Actualizado Lunes,
junio
22:58Despu�s de explorar las profundidades marinas (El tesoro del cisne negro), el desierto norteafricano (Los surcos del azar) y las geograf�as m�gicas de Borges, Kafka y Dal� (Las calles de arena, El juego l�gubre); despu�s de atravesar el territorio donde se pierden los recuerdos (Arrugas), de convertir el �lbum fotogr�fico de su padre y de su madre en un mapa (La casa, Regreso al Ed�n) y de retroceder al kil�metro cero de su propio oficio (El invierno del dibujante); despu�s de descender al agujero en la que yace la historia reciente de este pa�s (El abismo del olvido); despu�s de visitar todos estos lugares, Paco Roca ha hecho la traves�a m�s dif�cil de su vida.Una que jam�s pens� que emprender�a.Una que tuvo que afrontar solo.La cr�nica de dicha traves�a es una obra mitad autobiograf�a, mitad ficci�n con un t�tulo ya de por s� elocuente: El viaje (Ed. Astiberri)."El punto de partida es una situaci�n real: el fin de una relaci�n que tuve hace a�os", explica el superventas espa�ol de la vi�eta. "Despu�s de una relaci�n larga, uno se plantea por qu� ha fracasado. Yo empec� a tomar notas para m�, no con la intenci�n de hacer un c�mic, sino a modo de reflexi�n, como hacemos todos los que vivimos de contar historias pegadas a la realidad. Ese material se fue diluyendo con experiencias procedentes de relaciones anteriores y posteriores a la ruptura y tambi�n de otras vidas cercanas a las m�as. Entonces ese trance, que en caliente parec�a el fin del mundo y en el que no se atisbaba esperanza, se fue haciendo pasajero. Poco a poco fui consciente de que las separaciones son algo frecuente entre la gente de 40 y 50 a�os y me di cuenta, otra vez, de que lo personal puede ser universal. De que pod�a hacer un c�mic a modo de terapia sobre mi situaci�n y sobre c�mo ha cambiado la percepci�n de lo que esperamos de una pareja estable", termina de contextualizar Roca (Valencia, 56 a�os).Para saber m�sCon su nueva novela gr�fica, a la venta desde el 28 de mayo, el historietista que ha hecho del pasado su tema fetiche y que con mayor sensibilidad ha trabajado con la memoria identitaria, familiar e hist�rica, aborda la memoria �ntima. La que tiene que ver con la necesidad de tirar hacia adelante tras el fin del amor. "Ha habido momentos muy duros de recordar, porque eran muy personales. En concreto, �se en el que tuve que decirles a mis ni�as que la relaci�n con su madre hab�a terminado fue el m�s triste de mi vida", admite Roca. "A pesar de que educamos a nuestros hijos en algo que se supone que es duradero, cada vez somos m�s conscientes de que las relaciones para toda la vida son muy dif�ciles en esta sociedad individualista, en la que anteponemos el bienestar personal o tener nuestro espacio a cualquier cosa. Y en el que las redes sociales, adem�s, transmiten la sensaci�n de que nos estamos perdiendo algo y de que el esfuerzo que hacemos por mantener una familia no compensa".El viaje indaga en el descoloque de un escritor de mediana edad (Fran) reci�n divorciado a su pesar y alejado de sus dos hijas peque�as por la diferencia horaria y el oc�ano Atl�ntico. Un tipo que intenta volver a ubicarse en el mundo pero que, parad�jicamente, vive arrastrando un trolley de aeropuerto en aeropuerto debido a sus compromisos profesionales. Alguien que a�n revive en su cabeza di�logos dolorosos y episodios hirientes -el bucle del reproche- sin comprender muy bien d�nde se han ido los instantes felices. Y que adem�s, no puede evitar observar a las parejas de su alrededor con curiosidad de ornit�logo.El extrav�o de Fran es doble, adem�s. Acaba de quedarse tirado en la estepa patag�nica por culpa de una aver�a en el avi�n que le iba a traer de vuelta a Espa�a. Como el ap�trida de La terminal o los pasajeros de Lost, se encuentra de repente en un limbo rodeado de desconocidos en circunstancias parecidas a las suyas.Aqu� el Premio Nacional del C�mic mezcla de nuevo realidad y ficci�n, a�adiendo una vivencia rocambolesca al fermento emocional. Roca viaj� a Montevideo y Buenos Aires en 2024 para participar en varios actos promocionales. El regreso a casa desde la capital argentina se cancel� por un problema t�cnico con el aparato. La aerol�nea recoloc� r�pidamente a los viajeros m�s atentos y aloj� al resto del pasaje en el mismo hotel durante tres d�as. "Se cre� all� un micromundo aislado de todo: era un establecimiento muy cutre, est�bamos fuera de temporada y no �ramos muchos. Com�amos a la misma hora y el tema de conversaci�n era el mismo: �cu�ndo nos vamos? Me pareci� que era una burbuja bonita para contar una historia", explica Roca. Incluso el River Plate-Boca Juniors que se disputaba entonces y el c�nclave para elegir al sucesor del Papa Francisco se cuelan en su relato.En El viaje, no obstante, Buenos Aires es El Calafate, un peque�o pueblo tur�stico situado en mitad de la nada, azotado por el viento durante meses, en el que apenas hay vegetaci�n y por donde deambulan los perros callejeros. "Soy fan de Julio Verne y una de mis primeras lecturas fue El faro del fin del mundo. Pens� enseguida que la Patagonia era el lugar perfecto para situar la historia, as� que me fui all� 10 d�as", revela. En ese paisaje exterior que no deja de ser una proyecci�n del interior, Fran conoce a una pasajera aut�ctona (Sonia) con la que compartir� fernet con cola, comentarios chispeantes y dudas existenciales mientras de fondo suena Fly Me To Moon.En la segunda mitad de El viaje, el tono vira del abatimiento paralizante a la ilusi�n c�mplice que empapaba la trilog�a Antes del... de Richard Linklater. Atr�s quedan frases-pu�alada como "Quiero ser yo misma sin estar a la sombra de nadie", "De tantas ausencias aprend� a estar sin ti" o "Eres un bonito pasado".�En qu� dir�as que este trabajo ha sido diferente a los anteriores, pese a que la materia prima en cierto modo es com�n?Es diferente por el hecho de que con �l no he llegado a ninguna conclusi�n. De hecho, creo que es el c�mic que m�s preguntas deja sin contestar. Mis trabajos, como los de cualquier autor cuando trabaja con libertad, los he hecho en busca de respuestas. Por ejemplo, Rodrigo Terrasa y yo empezamos a hacer El abismo del olvido sin entender muy bien el asunto de las fosas comunes, por qu� algunas personas dedican sus vidas a buscar los restos de familiares o por qu� sigue siendo un tema tan politizado. Al final, obtuvimos algunas respuestas. En este caso, me ha sido muy dif�cil. Incluso me ha hecho replantearme cuestiones relacionadas con la memoria.�Por ejemplo?Si es preferible guardar determinados asuntos en un caj�n despu�s de haber reflexionado sobre ellos y as� poder avanzar. Eso funciona tanto en lo social como en lo personal. Una de las intrahistorias de El viaje remite al supercontinente Pangea y a la cuesti�n de que no puedes olvidar algo de lo que has formado parte.�Dir�as que �sta es una historia pesimista, optimista o sencillamente realista?El actor David Verdaguer me dijo en su momento que La casa era una historia de llorar bonito. El viaje es una historia de llorar, sin m�s. Es cruda como la realidad. Yo no quer�a que fuese un libro de autoayuda ni que tuviera moraleja. El optimismo quiz� tenga que ver con la idea de que la mayor�a de la gente que vive una ruptura emprende una nueva relaci�n. Me he dado cuenta de que tu sufrimiento es el de muchos otros y de que el amor hace olvidar el desamor. S� reconozco que este c�mic quer�a que sirviese como una especie de disculpa hacia mis hijas. Los ni�os son el da�o colateral de las rupturas y a m� me gustar�a que ellas supieran que no fue una decisi�n tomada a la ligera y que fue dolorosa.Roca vuelve a demostrar su talento para la creaci�n de atm�sferas con sus cl�sicas alternancias de fondos de color -uno para el pasado y otro para el presente- y con vi�etas que rebosan potencia expresiva: Fran dialogando con su pareja-fantasma; Fran durmiendo junto a su maleta en una cama sin deshacer; Fran eliminando la AA del contacto de su ex; Fran observando la estanter�a de casa donde se nota la ausencia de libros y fotos de la persona que se ha marchado...No extra�a que ya se est� gestando un proyecto de adaptaci�n al cine de El viaje desde las productoras Estela Films y P�lvora Films, todav�a en los primeros compases de la producci�n audiovisual. En paralelo, Roca est� empezando a preparar otra novela gr�fica con Terrasa.�C�mo de importante era no descuidar la parte gr�fica en una historia tan abstracta como �sta?Era una historia complicada de dibujar porque no cuenta mucho o lo hace de una forma emocional. Se trata de personajes que est�n hablando -consigo mismos y con otros- todo el tiempo, as� que era fundamental encontrar soluciones gr�ficas potentes para hablar de lo �ntimo. Que, por cierto, es el camino que estamos siguiendo muchos de los autores que nos dedicamos a la novela gr�fica.Por momentos, la condici�n de observador de parejas de Fran lo convierte casi en un espectador de 'First Dates'. �l ve c�mo otros discuten e incluso pelean verbalmente y eso no impide que sigan juntos...Quienes han pasado por una ruptura suelen intentar medir el estado de salud de otras parejas observando c�mo se miran, de lo que discuten y de lo que no... En muchos casos te puedes hacer una idea equivocada, pero es cierto que hay algo ah�. Las relaciones estables de pareja son un invento humano desde el punto de vista econ�mico y evolutivo. Entra en conflicto con lo que necesitamos como animales. Por un lado necesitamos variedad y pasi�n, y por otro buscamos seguridad. Al final, que una relaci�n perdure depende de las recompensas que ofrezca. Si lo que obtienes hace que merezca la pena, se mantendr�.En la portada de El viaje se ve a su protagonista de espaldas acompa�ado por tres chuchos frente a un inmenso vac�o. El viejo proverbio oriental dice: "Los perros ladran, pero la caravana avanza".









