La realidad política argentina nos propone, de forma sistemática, un escenario donde lo insostenible pretende disfrazarse de normalidad. Por estas horas, el centro de la atención se divide entre la llamativa demora de los funcionarios para rendir cuentas de su patrimonio y una parálisis judicial que roza el ridículo. En primer término, nos encontramos con la situación del jefe de Gabinete —y flamante funcionario con rango de secretario de Estado—, Manuel Adorni. Según el preciso relato del colega Guillermo Carril, la entrega de su declaración jurada se sigue demorando, configurando un escenario que ya se vuelve francamente insostenible. Manuel Adorni anunció un documental sobre el Garrahan y lo borró tras la reacción de los trabajadores
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Yo presumo, es una presunción personal, que el Gobierno supone que, al igual que rezaba el famoso anillo del expresidente de la AFA Julio Grondona, "todo pasa". Al transitar un momento aparentemente más alentador —donde las encuestas dejaron de caer y el plan financiero exhibe cierta estabilidad—, en la Casa Rosada parecen suponer que el asunto de Adorni se vuelve un tema secundario y se puede mandar a dormir. La estrategia del desgaste y el factor criptomonedas También presumo, aunque no me consta, que Adorni debe estar esperando a que terminen de aparecer todos los presuntos asuntos que lo involucran. Es una deducción lógica: si entrega el documento hoy y mañana aparece el fiscal Gerardo Pollicita revelando públicamente un supuesto negocio con criptomonedas, la declaración jurada quedaría vieja de inmediato y el funcionario caería en un desastre aún peor. Lo relevante del caso es que la declaración de Adorni sigue sin aparecer y que la senadora Patricia Bullrich tuvo absoluta razón cuando se la exigió públicamente. Patricia Bullrich se distancia del Gobierno: no apoyará en el Senado el retiro del pliego de la jueza Michelli La misma que ayer, al reclamar su libertad de conciencia para votar a favor de tratar el pliego de la jueza María Verónica Michelli, terminó de generar una escena y un momento político verdaderamente interesante para la mirada pública. Escándalo en Tribunales: la corrupción frenada por una licencia digital El segundo tema de la agenda nos lleva a un terreno insólito. Ha ocurrido un pequeño gran incidente en la investigación del denominado caso Libra. Según reportaron varios cronistas —entre ellos Federico González en el diario La Nación—, la investigación se ha detenido por completo. ¿El motivo? El Ministerio Público Fiscal admitió formalmente que no puede pagar la licencia del software necesario para avanzar sobre la trazabilidad de los pagos virtuales. Una cosa de locos. Nosotros en el canal de YouTube tenemos expertos en la materia; de hecho, nuestro director general, Gastón Etei, es un auténtico capo del software y sabe todo. Podrían convocarlo para que les resuelva el problema de la suscripción. Fuera de broma, ya no sé qué es peor: si esto es cierto o si es falso. Si es real, estamos ante una catástrofe institucional, porque significa que las principales investigaciones de corrupción del país dependen de si el Estado tiene o no la tarjeta al día para renovar una licencia digital. Y si es una excusa o un invento, es igual de catastrófico. Por lo pronto, el caso Libra está suspendido por la caducidad de un software. ¡Dios mío! MEG/ff













