NoticiaPsicólogos y monjes zen coinciden en que actividades como barrer, ordenar o fregar pueden reducir el estrés.En Birmania se toman muy en serio el respeto a Buda. Foto: istock02.06.2026 11:05 Actualizado: 02.06.2026 11:06
Las tareas domésticas suelen asociarse con obligaciones tediosas o incluso con ansiedad. Sin embargo, expertos en salud mental y representantes de tradiciones contemplativas como el budismo zen sostienen que actividades tan cotidianas como barrer, ordenar o limpiar pueden aportar beneficios emocionales y psicológicos.Trabajadores limpian los jardines del santuario, como parte de la rutina diaria. Foto:Sergei Metelitsa/Picvario/picture allianceDe acuerdo con un reportaje de la agencia Associated Press (AP), especialistas en salud mental y representantes de la tradición zen coinciden en que actividades cotidianas como barrer, ordenar o fregar pueden contribuir al bienestar emocional.Estas labores, especialmente cuando se realizan de forma consciente, pueden favorecer la atención plena (mindfulness), ayudar a reducir el estrés y ofrecer una sensación concreta de logro al completar tareas visibles y tangibles.La idea no es nueva. Un conocido proverbio zen resume esta filosofía: “Antes de la iluminación, cortar leña, acarrear agua. Después de la iluminación, cortar leña, acarrear agua”. La frase destaca el valor de las acciones simples y repetitivas como parte fundamental de la vida cotidiana.La limpieza como práctica conscienteEn la tradición zen, los aprendices conocidos como "unsui" dedican una parte importante de su tiempo a limpiar y ordenar los espacios que habitan. Para el monje budista Shoukei Matsumoto, autor de 'Guía monástica para una casa y una mente limpias', estas tareas tienen un significado que va más allá de la higiene.“Barremos el polvo para eliminar los deseos mundanos. Fregamos la suciedad para liberarnos de los apegos”, escribe Matsumoto, quien considera que la limpieza cuidadosa de cada rincón es una actividad profundamente gratificante.Desde la psicología, la especialista Holly Schiff coincide en que existe una relación entre la limpieza y el bienestar emocional. Según explica, las actividades físicas y repetitivas ayudan a regular el sistema nervioso porque son predecibles, tienen estructura y ofrecen una sensación clara de finalización.Además, los resultados son visibles de inmediato, algo que puede generar satisfacción de una manera que muchas tareas intelectuales o emocionales no consiguen.Cómo convertir la limpieza en una experiencia menos estresanteLos especialistas recomiendan cambiar la forma en que se perciben estas tareas para reducir la sensación de carga o agotamiento.Reducir el ritmo y prestar atención al momento presenteEn lugar de intentar terminar lo más rápido posible, Schiff aconseja enfocarse en los movimientos, el ritmo del trabajo o incluso en detalles sensoriales como la temperatura del agua. Este cambio de enfoque puede transformar la actividad en un ejercicio de atención plena.Permitir que la mente descansePara Matsumoto, cuidar el entorno favorece un estado de claridad mental. La repetición de movimientos simples puede ayudar a que los pensamientos se aquieten de forma natural.Ver la limpieza como cuidado del entornoEl monje japonés propone entender estas tareas como una forma de “cuidado del hábitat”. Desde esta perspectiva, limpiar no consiste en controlar el espacio, sino en fortalecer la relación con el lugar que se habita y con quienes lo comparten.Abandonar la búsqueda de la perfecciónLos expertos advierten que la obsesión por un resultado impecable puede generar frustración. Matsumoto recuerda que la naturaleza está en constante cambio y que el orden absoluto es imposible de mantener. La tranquilidad, afirma, no se encuentra en el resultado final, sino en la práctica constante.Dividir las tareas en objetivos pequeñosCuando la limpieza parece abrumadora, Schiff recomienda comenzar por acciones simples y específicas, como ordenar una mesa o limpiar una sola habitación. Según la psicóloga, gran parte del estrés surge al pensar en todo el trabajo pendiente en lugar de concentrarse en el primer paso. LEA TAMBIÉN Un gesto de cuidado hacia los demásMás allá de los beneficios individuales, Matsumoto considera que la limpieza también puede entenderse como un acto de consideración hacia otras personas. Un espacio limpio y ordenado transmite atención y cuidado, incluso cuando quien realizó el trabajo ya no está presente.Esa sensación de calma y seguridad, explica, es una de las razones por las que lugares como los templos suelen percibirse de manera distinta a los espacios urbanos más agitados. LEA TAMBIÉN Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.















