Australia volvió a captar la atención del mundo de la ingeniería con el traslado de una gigantesca pieza de maquinaria destinada al proyecto energético Snowy 2.0. Se trata del bloque central del cabezal de corte de una tuneladora de más de 137 toneladas, una estructura tan pesada y voluminosa que requirió un camión especial equipado con 152 ruedas para recorrer las carreteras del estado de Nueva Gales del Sur. El impresionante operativo se desarrolló en la localidad de Cooma, donde el enorme componente avanzó lentamente durante la noche hasta llegar al sitio donde sería ensamblada la tuneladora. La maquinaria forma parte de uno de los proyectos de almacenamiento de energía más ambiciosos del planeta, cuya finalización está prevista para finales de 2028. TE RECOMENDAMOSKEIKO VS. SÁNCHEZ: EL DESTINO DEL PERÚ SEGÚN LOS ASTROS | ASTROMOOD CON JHAN SANDOVAL El enorme desafío de transportar una pieza de 137 toneladas La carga correspondía al bloque central del cabezal de corte de la tuneladora llamada Mónica. Este componente, considerado el corazón de la máquina, pesa más de 137 toneladas y tiene aproximadamente siete metros de ancho. Su función es triturar la roca a medida que la tuneladora avanza bajo tierra para abrir paso a los futuros túneles. Debido a sus dimensiones, el cabezal no pudo trasladarse en una sola pieza y tuvo que ser dividido en cinco secciones. Aun así, el transporte del bloque principal exigió meses de planificación y un despliegue logístico extraordinario. El convoy alcanzó los 73 metros de longitud y recorrió la Snowy Mountains Highway hasta el emplazamiento de Marica, donde posteriormente se completó el montaje de la máquina. Snowy 2.0, la gigantesca batería de agua de Australia El traslado de Mónica forma parte del proyecto Snowy 2.0, una iniciativa destinada a ampliar la capacidad de almacenamiento energético de Australia mediante un sistema hidroeléctrico reversible. El plan contempla la conexión de los embalses de Tantangara y Talbingo a través de unos 27 kilómetros de túneles y una central eléctrica subterránea. Cuando la demanda de electricidad sea elevada, el sistema generará energía aprovechando la caída del agua. En los momentos de excedente procedente de fuentes renovables, como la energía solar y eólica, el agua será bombeada nuevamente hacia el embalse superior para reutilizarla posteriormente. Según los responsables del proyecto, la instalación tendrá una capacidad de 2.200 megavatios y podrá almacenar suficiente energía para abastecer a cerca de tres millones de hogares durante una semana. La tuneladora Mónica ya opera y excava una de las secciones más complejas del proyecto, caracterizada por las difíciles condiciones geológicas de la falla de Long Plain. Mientras tanto, otro equipo denominado Florence trabaja desde el extremo opuesto del túnel con el objetivo de encontrarse bajo tierra antes de que ambas máquinas sean desmontadas al concluir las obras.