Jaime Duran Barba utilizaba la metáfora zoológica de que el pato es un ave migratoria; por eso Bullrich nunca permaneció en ningún partido mucho tiempo y, según el clásico de Hans Christian Andersen, el patito feo en realidad era un cisne; por eso era rechazado por su familia, a la que quería pertenecer. En las escalas simbólicas de las aves, los cisnes son aves leales y monogámicas que nunca pierden su porte y estilo, mientras que los patos son poligámicos y se los asocia al cambio. Bullrich, cada vez más pato cambiante y promiscua políticamente hablando, no tiene tiempo para la lealtad del cisne y, a diferencia del patito feo, no le preocupa que su familia libertaria no la quiera; eso sí, siempre que le convenga en su vuelo hacia la Casa Rosada. Y "la traición es un cambio político que va demasiado rápido”, dicen los autores de Elogio de la traición, un libro que ya hemos traído a estas columnas, pero siempre nos resulta interesante leerlo, sobre todo cuando hablamos de Patricia Bullrich. Fíjense la fórmula, el tema tiempo: una traición es traición si es anticipada; si es en el momento justo, es un cambio político adecuado, necesario y hasta pedido por la sociedad. ¿Lo que hizo anoche Patricia Bullrich es una traición o un cambio político? Vamos a dar un poco de contexto. Pongamos el siguiente fragmento del tuit de Patricia Bullrich.