Europa necesita acelerar la implementación de las tecnologías de inteligencia artificial, pero sin dejar de lado una mirada ética o la regulación para ajustar su uso. Así ha quedado patente en una mesa redonda sobre IA, robótica y el futuro del trabajo en el marco de la 41.ª edición de la reunión anual del Cercle d'Economia en Barcelona.En general, se ve un choque de visiones entre EE.UU. y Europa. “En EE.UU. hay una mayor aceptación de la tecnología en la sociedad, lo que beneficia a que el despliegue tecnológico sea muy rápido”, ha expuesto Luis Sentis, cofundador de Apptronik, de robótica humanoide. “Hay dos perspectivas, en Europa estancamos la innovación, en EE.UU. se va un poco a lo bestia”, ha planteado. No se trata de copiar a los americanos sin más, hay que mezclar lo mejor de unos y otros. Por ejemplo, aplicando “cierta empatía” en el despliegue para evitar pérdidas masivas de empleo. Sentis advierte que el frente geopolítico también importa, con cambios e incertidumbre. Por ejemplo, con el futuro en el aire de Taiwán, uno de los polos de IA y chips global, “hay que luchar por ser la siguiente potencia, a todos los niveles”. Desafíos y oportunidades.“Hay que usar un Fórmula 1 cuando necesitas un Fórmula 1”, plantea GuimPara conseguirlo hay que dar un salto adelante. “Es fundamental que Europa sea extremadamente agresiva en inversión, hoy tiene un riesgo y una dependencia brutal”, ha lanzado Francesc Guim, consejero delegado de Openchip, de diseño de chips de alto rendimiento. Lo ve crucial: “Estamos en una revolución industrial en toda regla, va a haber un cambio brutal”, en el que habrá que combinar velocidad con ética, porque, si no, “Europa se queda atrás”. Ha afirmado que en “EE.UU. y China van a toda velocidad” en aplicaciones de tecnologías como los agentes de IA, mientras que “en Europa las empresas van muy perdidas”. Si bien llama a aplicar los avances a gran escala, hay que hacerlo con cabeza. Así como muy inteligentes, los modelos de IA también son muy costosos. “Hay que usar un Fórmula 1 cuando necesitas un Fórmula 1”, se debe estudiar casos de uso y definir qué se necesita. “No hay que adoptar tecnología por adoptar, hay que entender los procesos y ver qué se puede hacer interno y qué externo”, ha puntualizado. Sobre todo, por si llega un momento de desconexión y falta de acceso a la tecnología. Por eso exhorta a desarrollar tecnologías propias, sin que se impongan regulaciones muy estrictas. La reunión del Cercle pone en el centro este año la autonomía estratégica europea.“Tiene que haber una supervisión detrás”, advierte Martínez WalterEn su caso, Mónica Martínez Walter, presidenta de GMV, grupo de tecnología e ingeniería y presencia en defensa, ha bendecido la IA, pero ha apostado por mantener siempre la intervención humana. “Hoy la IA puede tomar decisiones muy rápido, hay que plantearse cómo podemos controlar eso”, ha expuesto. Por ejemplo, en el campo de la guerra hay drones que toman decisiones solos. “Tiene que haber una supervisión detrás”, ha alertado Martínez Walter. “No debemos quitar al humano de la ecuación”, ha incidido.En cuanto al impacto laboral, ha sostenido que más que reemplazo de trabajadores, habrá reemplazo de tareas, algo que puede servir para derivar esfuerzos a sectores donde hay falta de personal. “Va a haber trabajos que desaparezcan, hay gente que o se recualifica o desaparecerá, pero a la vez tenemos sectores infravalorados, donde tenemos que invertir mucho más, como en cuidados sociales”, ha dicho.Redactor de la sección de economía de La Vanguardia desde el 2015, centrado en motor, consumo y ahorro. Autor de la newsletter semanal 'Bolsillo', sobre finanzas personales. Graduado en Periodismo por la UAB.