Santi Sánchez y Sagrario Ortega |

Madrid (EFE).- Alrededor de 1.200 presos condenados por violencia machista se someten cada año a un programa de tratamiento específico para este tipo de violencia, una herramienta que, en última instancia, puede convertirse en otra política preventiva contra el machismo.

Lourdes Gil es la coordinadora de coordinadora de Tratamiento y Gestión Penitenciaria de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, y Flori Pozuelo es la jefa de área de los programas específicos de tratamientos para internos.

Gil y Pozuelo reciben a EFE en la sede de la secretaría general de Instituciones Penitenciarias, mientras que al otro lado de la pantalla aparece Paula -nombre ficticio-, una psicóloga que se encarga de poner en práctica el programa específico para condenados por violencia machista en un centro penitenciario.

Por este programa pasan cada año alrededor de 1.200 internos, según datos facilitados a EFE por la secretaria general de Instituciones Penitenciarias, y tanto Gil como Pozuelo consideran que es «un verdadero éxito».