Tres libros para una semana de lecturasQuizás sea ese efecto que mantiene siempre vivo el deseo: no hay manera de leer todo lo que uno quisiera leer y por eso siempre nos quedamos con las ganas. ¿Cómo elegir, entonces, el libro de ahora? Aquí, tres propuestas bastante diferentes, aunque dos son libros ilustrados. Mi amado Moreno de mi corazón. Cartas sin destinoPor María Guadalupe Cuenca de MorenoeBookGratisDescargarEn esta entrega hablaremos de ¿Por qué existen las guerras?, un libro para chicos en el que Hinde Pomeraniec le pone cabeza y corazón a un tema duro, sin esquivar puntos difíciles. También de Exilio, donde Clara Obligado -que es argentina pero vive en Madrid desde hace 50 años, cuando huyó de la dictadura- habla de la extranjería. ,Y, finalmente, hablaremos de Mi amado Moreno de mi corazón, un libro electrónico gratuito que recopila las cartas de amor y política que Guadalupe Cuenca le escribió a su marido Mariano Moreno, sin saber que él ya estaba muerto.PUBLICIDADHinde Pomeraniec y una forma de hablar con los chicos de temas difíciles.Qué tema difícil con el que se metió Hinde Pomeraniec. Podría parecer que no, que explicarles la guerra a los chicos es algo más o menos cantado y que si, además, lo hace alguien con experiencia en temas internacionales y posiciones políticas claras, no puede haber problemas. Sin embargo, basta abrir ¿Por qué existen las guerras?, el libro que publicó Siglo para chicos -la división infantil de la editorial Siglo XXI- para darse cuenta de que hay que tener cintura para hablar de “guerras” en general sin que se piense en ninguna en particular y para no desdecirse en un minuto: ninguna guerra es buena pero ¿y si te están amenazando? ¿Si te invadieron? ¿Si te invadieron pero hace mucho?La estructura es así: una narradora responde preguntas de una niña interlocutora -la primera decisión del libro es de género-, cansada de que su hermano ponga películas de guerra en la tele. ¿Qué le gusta de las guerras? Arranca por ahí, por la casa, por lo cotidiano -aunque, ojo al guiño, se ve que hay tirado un ejemplar de Mafalda- y de ahí a por qué mueren inocentes hay un paso.PUBLICIDADEntonces hay que hablar de odio, de cuestiones políticas, de conflictos religiosos. Sin poner nombres, cada uno elige la guerra que crea adecuada para la explicación. El desafío es el cambio de escala: no “Fulanito se pelea con Menganito” sino países enteros bajo ataque o atacando. “Por lo general, los invasores son países poderosos que buscan someter a uno más pequeño o más débil porque creen que les corresponde dominarlo”, escribe Pomeraniec. Y sí, hay mil ejemplos, pero ¿estuvo mal ir a pelear contra el nazismo? Pomeraniec no elude conflictos: va desde lo “técnico” -¿se avisa que empieza una guerra o se empieza y listo?- hasta cuánto se gasta en armas -y qué se podría hacer con esa plata-, cuándo una guerra es justa, qué reglas hay en la guerra y cómo, sin embargo, se las viola y cómo resulta, ay, que a pesar de todas las leyes del mundo -y de la mínima humanidad- los chicos también mueren, también son heridos, también quedan mutilados, también son víctimas de la guerra.PUBLICIDADMalvinas, por supuesto, es parte del texto -“Mi abuelo me dice que muchos de los soldados no estaban preparados para pelear”- y también la Segunda Guerra Mundial y sus horrores, de los campos de concentracion a la bomba atómica. ¿No hay nada que hacer frente a la guerra? Pomeraniec muestra las protestas callejeras y, bueno, démosle una oportunidad a la paz.Ilustrado por Penélope Chauvier, ¿Por qué existen las guerras? ayudará a los chicos a entender un poco mejor el mundo en que vivimos pero, sobre todo, ayudará a los grandes a encarar uno de ESOS temas. Para leer con ellos, juntos. PUBLICIDAD“El 5 de diciembre de 1976 llegué a Madrid”, dirá y repetirá muchas veces Clara Obligado en Exilio. Es un dato biográfico pero también una bandera de muchos: en el libro se cuentan, siempre en primera persona, historias diversas, contradictorias, imposibles de vivir en una sola vida. Es el libro del exilio real de la persona real que es Clara Obligado pero, también -por eso son muchas vidas- otras experiencias. Una que consiguió un empleo rápidamente en una inmobiliaria de Madrid, otra que se fue a Tanzania. Una que se quedó en banda y fue acogida por alguien que, sin embargo, vio mal que rechazara el primer trabajo que le ofrecían, otra a la que su prima nunca fue a buscar al aeropuerto.No hace falta que sea SU exilio para entender dolores y dilemas del exilio. El frío, el frío de Madrid en diciembre. ¿Hay algo más “exilio” que la idea de que no sea el más furioso verano en diciembre? La narradora ha salido a Uruguay -una vía rápida de escape- vestida como una turista que va a la playa. Nada de esa turista queda cuando pisa Barajas. Pero no está tan mal, después de todo: en otra historia, la chica termina en el río.PUBLICIDADClara Obligado se tuvo que exiliar en Madrid. Nada dorado.“Malditos sean, mil veces, los que me partieron la vida en dos”, escribe Obligado. “He tardado mucho en llegar a odiarlos”. Llegó a Madrid un 5 de diciembre. En un texto, los militares se habían llevado a la hermana, que primero se escapó, durmió vestida y con las sandalias puestas pero cayó igual. “Una historia es todas las historias”, dice. “Una violencia, todas las violencias”.El libro -que publicó Páginas de Espuma- está ilustrado por Comotto. Hay aviones -uno lleva a una mujer en una jaula-, hay caras, ojos, Videla. “Qué hubiera pasado si. Qué hubiera pasado si”, retumba en la conciencia.PUBLICIDADY lo del exilio dorado, claro. Se fue, se fueron a Europa. ¿Qué más se podía pedir? “Conocí a gente que festejaba la Navidad a la hora de su país” , escribe Obligado. “Conocí a gente que ya conocía y que ahora parecía veinte años más vieja, conocí a intelectuales importantes que se habían quedado sin identidad. Conocí a una muchacha que había concebido a su hijo después de ser violada en la cárcel y cuyo novio, también víctima de la tortura, mató al niño a patadas”. La conclusión es amarga: “No sé para quién fue dorado este exilio, no lo sé”.Obligado vuelve con frecuencia a la Argentina pero sigue viviendo en Madrid. No hay reparación, no hay nada que pueda unir el desgarro que ya se produjo: “Siempre sueño con volver a casa pero, cuando me despierto, me doy cuenta de que nuestra casa ya no existe”.PUBLICIDAD"Mi amado Moreno de mi corazón", un ebook gratis en Bajalibros.Hay cosas que no hay que decir, porque el destino es cruel. “Sin vos no puedo vivir”, le escribió María Guadalupe Cuenca de Moreno a su esposo, Mariano Moreno, en la primera carta que le mandó cuando él había partido -¿por su voluntad?- rumbo a Gran Bretaña en un barco. Por estas pampas estaba todo mal con uno de los líderes de la Revolución de Mayo. Era uno de los más radicales, de los más reformistas, la Revolución moderaba su marcha.Lo raro fue que la respuesta no llegaba. Ni a esa carta, ni a la siguiente, ni a la que vino después. “Dios nos dé vida para que nos veamos cuanto antes, adiós, mi amado Moreno, tu mujer que te adora”, pone ella en una despedida. Se trataba justamente de eso: mientras ella escribía, él hacía diez días que estaba muerto y en el fondo del mar.PUBLICIDADGuadalupe habla de su amor, se pone celosa de algún posible romance de su marido, le cuenta sobre su hijo pero, además, le va dando un panorama de la situación política en el Río de la Plata. “Corre muy vivo que los portugueses han declarado la guerra a Buenos Aires; la expedición de la otra banda tiene cercado a Montevideo y tiran a la plaza muchas granadas, y por vengarse han venido los marinos a bombear”, escribe, por ejemplo.O está atenta a la interna revolucionaria: “Bustamante ya vino y Agrelo me hago cargo que estará muerto de envidia de ver que se le ha escapado el ser fiscal”, le dice. O también: “hoy te mando el manifiesto para que veas cómo mienten estos infames”. Le cuenta a Moreno que el nuevo editor de la Gaceta, que lo reemplazó, “anda hablando pestes de vos y adulando a Saavedra; su mujer no me ha pagado la visita que le hice, en fin, se ha declarado enemigo nuestro y ha jurado que no volverás a beber el agua del Río de la Plata; no le haremos quebrantar el juramento y con beber siempre de aljibe queda el juramento intacto”.Las cartas están recopiladas en Mi amado Moreno de mi corazón, el ebook gratuito que publicó Infobae. Se puede leer en cualquier tablet, computadora o teléfono, justamente en estos días de Mayo.
Qué leer esta semana: La guerra explicada a los niños, un exilio europeo que no es dorado y las cartas de amor y política que Moreno nunca recibió
La periodista Hinde Pomeraniec ayuda con un tema difícil, Clara Obligado habla de su vida... y de las de muchos. Y lo que la mujer del prócer le escribió sin saber que él estaba muerto








