendo, muchísimo menos".

El mandatario gallego criticó el abandono de la multilateralidad como herramienta de trabajo y que se haya pedido a las CCAA que se sumen a un acuerdo casi cerrado. "Lo que es de todos se habla entre todos. Si no se pretende el divide y vencerás", consideró. Para Rueda, la actualización del sistema de financiación —la última vez que se hizo fue en 2009— debería haberse hecho en común desde un inicio, en vez de optar por consensuarla entre dos partidos, PSOE y ERC, a espaldas del conjunto de actores políticos.